Espectáculos - CINE: "Los tres chiflados"
Los cuatrocientos golpes
Los tres chiflados vuelven a la pantalla grande bajo la batuta de los hermanos Farrelly
Alguien podría preguntarse: ¿por qué Los tres chiflados en pleno siglo XXI? ¿Para qué volver a al viejo estilo slapstick de Hollywood, lleno de tortazos, golpes, porrazos y demás morisquetas? El mito estaba tranquilo, conservado intacto en el formol de los canales de series en televisión cable. En síntesis: ¿para qué sacudir a un cadáver? La respuesta la tienen los hermanos Farrelly, responsables de éxitos como Tonto y retonto y Loco por Mary, quienes se acercaron al templo stooge con reverencia y respeto por los originales.
El proyecto de la película tuvo un desarrollo complejo y accidentado, como si los propios tres chiflados se hubiesen encargado de organizarlo. Idas, venidas, cambios de director, cambios en el casting. Por ejemplo, Jim Carrey y Sean Penn fueron parte del terceto pero, uno por no querer engordar para representar a Curly y el otro por irse a realizar caridad a Haití, se salieron de la filmación.
Los Farrelly debieron rearmar el equipo y finalmente formar con Chris Diamantopoulos, Will Sasso y Sean Hayes para encarnar a Moe, Curly y Larry, respectivamente, en una historia que se ambienta en el presente.
Los tres chiflados bien pueden compararse con los contemporáneos hermanos Marx, pero por oposición. Mientras los Marx tenían su reserva de combustible cómico en la verbalidad exacerbada de Groucho y en las salidas surrealistas de Harpo y Chico, Los tres chiflados ponían todas sus fichas en el humor físico y, sobre todo, sonoro.
La versión de los hermanos Farrelly respeta a rajatabla esta tradición y despliega todo el arsenal de cachetazos, piquetes de ojos, palmadas, piñazos, apretujones, pellizcos y satíricos golpes de afecto. Como auténticos personajes de un cómic de humor, Los tres chiflados nunca se lastiman, lo que los hace receptivos a más y más golpes.
El efecto que logra la película con la tormenta de golpes es el de una coreografía. El trío se mueve con absoluta coordinación, con un timing preciso que le arranca una risa hasta al tipo más sobrio.
El argumento siempre es lo de menos en el caso de Los tres chiflados. Los Farrelly quisieron mantener el formato de episodios breves, como en la serie. En este caso la película se divide en tres actos o capítulos. En el primero se muestra cómo un auto misterioso deja un bolso con tres bebés en un orfanato de monjas y cómo 25 años después, los hermanos Moe, Larry y Curly deben conseguir una gran cantidad de dinero para evitar que la institución de monjas cierre. En el segundo episodio, una mujer los contrata para matar a su marido y así poder fugarse con su amante. En el tercero, no encuentran mejor forma de conseguir fondos que filmando una comedia. A pesar de las cejas de desconfianza que pueda levantar, hay que darle una oportunidad a la película.



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