Deportes - OPINIÓN - LUIS E. INZAURRALDE
Premio para Nacional, castigo y enseñanzas para los demás
El torneo que terminó brindó algunos detalles que explican los triunfos y las derrotas
El Campeonato Uruguayo que finalizó el sábado con la conquista de Nacional brindó algunos detalles y señales que son importante puntualizar, ya que explican por qué los tricolores fueron los mejores, los violetas perdieron la final y los aurinegros ni siquiera llegaron a eso.
Nacional fue el campeón por sus aciertos, por la convicción del presidente Alarcón y del gerente deportivo Enríquez –cuando en la séptima fecha del Apertura todos querían que el técnico se fuera, lo defendieron hasta las últimas consecuencias–, por la madurez que fue logrando el entrenador, por la gran actuación de Álvaro Recoba y por los errores de los rivales, especialmente los de Peñarol, porque seguramente la apuesta de Marcelo Gallardo no hubiera sido exitosa si Diego Aguirre no se iba apenas iniciado el Apertura. Evito ingresar en el terreno de las especulaciones, porque sería transitar un espacio que admite las más variadas interpretaciones. Simplemente me remito a señalar que en la cuarta fecha del primer torneo del año el técnico de Peñarol decidió bajarse de un proyecto que parecía ambicioso, obligó a los dirigentes a improvisar, y lo hicieron muy mal. En lugar de seguir por el camino que creían era el mejor, con alguien que pudiera continuar el proyecto de Aguirre, con un estilo de trabajo similar, decidieron cambiar radicalmente por Gregorio Pérez que, por más que fuera un hombre ganador y de la casa, tenía un libreto diferente. El tiempo confirmó que los dirigentes no estaban convencidos plenamente de la decisión que adoptaban. Porque si estaban seguros de lo que hacían, incluso a pesar de haber perdido el Apertura de forma increíble, hubieran confiado en Gregorio hasta el final de la temporada y no lo cesaban tras la primera fecha del Clausura. Tanta desprolijidad recibió su castigo, y Nacional sacó provecho de la situación para firmar el bicampeonato. Es por eso que 2011-2012 dejó muchas enseñanzas a los dirigentes aurinegros. En ellos estará capitalizarlas.
La campaña de Defensor Sporting solo admite aplausos, aunque haya perdido la final. El técnico Gustavo Díaz hizo jugar al equipo violeta en un nivel superlativo, con la base de un plantel que se formó en su propia cantera.
El torneo que pasó también le dejó muchos mensajes a los presididos por Dante Prato, por esa razón considero que el club del Parque Rodó no debe sentirse perdedor, por el contrario, tiene que sentirse ganador siempre y cuando los dirigentes puedan sostener, sin malvender, la base del equipo. Con los Arias, Pintos y Rolan pueden tener un buen 2012-2013.
Nacional cerró un gran año, pero muy costoso e impropio para la realidad del fútbol uruguayo a pesar de que el tricolor vendió en buenos precios. No podrá sostener su presupuesto de US$ 1 millón mensuales y deberá reordenarlo en año de elecciones. De cara a la próxima temporada esa será la cruz de los albos, mientras Peñarol y Defensor se frontan las manos esperando su momento.






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