Nacional - ACCIDENTE
Informan suspensión de búsqueda a familias de los pilotos de Air Class
Encargados del operativo afirman que ya no pueden ser encontrados
Las familias de Walter Rigo y Martín Riva fueron notificadas el jueves de noche de la última de las malas noticias que comenzaron a recibir desde el 6 de junio. No tendrán una tumba donde despedirlos. La Armada Nacional suspendió la búsqueda de sus cuerpos tras comprobar, a través de distintos elementos encontrados, pertenecientes al avión de Air Class, que la cabina quedó destrozada de talforma, que no pudieron correr otra suerte. Y, a casi dos meses del accidente, se suma la descomposición natural avanzada.
“De acuerdo al esfuerzo y a los elementos encontrados damos fin a la búsqueda”, dijo el contraalmirante Leonardo Alonso, comandante de la flota, en conferencia de prensa, tras el arribo del ROU 23 “Maldonado”, el primer buque que salió al rescate de los pilotos y el último que regresó a puerto. Héctor Bado, quien estuvo a cargo de las operaciones de búsqueda, no ocultó que le conmovía la noticia que él mismo informó a las familias. “Es un trabajo triste. No pudimos cumplir con la devolución de los cuerpos. Ésa es una tarea que no se podrá hacer”, relató a medida que se veían proyectadas imágenes de los objetos rescatados. Un cinturón de seguridad, un pedazo de alfombra, trozos retorcidos de lo que había sido el fuselaje y la cola, una parte de las astas de las hélices. “La destrucción fue absolutamente masiva”, afirmó. Se calcula que el avión impactó a 600 kilómetros por hora tras una caída de pocos segundos. Al chocar contra el mar, la masa que en el aire es una mole de acero, se comportó como un sólido, y se fragmentó en miles de piezas pequeñas, que se desparramaron en una zona de 180 metros de diámetro, al sur de la Isla de Flores.
Pero cuál fue la falla que originó el desastre es una pregunta que, por ahora, no tiene respuesta. La caja negra de comunicaciones encontrada el jueves será enviada a EEUU la próxima semana. Será examinada por la Oficina Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés), el organismo gubernamental que investiga los accidentes aéreos. El vocero de la Fuerza Aérea, Álvaro Loureiro, explicó que no hay garantía de que se pueda decodificar la grabación de la cabina debido a su estado y que no hay plazo para su análisis.
Operativo
La operación de búsqueda y salvamento insumió 262 horas de buceo. Las últimas, las del jueves, se realizaron con nula visibilidad, entre fuertes vientos y olas de más de un metro de altura. Doce buzos se turnaron cada 45 minutos para sumergirse a una profundidad de 11 metros donde, solo con la ayuda del tacto, buscaban restos del avión. En la superficie no se veían los botes de apoyo. En las tareas participaron siete buques que recorrieron 2.441,6 millas. El más pequeño de la flota, el guardacostas ROU 12 “Paysandú”, sirvió 24 días y recorrió 1.318 millas. El ROU 23 “Maldonado” sirvió 6 días por 399,2 millas. Un helicóptero Bolkow aportó seis horas de vuelo durante tres días.
262
Horas. Fue el tiempo que dedicó el Cuerpo de Buceo de la Armada Nacional a las tareas de búsqueda y salvamento.2.441
Millas. Fue la cantidad de millas recorridas por seis embarcaciones de la Armada Nacional desde el 6 de junio.
A las complicaciones meteorológicas se sumaron fallas operativas. El ROU 22 “Oyarvide” sufrió un desperfecto el primer día. El sonar más potente de la Armada solo funcionó seis días por una falla eléctrica, y según el Comandante de las Fuerzas del Mar, Ricardo Della Santa, aun no fue reparado. Éste ofrecía una zona de barrido de 140 metros. El trabajo se completó con dos sonares –uno prestado por la Facultad de Ciencias– y otro del propio Bado.




Envíala por email
Imprímela
Más Opciones