Opinión - Editorial
Más crisis que conflicto
Pese a una semana de agravamiento de ese gran basural que es Montevideo, tanto la intendencia como Adeom sostienen que no ha habido conflicto
Pese a una semana de agravamiento de ese gran basural que es Montevideo, tanto la intendencia como Adeom sostienen que no ha habido conflicto. El gobierno departamental y el sindicato parecen no tener en cuenta que, aunque su argumento tenga cierta endeble base formal, para los sufridos residentes de la capital la situación excede los límites de lo conflictivo por ser agudamente crítica. Lo que la población constata en forma creciente es la incapacidad municipal de solucionar una vergüenza que se ha convertido en fuente de descrédito para los sucesivos intendentes por sus promesas incumplidas, su inacción y sus inciertos planes para solucionar este problema.
Las horas extras, eje de la nueva suspensión de recolección de residuos, son un problema entre la intendencia y Adeom. Pero el costo lo pagan los habitantes, forzados a vivir entre la basura desparramada en calles y aceras, con los transeúntes forzados a zigzaguear para tratar de eludirla. El presidente del sindicato Emiliano Planells y el secretario general de la comuna Ricardo Prato trataron de minimizar el último episodio con frágiles razones que ignoran la realidad bochornosa a que la población sigue condenada. Planells dijo que "el conflicto no existe" porque "lo que hay es un planteo". Prato coincidió en que no se trata de un conflicto porque solo hubo "asambleas" sin declaración formal de paro, lo que habría violado la cláusula de paz incluida en el último convenio, después de que la intendencia declarara como servicio esencial la recolección de residuos a fines de 2010.
Para la población, sin embargo, el efecto es exactamente el mismo que el de un paro. Los trabajadores suspendieron sus tareas reclamando el pago de horas extras atrasadas desde marzo, lo cual les da motivo justo de protesta pero sin atenuar las consecuencias para los habitantes de la capital, cuyo olvidado bienestar es la principal obligación de la intendencia. El sindicato reclama también la contratación de más personal. Prato asegura que todo se arreglará en algún momento del año que viene con la llegada de grandes barredoras mecánicas que disminuirán la necesidad de horas extras y devolverán a Montevideo la limpieza que perdió hace tantos años. Pero la experiencia de previos anuncios de solución que nunca aterrizan sustenta el escepticismo de la población. Agrava el panorama que ya ni se habla de los proyectos ofrecidos por una empresa italiana y otra local para sacar a los hurgadores de la calle, concentrando la basura en una gran planta que la convertiría en energía.
La intendencia ha contratado, en cambio, a una importante empresa de publicidad para mejorar su imagen pública. Una comunicación adecuada entre gobernantes y gobernados es siempre útil. Pero la forma más idónea para combatir el desprestigio es que las campañas publicitarias confirmen un trabajo eficaz que se traduzca en realidades palpables, que es precisamente donde fracasa notoriamente el gobierno departamental en el bochorno basurero. Adeom no siempre tiene razón. Pero es inobjetable el comentario de su presidente de que la intendencia, al menos en este tema, es notoriamente culpable de una "mala gestión".




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