Nacional - ESTRATEGIA
La amistad K no paga
Tanto Mujica en Uruguay como Scioli en Argentina transitaron ese camino y no han tenido logros
A aquellos que son flexibles con ellos, los Kirchner no los consideran como buenas personas. Los consideran personas débiles sobre las que se puede seguir avanzando. Y lamentablemente creo que eso es lo que va a pasar con (José) Mujica”. Esa frase pertenece al periodista y analista argentino Joaquín Morales Solá, que en diciembre del año pasado en una charla organizada por la consultora KPMG en Montevideo adelantó algo que la realidad empieza a demostrar.
Morales Solá sostuvo en ese momento que no era creíble la promesa del gobierno argentino de que levantaría las trabas comerciales que ejerce sobre algunos productos uruguayos. “Total, como Mujica es amigo, creen que pueden hacer lo que quieran. Cuando ven que el de enfrente baja los brazos, avanzan”, consideró el periodista.
La realidad muestra dos ejemplos concretos en los que ser amistosos, amables y hasta en algunos casos dóciles con los kirchneristas, no resulta beneficioso.
No solo Mujica se ha tenido que tragar decenas de “sapos y culebras” como él mismo admitió. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, sufre una situación muy similar a la del presidente uruguayo.
La docilidad aparente de Scioli fue una de las principales características que lo hizo ascender pero también marcó su propio techo. De hecho, Scioli fue bastante maltratado por el gobierno central. El matrimonio K diseñó un esquema de poder con gobernadores “delegados” que respondan a los lineamientos que se elaboran en la Casa Rosada.
Con Scioli se vivieron varios momentos de tensión. Uno de ellos fue cuando se atrevió a hacer pública su aspiración presidencial, algo que el kirchnerismo consideró una “deslealtad”. Cristina y los suyos apuestan a una reforma constitucional que permita la re reelección presidencial. La última tirantez entre el gobernador de Buenos Aires y la mandataria fue este mes por temas económicos. Luego de súplicas de Scioli, el gobierno central aceptó liberar fondos para el pago de aguinaldo a los jubilados de capital, decisión que la Presidencia presentó como una victoria política.
Parte de la estrategia K de concentrar el poder es no dejar crecer a nuevas figuras. Sin embargo, a pesar de Cristina, las encuestas dan a Scioli con buena aceptación.
Con el presidente uruguayo los K actúan igual. Mujica dio pasos esperanzado en recibir algo que o no llegó o llegó en cuentagotas.
El gran logro de Mujica fue el levantamiento del puente cortado por los ambientalistas de Gualeguaychú. Pero eso, lejos de un logro, debía ser una obligación luego de fallos del Mercosur y una sentencia de la Corte Internacional de La Haya. Pero Argentina tuvo ese gesto luego de asegurarse el voto de Uruguay para el hoy fallecido Néstor Kirchner a la secretaría de la Unasur. El gobierno uruguayo siguió negociando con Argentina y encontró una pared. El comercio se trabó, las barreras proteccionistas K no excluyeron al Mercosur, se dificultó la llegada de dólares y hasta se llegó a denunciar a Uruguay en la OCDE.
Uruguay cedió entonces a firmar un acuerdo tributario que hizo temblar a los inversores argentinos. Otra vez Mujica quedó esperando una señal para resolver otros temas.
Sin embargo, los proyectos bilaterales no avanzan. Es el caso de la regasificadora y el canal Martín García que tensionó la relación al máximo.
Tampoco con los K funcionó mantener una línea dura como la sostenida por Tabaré Vázquez, que llegó a temer un ataque militar. l
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Niklas Nordman -
31.07.2012 - 15:34 hs
El comentario sobre Tabaré Vázquez está equivocado. Fue precisamente la línea dura de Tabaré la que desenmascaró el nacionalismo a ultranza de los K. La línea de Tabaré los hizo hocicar en La Haya y el retorno de Tabaré a la presidencia de la nación es una condición sine qua non para volver a encausar al país en la política de crecimiento sostenido y para ubicar a Uruguay en el lugar que le corresponde en el plano regional y mundial!
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Jaime Mezzera -
31.07.2012 - 11:38 hs
Parece claro que al estrategia M no anda. La regasificadora ya debería estar funcionando, sin argentina, financiada con fondos privados por el gobierno uruguayo. Lo mismo los ferrocarriles, que reducirían enormemente los costos operativos internos de las materias primas que salen por Nueva Palmira y así darían un respiro al mayor costo de no tener canal profundo en Martín García. No se hace por la tranca ideológica decimonónica de la coalicion que nos desgobierna.






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