Deportes - EUROCOPA 2012
Buffon se vuelve español por un día
Luego de tanto hablar de un posible arreglo entre españoles y croatas para dejar fuera a Italia, llegó el tiempo de pedir disculpas para los jugadores de la "azurra"
Tanto machacar con las dudas sobre un arreglo entre España y Croacia, tanto hablar del famoso "biscotto" (bizcocho), que llega "La Roja", da una enorme lección de deportividad y Gianluca Buffon se vuelve más español que nadie.
"Enormes gracias España", dijo el capitán de la "azzurra" después de la victoria española sobre Croacia por 1-0, un resultado que ayudó a Italia a acceder a cuartos de la Eurocopa, alejando el fantasma de Portugal 2004.
"Sabíamos que los españoles harían sus deberes", añadió "Gigi" Buffon, cuyo efusivo abrazo a Antonio Cassano ilustró la angustia que vivieron hasta el cierre del partido de España con Croacia, ya que un eventual empate los dejaba fuera.
Cassano había sido en 2004 la viva imagen de la frustración de una de las grandes selecciones que han forjado la historia del fútbol. Su inconsolable llanto estaba más que justificado: la Italia de Giovanni Trapattoni había ganado a Bulgaria (2-1), pero el empate entre Suecia y Dinamarca (2-2) la mandaba a casa. En el minuto 89.
Italia apeló a la UEFA y el organismo rector del fútbol europeo prometió abrir una investigación. Sin resultado. El "biscotto" (bizcocho) quedó enmarcado para definir un empate pactado de dos equipos que daña a un tercero.
El famoso 2-2 deambuló estos días por los medios italianos como una pesadilla que turbó el ambiente de "La Roja". Sus integrantes insistieron una y otra vez: "Saldremos a ganar, como siempre". También Croacia aseguró lo mismo.
"Ahora, 8 años después, he aquí de nuevo con el terror del euro-biscotto. Si el lunes, entre España y Croacia surge un 2-2, como aquel Dinamarca-Suecia, ellos siguen del brazo y nosotros nos vamos a casa, aunque goleemos a Irlanda" publicaba La Gazzetta dello Sport, el primer diario deportivo italiano.
Palabras que se repitieron a diario y a todas horas en unos medios histéricos con la eventualidad de que su selección hiciera las maletas por un arreglo maldito.
El hecho es que había otras combinaciones. Por ejemplo, Italia, con el 2-0 a Irlanda, también estaba eliminada si Croacia hubiera empatado a un gol, pero la atención se había centrado en el mágico 2-2, la pesadilla, el terror, el "biscotto".
La constante alusión tenía obviamente un objetivo: presionar a España y a Croacia para que salieran al campo de Gdansk con el único objetivo de ganar. Y así lo hicieron, aunque al final la campeona de Europa y del mundo impuso su ley.
Superado el trance, tanto el seleccionador croata, Slaven Bilic, como el español, Vicente Del Bosque, expresaron el hastío que les había producido la especulación fabricada por los italianos."No pensé que periodistas serios me iban a preguntar sobre esto (el bizcocho) tantas veces. Por favor, no me pregunten más por esto. Basta. Esto no es deportivo", dijo Bilic.
"No tengo nada que decir. El fútbol es un deporte, es limpio y estaría muy feo que en una competición que debe de ser un ejemplo en todos los sentidos, nos pusiéramos a pactar resultados. Sería el colmo ya", afirmó Del Bosque.
Tranquilizada Italia, ahora es el momento del agradecimiento. Y del arrepentimiento. "La próxima vez reflexionemos antes de sospechar", subraya La Gazzetta. "España no traiciona", dice La Stampa. "Traguémonos el bizcocho", sentencia Corriere dello sport.
Sólo Buffon, el veterano portero "azurro" mantuvo la fe en "La Roja" en las vísperas del choque: "España no hará cálculos...Tienen la seguridad de ser los más fuertes y no tienen miedo de nadie". Y también sobre el "biscotto": "Charlatanería de bar, conjeturas de mediocres, argumentos de perdedores".
El famoso bizcocho se quemó en la panadería italiana de la sospecha y ahora los españoles pasan a ser los héroes de los italianos. Con un hipotético 2-2, hubieran sido los grandes villanos. Toca ahora reescribir la historia. Con tinta roja.




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