Nacional - INTENTO DE COIMA
Esta es la razón por la que el gobierno le mintió al Parlamento
La delegación argentina esperó a ver qué decían los diplomáticos uruguayos antes de decidir su viaje a Montevideo; los argentinos llegaron este jueves
Dos días después de que el canciller Luis Almagro concurrió al Parlamento para hablar en general de las relaciones con Argentina y puntualmente del ofrecimiento de coima en torno al dragado del canal Martín García, Hernán Orduna, presidente de la delegación argentina en la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP), llegó hoy jueves a Montevideo acompañado de otros funcionarios argentinos para seguir afinando el pliego de licitación a través del cual se convocará a empresas para dragar el canal de 32 a 34 pies, un viejo anhelo de Uruguay siempre frenado por la política de “guerra de puertos” impuesta por Argentina.
Apenas 48 horas después del llamado a sala, llegan los argentinos. Luego de una serie de sucesivas postergaciones a la definición de este pliego de licitación para el dragado, Argentina presentó nuevas objeciones, un 80% de esas observaciones, según dijeron los argentinos, las hicieron conocer hace aproximadamente un mes, y quedaron en anunciar más adelante el otro 20%.
Por diversas vías, el gobierno de Cristina Fernández envió un mensaje que se traducia así: si en Uruguay siguen agitando mucho con ese asunto de la presunta coima, ese 20% de objeciones va a demorar en ser presentado.
Por eso, dicen en el gobierno, los funcionarios diplomáticos hicieron malabarismos para no decir lo que todo el mundo ya sabía: el presidente de la CARP, Francisco Bustillo, denunció que un ex diplomático argentino, Roberto García Moritán, y el representante comercial de Boskalis, la firma holandesa propietaria de Riovia que realiza el mantenimiento del dragado, le ofrecieron una supuesta coima de US$ 1millón para que jugara a favor de esta firma.
Desde entonces la Cancillería no ha hecho otra cosa que tratar de negar el asunto y acusar a los medios de entorpecer la relación con Argentina.
Si bien Bustillo escribió un documento que entregó a Almagro en el que se detalla el episodio de la coima (lo que se leyó en sala es una parodia de los detalles que tiene esa comunicación interna), la Cancillería obligó a Bustillo a redactar un desmentido público que el diplomático dibujó como pudo para negar la forma en que las informaciones se habían divulgado pero no el fondo de la cuestión.
La Cancillería pidió a Bustillo ese desmentido porque el canciller argentino Héctor Timerman había telefoneado a Almagro para quejarse, e incluso emitió un comunicado en el que señalaba que Argentina suspendía todas las tratativas por Martín García hasta que no se aclarara el punto de la fallida coima.
Pero el gobierno entero quedó en falsa escuadra cuando el embajador itinerante y mano derecha del presidente José Mujica, Julio Baraibar, confirmó públicamente lo que la prensa informaba y la Cancillería desmentía: “(Bustillo) me contó con detalles que lo habían querido sobornar”, dijo el funcionario.
Luego Timerman le dijo a Almagro que los contactos por Martín García seguirían adelante yle pidió que evitara seguir agitando ese asunto del intento de coima.
Pero había un problema en el camino: a esa altura la oposición ya había citado al canciller al Parlamento para preguntarle por ese y otros asuntos vinculados con Argentina, con lo cual sería imposible no volver a hablar del tema que hasta un connotado miembro del gobierno como Baraibar había confirmado.
Entonces Almagro, para cumplir con la sensibilidad argentina y no enlentecer las negociaciaciones por el dragado del canal, volvió a pedirle a Bustillo que se inmolara por el país e hiciera lo que ya había hecho por escrito en aquel comunicado: que pintara el hecho de la mejor manera que pudiera. Los argentinos estarían escuchando.
El martes, en el Parlamento, Bustillo abordó la situación de manera incómoda y un tanto confusa, dijo que asistió a una reunión pero que el intento de coima no se concretó porque él, ante la sospecha de que algo de eso podía ocurrir, se fue del lugar.
Todo formó parte de una estrategia diseñada por Almagro y que tiene como único eje no molestar a Argentina y celebrar de una vez el llamado a licitación para profundizar el dragado del canal.
Como el gobierno hizo bien los deberes en el Parlamento, Orduna y los suyos llegaron hoy para terminar de acordar el pliego de licitación. Quizás porque la esperanza es lo último que se negocia, o por un exceso de confianza, en filas del gobierno esperan que esta vez no haya sorpresas.




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