Espectáculos - CONCIERTO EN EL PENAL DE LIBERTAD
Arte, esperanza y dignidad
El pianista Miguel Ángel Estrella ofreció un concierto a reclusos e invitados en la entrada del penal de Libertad
El domingo 1º de julio, 70 reclusos de los aproximadamente 1300 que alberga el Centro de Rehabilitación Libertad, tuvieron una visita muy distinta a la de todas las semanas. Ese día, el pianista Miguel Ángel Estrella, quien estuvo preso en esa cárcel durante dos años y tres meses hasta 1980, dio un concierto para presos con buena conducta e invitados. El ministro del interior, Eduardo Bonomi, dos madres de la Plaza de Mayo, el representante de la Universidad de Córdoba, Franco Morán, la directora para Argentina de la Fundación creada por Estrella, Música Esperanza, Esther Córdoba, y otros “compañeros” del artista estuvieron presentes en lo que fue un espectáculo inédito en Uruguay.
A las 11 y 11 del domingo, los reclusos ocupaban las últimas cuatro filas de las 15 que colmaron una carpa en la entrada del ex Penal de Libertad. Pero cuando el concierto estaba por empezar se adelantaron. A las cinco primeras filas llenas de invitados, siguieron las sillas en las que se sentaron los presos. Mientras tanto, Estrella se preparaba junto a su hijo Javier (percusionista) y los otros dos integrantes del Cuarteto Dos Mundos (el quenista Raúl Mercado y el guitarrista Omar Espinosa ) en el escenario para empezar el concierto. Pero fue el abrazo entre el pianista y Bonomi (quien también estuvo recluido en esta cárcel) el que indicó a las 11 y 20 que todo estaba listo para comenzar.
El músico tucumano y embajador argentino ante la UNESCO desde 2004, reconocido en el mundo por defender los Derechos Humanos, inició el espectáculo desde una perspectiva del Penal que no conocía: desde afuera. Es que, como explicó, cuando entró durante la dictadura, estaba encapuchado y no vio nada.
Las músicas rurales inauguraron un concierto de una hora y media que tuvo desde un tango hasta un Ave María, pasando por La samba del laurel y Biafra. El piano de cola de Estrella y la compañía del cuarteto deleitaron a los presentes en un espectáculo cargado de mensajes políticos. Los mentones hacia arriba, las sonrisas y las caras de concentración de los reclusos, al igual que la emoción de algunos “compañeros” que ocuparon las primeras cinco filas, atestiguaron lo que está probado: que la música, ese instrumento democratizador, es un bálsamo para el espíritu. No solo para el del público pero también para el del músico, quien sintió “una emoción muy fuerte” por dar un concierto en Libertad.
Pero este acontecimiento excepcional en una cárcel uruguaya, no es un hecho aislado en la vida de este artista que fundó la ONG “Música Esperanza” en 1982, con el objetivo de “poner la música al servicio de la comunidad humana y la dignidad de cada persona, defender los derechos artísticos de los músicos y ayudar a los más humildes y desamparados a través de la música”. Porque además de haberse presentado en teatros como en el Teatro Colón o en La Sala Zitarrosa (el sábado 30 de junio), Estrella tocó en cárceles, escuelas y fábricas de diferentes países. En este sentido, Bonomi indicó que el concierto fue “un proyecto del pianista”. Y agregó que la importancia de este evento tiene “un carácter más simbólico que otra cosa” porque “los presos que participaron del concierto no son muchos”. Advirtió que hay planteos para que la música sea “una forma de participación y de trabajo con los presos” y que aunque esta experiencia no sea exactamente lo mismo, constituye una aproximación. “Nos han hecho planteos de organizar bandas musicales en cárceles y en el Comcar hay un tipo de música para el uso de los presos”, señaló.
Lo cierto es que Miguel Ángel Estrella estableció un diálogo con su público. No solo a través de la música sino de la palabra, e insistió para que los presos le contestaran como cuando les dijo que leyeran, corrieran y jugaran al fútbol. Y uno de ellos respondió que cuando hay pelota lo hacen. Además les preguntó si querían bailar y un recluso afirmó que lo haría si lo invitaban, lo que no se pudo concretar. “Yo vine a tocar para seres humanos. Muchos de ellos están en esta situación de presidio y a mí no me importa lo que hicieron pero sé que las cosas que nos dijimos mirándonos a los ojos les van a quedar como una marca de alguien mayor que ellos que ha pasado por estas cosas”, comentó el artista a El Observador al final del espectáculo tras haberle dicho a los reclusos que la cárcel “puede ser un momento de reflexión” sobre las tonterías que uno ha hecho para no repetirlas y “armarse para una vida creativa”.
Si a esta actividad seguirán otras del estilo quedó en “veremos”, según afirmó el ministro. Sin embargo, el vínculo entre el pianista y su público tuvo resultados inmediatos.
Uno de los presentes agradeció la presencia del músico y deseó que este tipo de iniciativas se repitieran. Un anhelo que quedó latente con el saludo de Estrella, quien se despidió con un: “Hasta pronto, cuando pueda vuelvo”. Al salir de la carpa y ver la plaqueta que pusieron en honor a su visita, ingresó en la cárcel a visitar la última celda en la que estuvo. Sin saber cómo reaccionaría.
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© EL OBSERVADOR
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Volver a Libertad
Miguel Ángel Estrella fue secuestrado en 1977 y liberado en 1980 “gracias a una campaña de Naciones Unidas, el Vaticano, la Cruz Roja Internacional, organismos de derecho internacional y sobre todo por una impresionante movilización de sus colegas músicos del mundo entero”, según el sitio de su fundación.
Además de tocar, Estrella transmitió una señal de esperanza al contar que cuando estuvo preso lo encapucharon y le dijeron que le cortarían las manos. Prendieron la sierra eléctrica y dijo “que Dios los perdone por lo que van a hacer, yo voy a tratar de perdonarlos”. No se las cortaron pero le prometieron que nunca más iba a tocar el piano ni ser el padre de sus hijos. Le dijeron que le borrarían la sonrisa pero no lo hicieron. Él afirma que los perdonó.






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