Nacional - CIUDAD Y SEGURIDAD
DJ uruguayo denunció maltrato de la Guardia Metropolitana
En su cuenta de Facebook contó cómo cuatro oficiales lo insultaron mientras lo cacheaban
Willington Lucas, alias “Will Schokolade”, conocido en el ambiente artístico por su actividad como DJ, denunció en el Ministerio del Interior haber sido víctima de malos tratos por parte de oficiales de la Guardia Metropolitana.
Según relata en su cuenta de la red social Facebook, sobre las 19.30 de este lunes, cuando se dirigía a clases a la altura de Constituyente y Carlos Roxlo cuatro oficiales de la Guardia Metropolitana lo pararon y le pidieron la cédula. Como había olvidado sus documentos en su casa, le pidieron que se pusiera contra la pared, a lo que él preguntó la razón, sin obtener respuesta. Le hicieron abrir la mochila y mostrarles que solo tenía cuadernos, un desodorante y un cable USB.
El DJ cuenta que además le pidieron que mostrara qué tenía en los otros bolsillos de la mochila, “eso hice, pero siempre preguntando por qué todo eso. Me volvieron a poner contra la pared, me cachearon, me preguntaron qué guardaban en los bolsillos de mi campera, así que les mostré que tenía llaves y un pedazo de papel higiénico. Me preguntaron para qué tenía papel higiénico y les contesté que para limpiarme los mocos. Así que uno me dijo: “¡A ver… mostrame de vuelta el papelito para limpiarte los moquitos!”.
Will Schokolade cuenta que tras mostrarles lo que tenía en los bolsillos los policías le hicieron poner nuevamente las manos contra la pared y como no puso bien una de ellas una mujer policía empezó a gritarle.
“Le dije que las tenía (las manos bien puestas contra la pared), ya estaba nervioso, así que le pregunté el nombre, no me lo dijo, se lo pregunté de vuelta y se me abalanzó encima a lo que puse mi brazo porque no sabía si me iba a pegar o qué y me empezó a gritar: “¡No me grites!”. Cuando nunca le había hecho nada y me metió una piña gritándome ‘negro hijo de puta’. Todo esto mientras los otros se reían, todo me lo decían de forma irónica, con burlas y sarcasmo”, relata la víctima.
Los oficiales le tomaron los datos (nombre, cédula, dirección y en qué centro educativo estudiaba). Cuando se retiraba se fijó el número de móvil y la oficial que le había pegado le gritó: “¡Sí, dale, anotate el numerito si es que sabes leer!”. Will Shokolade le aclaró que sí sabe leer y muy bien.
El hombre contó que fue a las seccionales 5ª y 2ª a radicar la denuncia, pero en ninguna de las dos se la tomaron: en una por estar fuera del área de jurisdicción y en la otra, porque no era su responsabilidad, según le respondieron, además de indicarle el oficial que lo atendió que era un tema “complicado para ellos”.
Luego lo mandaron a la sede de la Guardia Metropolitana, en Minas entre Canelones y Soriano. Allí le dijeron que debía ir a otra sede que era responsable del número de móvil que él había anotado, enviándolo al edificio de Magallanes, entre Paysandú y Cerro Largo, donde funciona la guardia de Coraceros.
“Ahí pude hablar con un superior que según me dijo iba a hablar con los oficiales y se iban a tomar las "medidas administrativas pertinentes" pues ese tipo de comportamiento no es el esperado, y además me agradeció por haber ido pues según dijo están intentando controlar y monitorizar el tipo de comportamiento que tienen en la calle sus subordinados.
Le comenté que no me quisieron dar sus nombres, y me dijo que este señor de alto cargo que muchas veces no dan el nombre”, contó la víctima en su facebook.
Al día siguiente, este martes, llamó al 0800 5000 del Ministerio del Interior, donde se pueden denunciar este tipo de maltratos y en los próximos días debe volver a llamar para saber en qué quedó la investigación y qué medidas se tomaron.
“¡Triste que aún sigamos viviendo en un país en que reinan el Nepotismo, la Burocracia y el Temor! ¡Tenebroso que te puedan hacer lo que sea con una impunidad casi absoluta, ¿no?!
Ahora siento que debo caminar mirando hacia un costado para que no me robe un delincuente, y mirando hacia el otro para que no me pegue un policía.
¿Triste no? ¡Y yo que pensaba que ese tipo de cosas se habían terminado el 28 de febrero de 1985!”, concluyó.




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