Deportes - FINAL DEL URUGUAYO
Un bicampeón con magia
Sin el fútbol que prometían, con un golazo de Recoba y en un solo partido, los tricolores vencieron a Defensor Sporting y retuvieron el título
Mire que Nacional ganó campeonatos difíciles en su historia, y seguro que el que terminó de conquistar el sábado frente a Defensor Sporting pasa a integrar esa lista, y ya no solo por lo que sucedió en el último partido del torneo, que es lo que queda en la retina del hincha, sino porque atrás del éxito que llevó a los tricolores a conseguir el bicampeonato hay un derrotero de ingratitud y agradecimiento, de insultos y elogios, de descreimiento y convicción, de lágrimas y sonrisas, que acompañaron la maduración de un equipo que el sábado, ante su pueblo que colmó el Estadio, recibió su recompensa.
La estrategia del debutante entrenador argentino Marcelo Gallardo, y su inteligencia para resolver en las instancias más difíciles; la magia de un Álvaro Recoba en sus mejores tardes de fútbol, concentrado en pocos minutos pero suficientes para que propios y ajenos se pararan el sábado en el Estadio Centenario para aplaudir de pie el gol que le dio el triunfo a su equipo; el empuje de la cantera, que sigue imponiendo un estilo de fútbol y de carácter con sus productos genuinos; y la conducción de un presidente que mostró el rumbo en los momentos más difíciles para que hoy, todo el pueblo tricolor, disfrute de los momentos más gloriosos.
De todas formas, para que cristalizara esa imagen de Nacional campeón, otra vez los tricolores tuvieron que sufrir. Como si una estuviera indisolublemente integrada a la otra. Como si para celebrar tuviera que padecer primero, porque cuando en la final que los albos y Defensor Sporting jugaban para decidir el título y el juego era víctima de la negligencia de los futbolistas, impulsados por esa ansiedad indisimulada de pretender resolver el partido en el primer minuto, una carrera de Tabaré Viudez terminó con el delantero lesionado. El reloj apenas marcaba 13 minutos cuando el puntero dejó su lugar a Vicente Sánchez. Fue ahí cuando se empezó a ver el trabajo del año, en el que la obligación de cambiar el libreto no apartó a Nacional de su apuesta, que sin dudas fue pobre en la final porque los tricolores –y los violetas– no supieron manejar la presión que impuso la final.
Por esa razón el primer tiempo, hasta el golazo de Recoba, fue un despropósito. Un exceso de pases largos, de imprecisión promovida por tanta marca, que impidió hilvanar más de cuatro toques. Nacional y Defensor Sporting, ambos y sin distingos, fueron responsables de esa actitud que iba a contrapelo del juego que les identificó en la temporada y que prometía una definición con fútbol de galera y bastón. Al extremo fue la decadencia, que recién a los 31 minutos, cuando el violeta presionó muy bien en la salida de su rival, robó una pelota y a pura velocidad generaron la primera ocasión del partido, que Risso definió mal.
Hasta ese momento, el único remate al arco de Nacional había sido el de Maxi Calzada en el arranque del partido, y los dos que Defensor había ejecutado desde afuera del área y Bava le puso emoción con la inseguridad para detener el balón.
Con una jugada de otro partido, por la velocidad, por la precisión en los pases –de Calzada a Vicente Sánchez y de éste a Recoba– y por la calidad del Chino para resolver dentro del área, Nacional estableció el gol que marcó la diferencia y que resultó determinante.
En el complemento los violetas fueron a buscar el partido, pero sin variar la propuesta, aunque con un Nicolás Olivera más protagonista. Al mismo tiempo, Nacional, con la complicidad del árbitro, salió a la cacería del habilidoso volante que podía hacer la diferencia en cualquier momento. Los jugadores tricolores se escalonaron para detener al violeta. A los 60 minutos, Gustavo Díaz intentó cambiar con los ingresos de Diego “Zurdo” Rodríguez y Amado, y Gallardo le respondió con una movida estratégica: sacó a Cabrera y puso más marca con Damonte. Finalmente, el técnico argentino tuvo que incluir a Torres por la lesión de Placente.
Con la ventaja del 1-0, la cacería de Olivera permitida por el árbitro y el control defensivo de los albos, que no estuvo exento de sufrimiento en la tribuna por la presión que intentaba poner Defensor Sporting, el partido llegó a sus minutos finales con Nacional haciendo correr el reloj y el violeta sufriendo la incapacidad para resolver en la red rival.
Así, con dientes apretados, defendiendo como nunca, sobreponiéndose a los cambios obligados por lesión en pleno partido, Nacional se aseguró el triunfo y un título que le brinda la recompensa a la convicción de un equipo y al talento del exquisito Recoba.
El tricolor llegó a 44
Nacional consiguió ayer su Campeonato Uruguayo número 44 y alcanzó el séptimo del siglo XXI.
Desde 2001 a la fecha se disputaron 12 torneos y los tricolores impusieron su clase con los títulos en 2001, 2002, 2005, 2005-2006, 2008-2009, 2010-2011 y 2011-2012.
Solo cinco campeonatos se les escaparon, dos conquistados por Peñarol (2003 y 2009-2010), dos por Danubio (2004 y 2006-2007) y uno por Defensor Sporting (2007-2008).






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