Estilo - CULTURA
Vespear rumbo a la cordillera
Los Antiguos Vespa Club Uruguay son unos 50 aficionados a la clásica motocicleta italiana, conocidos a nivel internacional por sus restauraciones. Este año viajarán por primera vez a un encuentro en el exterior
Si la Vespa fuese un baile tradicional, sería la tarantela; si fuese una fruta, sería la uva de los viñedos de la Toscana; si fuese un paisaje, sería la costa amalfitana con su incomparable olor marino.
La Vespa es uno de esos símbolos que identifican a los italianos, un vehículo utilitario y hasta objeto de colección que ha trascendido fronteras. En Uruguay, un grupo de 50 personas sale a “vespear” una vez por mes por distintas localidades del país, recibe coleccionistas extranjeros y propondrá celebrar el “día de la motocicleta clásica” a partir de 2013. En noviembre hará una travesía por la cordillera de los Andes para participar de un encuentro internacional.
Son Los Antiguos Vespa Club Uruguay. El grupo fue fundado en 2008 por Mario de la Heras, comerciante, y su tío Eduardo, un ex conductor de ómnibus y ex directivo de la empresa COME, al que apodaron “El Antiguo” porque se peinaba raya al medio y con gomina. “Me habían puesto ‘Uno del novecientos’, pero era medio largo. Entonces a uno se le ocurrió ponerme ‘El Antiguo’”, contó Eduardo.
Hace 4 años un hermano de Mario se compró una Vespa y, como su tío también tenía una de sus “años mozos”, a Mario le pareció una buena idea comprar otra para salir a andar los tres.
En ese momento eran “El Antiguo” y sus dos sobrinos. Por el boca a boca y, más adelante por una página en Facebook, se fueron sumando otros aficionados a la más italiana de todas las motos. Por eso ahora son “Los Antiguos”.
El club todavía no tiene personería jurídica ni sede social, pero ya cuenta con unos 50 miembros. Hay comerciantes como Mario, hay empleados de negocios, médicos y otros profesionales. Hay jóvenes que rondan los 25 años y veteranos con más de 70. Hay más hombres que mujeres. Hay quienes tienen una Vespa y hay quienes tienen diez. “Somos como una familia”, dice Silvio Lema, uno de los veteranos del club.
Todos los meses hacen una salida grupal de no menos de 100 kilómetros a una localidad del interior. La mayoría de las veces van por el día, aunque también han pasado fines de semana. “En promedio vamos 25 o 30 personas. A Villa Rodríguez fuimos 45”, dijo Mario. “Está bueno porque vamos conociendo lugares a los que de otra manera no hubiésemos ido”, agregó.
Hasta ahora nunca fueron a Chile. Viajarán en noviembre.
La cordillera
Los Antiguos salieron cinco veces del país: tres a Buenos Aires, una a Córdoba y una a Novo Hamburgo, en Brasil. Este sería su sexto viaje al exterior. En Santiago los espera “La Brigada”, un grupo de vespistas chilenos que organiza un encuentro internacional de aficionados a esta motoneta. “Por ahora somos seis los anotados”, dijo Mario. El encuentro será del 3 al 5 de noviembre.
Casi todos los vespistas uruguayos miembros de este club tienen motos del año 1962, la línea más clásica. Pero también son dueños de diseños más nuevos, que son los que generalmente usan para hacer largos trayectos. “Vimos que para viajes largos íbamos más lentos, las motos sufrían mucho, entonces algunos fueron comprando motos más nuevas y dejaron las viejas para vueltas más cercanas”, explicó Mario. Por ejemplo, para los días del Patrimonio.
El costo de las motos varía según el año de fabricación y su estado. Una moto sin restaurar puede costar US$ 1.200 y restaurada hasta US$ 4.000, dijo Mario. En cambio, una Vespa de las nuevas puede costar entre 5.000 y 9.000 dólares, según el portal Infonegocios.
Los extranjeros valoran las restauraciones uruguayas. “Nos tienen muy bien catalogados”, dijo Alejandro Duarte, uno de los jóvenes del club que es mecánico especialista en Vespa. La grasa que bordea sus uñas lo delata. “Yo tenía la Vespa como un hobby y hoy me dedico, no sé si a restaurar, pero sí a armar motos”, agregó.
Otros horizontes
Argentinos, italianos, chilenos, y hasta un serbio saben de las motonetas que tienen estos uruguayos y los han alentado para que oficialicen el club y se integren al Vespa Club Mundial.
Tal es así, que uno de los italianos que los visitó en Montevideo les propuso viajar a Bruselas el año que viene cuando se desarrolle el encuentro Euro Vespa. “Van para allá y eligen la moto que quieran”, les dijo el italiano dueño de 28 motocicletas. Su idea es ir en moto desde Italia a Bélgica.
Los Antiguos reciben un promedio de seis visitantes por año. Les prestan una moto y los invitan a recorrer la costa este del país. La mayoría dice que las rutas uruguayas son muy buenas para “vespear”, aseguró Alejandro.
Uno de los objetivos que Los Antiguos tienen en carpeta es integrarse oficialmente a la red de clubes Vespa. Otro es concretar el “día de la motoneta clásica” en Uruguay. Aún no tienen una fecha definida, pero aseguran que harán gestiones para buscarle un espacio en el calendario.
Mientras tanto, Los Antiguos planifican su viaje a Chile. “Pensamos ir en auto con tráiler hasta Mendoza, para continuar desde allí en Vespa”, dijo Mario. Estimó que tendrán una semana de viaje. Aún no tienen la ruta definida. Una vez en Santiago, recorrerán la ciudad y compartirán experiencias con otros vespistas del continente. Será el más largo de todos los viajes que hayan hecho.




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