Mundo - CRISIS EN PARAGUAY
Despido exprés
Fernando Lugo fue apartado de la Presidencia de Paraguay en apenas 30 horas
Por la condena. Por la condena. Las mismas palabras se repetían ayer sobre las 17.15 de la tarde de Paraguay. Una vez, otra, otra, y hasta 39: la cantidad de senadores paraguayos que votaron censurar a Fernando Lugo como presidente del país. A las 17.30 locales ya se habían contado todos los votos: dos ausentes, cuatro en contra y los 39 a favor de la condena.
Poco más tarde, a las 18.15, Lugo habló al país desde lo que era hasta hacía 45 minutos su Palacio Presidencial. Habló tranquilo, sereno, agarrado del ambón y acompañado por los que eran sus ministros. Denunció que la democracia quedó “herida” porque fue “torcida como una frágil rama al viento”.
“Hoy no es Fernando Lugo el que recibe un golpe” sino que es “la historia paraguaya, su democracia, la que ha sido herida profundamente”, observó el exmandatario, para denunciar que se transgredieron todos los principios de la defensa “de manera cobarde y alevosa”.
“Fernando Lugo no responde a clases políticas, no responde a la mafia ni al narcotráfico”, dijo luego en aparente alusión a las denuncias en ese sentido contra Horacio Cartes, precandidato presidencial colorado al que el exobispo responsabiliza del enjuiciamiento en su contra.
El exmandatario, igual, se declaró airoso. “Esta noche salgo por la puerta más grande de la patria, salgo por la puerta del corazón de mis compatriotas”, dijo antes de que comenzara un aplauso por parte de sus colaboradores.
Media hora más tarde, a las 19 locales, juró en el cargo Federico Franco, el hasta entonces vicepresidente, que ahora sustituye a Lugo al frente del país. Una hora y media duró el recambio.
Franco pertenece al Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), grupo político que contribuyó con 66% de los votos que le dieron la Presidencia a Lugo en 2008. La alianza se debilitó al poco tiempo de comenzar el período constitucional, pero los roces se agudizaron en las últimas horas y acabaron con el quiebre de la alianza el jueves por la tarde.
Ayer, cuando Franco hizo su discurso inaugural, por momentos se hacía difícil recordar que el que hablaba había sido mano derecha del presidente. “A las fuerzas de seguridad les digo que se acabaron los cargos ocupados por amigos”, lanzó.
El liberal puso el acento en su intención de entregar el mando el 15 de agosto de 2013, cuando concluye el mandato, y de encontrar la colaboración de todos los partidos y movimientos sociales del país. También quiso destacar la legalidad de su asunción. “Se realiza dentro del orden constitucional” y “de ninguna manera pone en riesgo la vigencia y principios democráticos universales”, comentó.
A continuación, Franco adelantó que se disponía a “respetar las instituciones democráticas” y que no iba a tener más plan de gobierno que el planteado por su antecesor. Pero por momentos su discurso pareció el de un presidente que asumía después de una larga campaña electoral, con promesas típicas de un candidato.
Por ejemplo, pidió honrar a las muertes por la lucha por la tierra “iniciando el verdadero desarrollo social sostenible con énfasis en la agricultura familiar” o defendió el uso de la energía que le sobra a Paraguay “para industrializar el país” en lugar de cederla a los vecinos Argentina y Brasil. “Vamos a hacer juntos una política de Estado energética” que permita utilizar los recursos de las presas de Itaipú y Yacyretá “para generar industria y mano de obra” y que nunca más un paraguayo tenga que emigrar en busca de trabajo, propuso.
Mientras esto sucedía, en el Palacio Presidencial se preparaban a toda vela los detalles necesarios para recibir al nuevo inquilino, que llegó a eso de las 19.40. Y, en los despachos, se avanzaba en la designación de ministros: José Félix Fernández Estigarribia (hasta hace unos días secretario general de la ALADI) para Relaciones Exteriores y Aldo Pastore para el Interior fueron los primeros nombres en oficializarse.
A las 20.05 Franco se sentó en el sillón presidencial de su nuevo despacho y sus nuevos colaboradores fueron pasando junto a él para tomarse una foto.
Velocidad
Lo que más llama la atención de la destitución y sustitución del presidente es la celeridad con que se dio el proceso. Todo comenzó con la muerte de 17 campesinos y policías el viernes pasado en un incidente que desató denuncias de omisión por parte del Gobierno.
La clase política denunció una crisis de gestión y comenzó a culpar al presidente por consentir la acción de grupos guerrilleros en el país. Para más inri, aparecieron pruebas de que los insurrectos habían sido incitados a la violencia, todavía no se sabe por quién. Sobre el para qué, se cree que fue para crear el clima propicio a la destitución de un líder que había comenzado a regular la tenencia de tierras, uno de los asuntos en los que hay mayor anomia y corrupción.
Los ánimos caldeados llevaron a que el jueves de mañana los diputados votaran para iniciar un juicio político al exobispo, que en la cámara baja recogió casi que ningún apoyo: apenas una diputada de izquierda votó a su favor. En Senadores hubo tres manifestaciones a favor de darle tres días para preparar su defensa.
El juicio político comenzó esa misma tarde, a las 18.15 locales, comenzaron los alegatos en contra del líder. Cinco diputados hablaron durante hora y media en su contra, achacándole la responsabilidad de las muertes de la semana pasada, la ilegalidad de un acto político de izquierdistas en una dependencia militar, la ola de inseguridad en el país y la aprobación de un protocolo del Mercosur sin consentimiento del Parlamento.
El mandatario tuvo unas horas para preparar su defensa, y ayer a las 14 horas locales, sus abogados presentaron sus alegatos ante el Senado. Hablaron durante una hora 45 y Lugo lo miró desde el Palacio Presidencia. El principal argumento para pedir que se retiraran las acusaciones fue que el proceso violó “principios y garantías constitucionales”.
Después de la intervención, los senadores deliberaron durante hora y 45 y al fin, a las 17.15, comenzaron a decir, uno a uno y en voz alta, su veredicto “por la condena”.
-
Yuri Di Bartolomeo -
24.06.2012 - 05:34 hs
Esta semana ha sido particularmente reveladora respecto de quién es quién. Hubo dos temas que hicieron mostrar la hilacha a dirigentes políticos, partidos y "medios de prensa". Por un lado vimos medios que dedicaron la mayor parte de sus "artículos de opinión" a una cruzada antilegalización de la "venta normalizada" de la marihuana (solución que ya data de entre 30 y 50 años a lo largo y ancho de toda Europa), y por otro asistimos atónitos a la presentación "simpática, edulcorada o cuasi legal" del golpe de estado en Paraguay. Han sido situaciones penosas, pero no deja de ser bueno verle la hilacha a diferentes actores, y así saber quién es quién.






Envíala por email
Imprímela
Más Opciones