Agro - Enzo Benech, subsecretario del MGAP
"Desarrollo rural para vivir mejor"
El subsecretario de Gandería, Enzo Benech, dialogó con El Observador Agropecuario
¿Cuál es su concepción del desarrollo rural?
Tratar que la gente del medio rural viva mejor. El país viene bien, con crecimiento de la actividad productiva. El crecimiento es una condición necesaria para lograr aquel objetivo, pero no es suficiente. No solo precisamos recursos, sino también que a la gente más necesitada -y a los productores en general- hay que darles herramientas. En este momento les estamos dando ayudas, que pueden ser desde créditos hasta subsidios, para que vayan incorporando conocimientos, tecnologías, acceso a los mercados y manejo de sus alimentos para vivir mejor. El gran desafío es que cuando se termine la bonanza que hoy tiene el país porque nos está yendo bien, y lleguen momentos de crisis que seguramente van a llegar, los productores se encuentren en una situación mejor a la que tenían antes de nuestra gestión.
Además de la extensión, los créditos y los subsidios, ¿hay otras herramientas para el desarrollo rural?
Hay un conjunto de herramientas. En la gestión del gobierno del Frente Amplio, de la que yo participo, se generaron dos instrumentos, que son la descentralización y la Dirección General de Desarrollo Rural (DGDR). Eso no es casualidad. Primero, hay que estar trabajando en el territorio, en el área rural, y la DGDR es la herramienta que canaliza todos nuestros apoyos, a través de endeudamiento, de créditos y de fondos que consigue este Ministerio. Y que trata de dirigirlos hacia los productores, con algunos criterios. Por ejemplo, se creó un registro de productores familiares. Sin embargo, ahora hicimos un llamado para la producción ovina que excede ese límite y abarca productores de hasta 1.250 hectáreas. Si queremos que nuestra gente siga viviendo en el campo y viva bien tenemos que generar condiciones para que pueda integrarse y sentirse bien. Uruguay se cae si no es por la actividad agropecuaria. Solemos decir que la gente emigra del campo a la ciudad, pero nosotros mismos somos responsables de ello cuando decimos que vivir en el campo es un sacrificio, es trabajar mucho y ganar poco. Tenemos que tratar que la actividad de nuestros productores y la gente que vive en el campo sea bien remunerada y se jerarquice como la de cualquiera que vive en la ciudad. Trabajar en el campo no puede ser de segunda en nuestra sociedad. No se trata de campos versus ciudad, sino que ambos se necesitan.
¿El MGAP asume el desafío de meterse en los predios y decirles a los productores lo que tienen que hacer?
Toda la actividad productiva tiene el desafío de ser rentable e insertarse en las cadenas comerciales. Hablábamos de créditos y subsidios, pero también podemos hablar de tecnología. No necesariamente hay que tener la tecnología superior. Por ejemplo, en sectores que trabajan para un mercado muy chico, si ponemos tecnología, aumentamos la productividad y luego no tenemos a quien venderle, terminamos bajando el precio y perdiendo. Eso nos pasa. Por eso digo que es un conjunto de herramientas. Hay que ver la realidad y ver cómo compaginamos la tecnología con la actividad de los productores, sus fuentes de crédito y la gestión empresarial. Hay muchos productores que no son empresarios ni quieren serlo. Si no quieren serlo capaz que es inútil que hagamos el esfuerzo en hacer de un pequeño productor un empresario si no quiere. Debemos contemplar estos aspectos a la hora de trabajar en desarrollo rural.
¿Cómo ve al resto de los productores agropecuarios, los que no reciben ayuda del MGAP?
Son totalmente complementarios. Es una falsa oposición poner al agronegocio, por llamarlo de alguna manera, en contraposición a la producción familiar. Porque el agronegocio en nuestra sociedad es una actividad económica, todos los que la hacen están buscando rentabilidad y ganar plata, y de esa plata vive nuestro Estado. De hecho, nosotros les cobramos impuestos y muchos de esos impuestos son los que utilizamos para brindar apoyo a otros productores que no tienen recursos o necesitan de ellos. Hay que tener cuidado con este tema. En los últimos años, la inversión en el sector agropecuario creció fuerte en Uruguay. Han llegado extranjeros a invertir y en base a esa inversión hay actividades tienen sustento y nos ayudaron mucho a mejorar nuestra economía. Analizar desde el punto de vista político qué vienen a hacer esas inversiones al país, como ocurre con la ley de inversiones, que tiene en cuenta la ubicación de los emprendimientos, la mano de obra que utilizan, la tecnología, el acceso a los mercados.
¿Qué sector se ha beneficiado más de la inversión extranjera?
Son varias las actividades agropecuarias que tuvieron un desarrollo que no hubiéramos imaginado. Decíamos que la ganadería tenía un estancamiento de 50 años y estamos viendo el valor de los terneros. Me han comentado productores criadores que a ellos les preocupa más el ternero que la vaca gorda. Es un cambio cualitativo para el país. El acceso a cuotas de carne de alta calidad con la Unión Europea es un ejemplo claro que la ganadería está en un proceso dinámico. Ni que habla de la lechería o de la agricultura, donde estamos en casi un millón de hectáreas de soja con precios históricamente altos que han arrastrado al trigo y al maíz. Solo es necesario recorrer el país para ver cómo la logística apoya a la agricultura con silos, camiones, maquinaria de siembra y cosecha. Y ni hablemos de la actividad forestal. El país ha tenido un cambio cualitativo tremendamente importante. Quedan algunas áreas que están con algunas dificultades y hay que ponerle mucha cabeza. Me refiero a la producción intensiva, fruticultura y horticultura. Tenemos algunos rezagos y hay que ponerle lineamientos estratégicos para saber hacia dónde vamos. Todos sabemos que si producimos más carne, más soja y más leche la vendemos, pero hay horticultores intensivos que si producen más no sé si lo venden o va en detrimento del precio. Tenemos que trabajar con los productores para empujar producciones y no hacerlo en otras que sabemos de antemano que vamos a fracasar.
¿Qué ha pasado con la iniciativa de un fideicomiso de tierras para la lechería?
Se encuentra en un trámite en el Ministerio de Economía y pensamos que va a salir. No tengo ninguna señal en contra. Es una iniciativa novedosa para ayudar al sector lechero con tierras, arrendándolas en plazos largos. Es un tema importante. La actividad agropecuaria son ciclos biológicos, donde se necesitan plazos largos, y no podemos tener una actividad lechera con plazos de arrendamiento cortos o con la amenaza de que un lechero pueda perder el campo porque un sojero le pague más porque estaríamos limitando las pasturas y toda la inversión. El fideicomiso de tierras para la lechería es una herramienta que ayudará al sector.
De la actual coyuntura, ¿qué le preocupa más?
Nos preocupan muchas cosas. Nos preocupa la sustentabilidad del modelo productivo. El incremento de la producción fuerza nuestros recursos naturales y atrás de ello está nuestro plan de uso de los suelos. Con la soja a los valores actuales la tentación de la soja es grande, pero tenemos que mirar a largo plazo. Está bien que cultivemos soja, la culpa no es de la soja. La culpa es de los humanos si usamos mal la soja como herramienta para generar ingresos más allá de lo que se puede. El otro tema importante es mantener abiertos los mercados y seguir conquistando nuevos. Si Uruguay quiere mantener el crecimiento tiene que vender más y a más mercados. Tenemos que tener políticas de producción de alimentos, de alta calidad. Es necesario trabajar en el tema de la inocuidad de los alimentos. Tenemos el compromiso de impulsar una ley porque es un tema importante no solo para la salud de nuestra gente, sino también para abastecer el mercado y seguir vendiendo productos con mayor valor.




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