Empresas - ENTREVISTA
Delicadeza Marítima
La directora de Repremar Logistics refiere al difícil camino profesional para las mujeres en el sector marítimo y la necesidad del rubro logístico en “no quedarse quieto” y salir a buscar inversiones
En la oficina de Cecilia Pena sobresalen dos vistas. La primera, artificial, es un gran mural de la bahía de Hong Kong, lugar que visita casi anualmente. La segunda es la vista al puerto de Montevideo, zona a la que Pena dedica su labor desde hace 20 años.La empresaria comenzó muy joven en la agencia marítima de su padre, donde logró escalar posiciones, alejarse de las tareas administrativas y concentrarse en el comercio exterior.
Hoy está al frente de Repremar Logistics, empresa perteneciente al Grupo Repremar, que también trabaja en el transporte de cargas, el agenciamiento de buques y operaciones portuarias. A su vez, Pena es creadora y dueña de la marca de accesorios María Pena, con la que logró convertir un hobbie en un negocio.
¿Qué tipo de desafío implicó llegar a su actual puesto?
Uno enorme. Cuando empecé el ambiente marítimo en Uruguay era muy diferente al de hoy. No había un ámbito muy apto para que una mujer pudiera desarrollar una carrera y pudiera tener un horizonte directivo dentro de ese sector. Además, en una empresa donde ya había tres hombres de la familia, era más difícil demostrarle a la propia familia que a terceros. Fueron años donde dejé de lado mi vida personal y me dediqué de lleno al trabajo.
¿Por qué decidió crear su marca propia de accesorios en paralelo con su profesión?
Tengo un espíritu muy inquieto y una visión muy empresarial. Fue algo que empezó como un hobbie y terminó siendo un negocio. Al viajar por Repremar, en vez de dedicarme al ocio turístico me dedicaba a explorar otras oportunidades. En un viaje conocí a unos diseñadores y exportadores de una bijou muy novedosa en Brasil. Me pareció tan buena la producción que decidí traerla a Uruguay. Empecé a importar, comercializarla en boutiques y desarrollar proveedores locales hasta que llegué a tener mi propio local ubicado en Arocena en Carrasco.
¿Cuál es su visión del sector logístico en Uruguay? ¿Qué necesidades hay que cubrir?
Hay una gran oportunidad con las complicaciones de nuestro países vecinos. Nosotros apoyamos el puerto de aguas profundas en La Paloma pero no se termina ahí. De la mano de esa inversión tiene que venir una gran inversión en las vías ferroviarias y hacer que funcione un tren que pueda llegar a Brasil o Argentina desde La Paloma. Uruguay ha tomado pasos que han sido los correctos pero la dinámica tiene que ser otra, porque nuestros países vecinos tampoco se quedan quietos. Nuestro aspectos naturales nos favorecen, pero si no hay inversiones e iniciativas no nos podemos quedar solo con eso.
Como integrante de la Asociación Uruguaya de Agentes de Carga, ¿qué otras preocupaciones ve en su área de trabajo?
Uno de los frentes en que hemos estado trabajando es el reconocimiento del agente marítimo y de nuestra actividad. Hoy es más difícil poner un puesto en una feria que ser agente de carga. Esto tiene una parte negativa porque le da una parte informal a nuestro rubro y nos perjudica en cuanto a la imagen en el exterior.
¿Tiene algún arrepentimiento?
Estuve muy dedicada a mi vida laboral. Es difícil lograr ese equilibro con lo personal pero es importante no perderlo de vista. Lo que hacemos no tiene que marearnos y en el momento que formamos una familia debemos dejar de pensar en nosotros como individuos. Al final del día hay que saber que todo vale la pena por ellos.
PERFIL
EDAD
40 años
FAMILIA
Casada, tres hijos
UN PASATIEMPO
Las manualidades




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