Nacional - POLITICA
IMM saltea estudio de impacto ambiental en estadio de Peñarol
El análisis vendrá después porque el club ya firmó boleto de reserva
La Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) pide rapidez a la Junta Departamental para pronunciarse a favor del estadio del Club Atlético Peñarol frente a Zonamerica por dos motivos. El primero es que el club tiene compromisos de boletos de reserva del predio con “plazos exiguos”. El segundo es que el financiamiento de la obra será a través de la venta de palcos y butacas.
Como la urgencia de estos plazos chocarían con el tiempo que insume un estudio de impacto territorial integral, necesario para la aprobación, la Unidad del Plan de Ordenamiento Territorial de la IMM permite que el análisis referido a los impactos económicos, ambientales, de tránsito y paisajísticos del área vengan después de la autorización. Para fundar esa decisión explican que la autorización es precaria y revocable.
La premura de la IMM, más el antecedente de que la comuna negó un permiso igual al que ahora pide Peñarol –la recalificación de ese suelo de rural a urbano– para un emprendimiento de Jacksonville, genera polémica en torno a la discusión que se dará en la Junta. La oposición planteó que la IMM se mueve aquí por una aversión ideológica a los barrios privados. De hecho, bastarán los votos de los ediles frenteamplistas –que aún no fijaron posición– para su aprobación.
Estadio y arena
El anteproyecto presentado a la IMM describe un estadio con capacidad para 40 mil espectadores, ampliable a 55 mil para el año 2030, en el caso de que se celebre la Copa del Mundo. Se trata de un recinto con cuatro tribunas, cuatro torres de iluminación, una pantalla gigante, 13 accesos para el público y cuatro accesos a la tribuna y edificio de palco. Esto totaliza 16.235 metros cuadrados. El área del campo de juego es de 11.400 metros cuadrados. Además, se prevé incorporar 1.130 plazas de estacionamiento.
En el predio también funcionará la sede del club, un museo y un área gastronómica y de servicios para los días de partido. El complejo ha sido diseñado para albergar otros espectáculos recreativos.
Según la memoria descriptiva del proyecto, el lugar fue elegido por su proximidad con el aeropuerto de Carrasco, por su conectividad con el oeste de Montevideo y la presencia de buenos espacios para la práctica de delegaciones deportivas. La Unidad del Plan de Ordenamiento Territorial indica como “positiva” la ubicación elegida, al este de Montevideo.
El proyecto comprende tres padrones –con una superficie de 10 hectáreas– con frente a la ruta 102, entre los caminos Mangangá y Siete Cerros, a menos de 500 metros del ingreso a Zonamérica, y próximo a los bañados del arroyo Carrasco. El terreno actualmente no tiene actividad específica, por lo que ha sido invadido por pajonales y malezas. Sin embargo, es suelo rural de uso agrario, donde tiempo atrás hubo quintas, y por el que algunos vecinos productores han peleado más de una vez en la IMM. Para la comuna, la actividad rural “ha perdido significación” en esa zona (ver recuadro).
La Unidad del Plan de Ordenamiento Territorial considera la recalificación del suelo como un hecho imprescindible para la viabilidad el proyecto. La normativa no establece límites para un emprendimiento de gran porte y admite que pueda usarse para actividades deportivas. El anteproyecto destaca que se trata de una zona sin viviendas, y descarta la contaminación acústica y lumínica, así como la congestión vehicular los días de partido, puesto que las vías cercanas pueden absorber ese mayor flujo de tránsito.
Vecinos critican criterio
Productores agrícolas de la zona de Bañados de Carrasco solicitaron a la IMM que les concediera el permiso de fraccionar terrenos cercanos a los elegidos por Peñarol para poblar y edificar en el área, pero eso les fue negado. En consecuencia, la mayoría de los vecinos resolvieron abandonar el lugar. Los robos “hacen inviable cualquier producción rural”, dijo a El Observador Roberto Garese, presidente de la Asociación Bañados de Carrasco. Otra razón del abandono fue la presencia creciente de asentamientos en esa parte de la ciudad. “La IMM ha establecido un ordenamiento territorial perverso por el que acaba con el suelo rural despoblado y da permisos para emprendimientos no previstos, o da lugar a asentamientos”, manifestó. Otro caso de recalificación del suelo rural a urbano es la cárcel de Punta Rieles. Si se trata de argumentar que la actividad agrícola ha perdido importancia en la zona, Garese teme por el futuro del 90% del suelo rural del este de Montevideo que no es explotado. La IMM ya autorizó que 300 hectáreas de los bañados de Carrasco pasen a ser urbanas. “Eso es más que varios barrios de Montevideo”, ilustró Garese.




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