Deportes - HISTORIAS
Celestes por adopción
Máximo Cancio es un jugador español que juega por la selección uruguaya de hándbol; a lo largo de la historia varios deportes nacionalizaron extranjeros
Celeste se nace. Pero también se hace. Lo puede afirmar Máximo Cancio, un jugador español de hándbol que la semana próxima defenderá a Uruguay en el Panamericano de Buenos Aires. Pero también lo pueden decir varios estadounidenses que jugaron por la selección de básquetbol o futbolistas de la talla de Atilio García, Juan Eduardo Hohberg o Alberto Spencer.
El fenómeno de nacionalizar deportistas explotó en los últimos años, globalización mediante. Puede verse en la actual Eurocopa de fútbol: el defensor sueco Behrang Safari es nacido en Irán. Un simple ejemplo entre decenas.
El hándbol nacional vive el fenómeno de la nacionalización en su doble manifestación: su mejor jugador, Pablo Marrochi, optó por dejar de jugar por Uruguay y se declaró convocable por Italia.
En contrapartida, el equipo que dirige Jorge Botejara tiene desde 2010 al español Cancio, hijo de madre uruguaya, y acaba de nacionalizar al argentino Gastón Rudich, hijo de padre uruguayo.
Cancio tiene 28 años y nació en Asturias. Su padre llegó a Uruguay en la década de 1970. Se casó con Irma, oriental, en 1976 y cuando saltó la tablita, en 1982, se fueron a Asturias. Dos años después, en Oviedo nació Máximo.
“Vine a visitar Uruguay por primera vez cuando tenía 12 años y tengo recuerdos muy vagos”, contó Cancio a El Observador.
En 2010 lo contactó la Federación y volvió para jugar por Uruguay. “Hasta los 18 años jugué en selecciones formativas de España. Soñaba con jugar por la mayor pero Uruguay era una chance real, lo otro era un sueño y creo que nunca me hubieran llamado”, se sinceró.
La Liga Asobal española es junto a la Bundesliga alemana la más fuerte de Europa.
Cancio jugó en División de Honor B (la segunda) desde el año 2000. La temporada que recién terminó fue su primera en Asobal con el equipo vasco Anaitasuna.
“Soy profesional, vivo de esto y da para vivir bien. En España se paga un promedio de 20 mil euros mensuales con piso (apartamento) pago. Es digno”, afirmó con una sonrisa.
Desde aquel mundo de gimnasios espectaculares, pelotas relucientes, tribunas llenas y salarios en euros, Cancio llegó a Uruguay: “Me chocó la realidad”, comentó.
“Acá la pista no está acondicionado, está muy dañada y los balones son malos”, contó.
En Scuola Italiana se montó una cancha móvil rumana donada por la Federación Internacional en 2010. “La pista está bien, pero si se llena de polvo se pone muy resbaladiza”.
El miércoles llovió a cántaros. La cancha estaba tan húmeda que no se pudo entrenar. Cuando se disponían a hacer físico hubo apagón. Se fueron todos a sus casas.
Por contrapartida, a Cancio le sorprendió el juego de los uruguayos. El estilo. “Tienen mucha diferencia técnica y táctica con varios equipos en la región pero con su competitividad el jugador uruguayo suple muchas cosas; hay muy buenos mimbres, solo falta pulirlos”, dijo el armador que se destaca por tener un gran lanzamiento con ambas manos, algo inusual en este deporte.
“Es un jugador muy astuto”, comentó Emilio Ferraro, pívot uruguayo.
Entre los celestes, Cancio es el “Gallego” a pesar de haber nacido en Asturias. “Me gusta que me llamen así”, confesó.
También le gustó el asado: “La primera vez que vine me salía carne por las orejas”.
También se llevó algunos discos de Jaime Roos a su repertorio. “Sus letras me hablan mucho de Uruguay”.
Así son los tiempos que corren para el hándbol uruguayo. Pero los casos de deportistas extranjeros que defendieron a Uruguay son muchos.
En el primer partido internacional de su historia, la selección uruguaya de fútbol alineó contra Argentina, un 16 de mayo de 1901, al inglés William Leslie Poole.
El argentino Atilio García, el gran goleador de Nacional, se nacionalizó y disputó torneos oficiales. El ecuatoriano Alberto Spencer no se nacionalizó pero jugó cinco amistosos por Uruguay entre 1964 y 1967. El Patrullero Vidal, nacido en Italia, y formado en Argentina, fue campeón mundial en 1950.
El básquetbol, sobre todo con la llegada de extranjeros estadounidenses, siempre buscó nacionalizar. El rugby lo intentó con el hermano del Puma Ignacio Corletto. El atletismo pretende hacerlo con el cubano Aguelmis Rojas. Celestes hechos a fuerza de adopción.
Deporte por deporte
ATLETISMO
El cubano Aguelmis Rojas, quien desertó de su país hace unos años y se radicó en Punta del Este tiene todos los papeles en marcha para obtener la ciudadanía uruguaya. No llegará a los Juegos Olímpicos. Tiene marca B en maratón.
BÁSQUETBOL
Joe McCall fue el primer estadounidense en jugar por Uruguay. Disputó el Mundial de España 1986. El último en jugar fue Reque Newsome y en la actual preselección está Brian Craig. El que más jugó fue el panameño Medrick.
Jugador (País de nacimiento)
Alberto Langlade (Argentina)
Victorio Cieslinkas (Lituania)
Adolfo Lubnicky (Argentina)
Joe McCall (Estados Unidos)
Adolfo Medrick (Panamá)
Jeff Granger (Estados Unidos)
Trelonnie Owens (Estados unidos)
Reque Newsome (Estados Unidos)
Brian Craig (Estados Unidos)
CICLISMO
Hernán Cline nació en la provincia de Buenos Aires y llegó a Uruguay en 1994. Le gustó tanto que se quedó a vivir y se nacionalizó para defender a la selección uruguaya. El cubano Daniel Fuentes también se quedó en Uruguay pero solo integró una preselección en 2008.
FÚTBOL
El profesor inglés William Leslie Pool integró la primera selección uruguaya. En la actual selección juega Fernando Muslera, nacido en Buenos Aires, ciudadano natural por ser hijo de padres uruguayos. Ciudadanos legales (nacionalizados) fueron Atilio García (foto) y Juan Eduardo Hohberg.
Jugador (País de nacimiento)
William Leslie Pool (Inglaterra)
John Harley (Escocia)
Leonardo Crossley (Inglaterra)
Sidney Buck (Alemania)
Abraham Rebori (Paraguay)
Juan Eduardo Hohberg (Argentina)
Alberto Spencer (Ecuador)
Atilio García (Argentina)
Luis Ernesto Vidal (Italia)
Marcelino Pérez (Argentina)
Ladislao Brazionis (Lituania)
Juan José Rodríguez (Argentina)
Juan Joya (Perú)
Gustavo Matosas (Argentina)
Fernando Muslera (Argentina)
Fuente: Crónica Celeste de Luis Prats
JUDO
Álvaro Paseyro, un francés hijo de padre uruguayo fue quinto por Uruguay en judo en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, una notable actuación eclipsada por la medalla de plata de Milton Wynants. En 2004 quedó afuera por una hernia de disco.
MOTOCICLISMO
Francés de nacimiento, Laurent Lazard llegó de paseo a Atlántida, se enamoró de Uruguay y se casó. Disputó seis Rally Dakar (tres en su recorrido original) y completó cuatro veces la mítica prueba representando a la bandera uruguaya.
RUGBY
El hermano del fullback Puma, Ignacio Corletto, argentino, integró un proceso de selección con Los Teros y llegó a jugar un test pero al final no logró integrar el equipo en torneos oficiales.
TAEKWONDO
Byung Sup-Lee, maestro coreano
Llegó de Corea del Sur como entrenador y se quedó. "Ya soy un uruguayo más", le dijo hace unos años a El Observador. El Maestro entrenó a varias selecciones uruguayas.
TENIS
Pablo Cuevas y Tefy Craciun, nacieron en Argentina
Pablo Cuevas nació en Concordia donde trabajaban sus padres, aunque se crió en Salto. Estefanía Craciun, quien fuera la número uno uruguaya hace unos años, nació en La Plata donde sus padres se radicaron un tiempo. Pero se sienten uruguayos.






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