Estilo - GASTRONOMÍA
Deportistas angurrientos en la Villa Olímpica
Cuando todo termine, el 12 de agosto, se habrán servido unas 1.2 millones de comidas en un comedor abierto las 24 horas
Los competidores pasan años esculpiendo sus cuerpos hacia la perfección, comiendo escrupulosamente las comidas correctas y evitando las malas. Y entonces se encuentran con el comedor de la Villa Olímpica.
Hay un McDonald´s en una punta y en la otra están las máquinas de refrescos. Todo gratis y sin límite. En el medio, un comedor gigante que ofrece desde un extremo del espectro de comida saludable al otro.
Con una capacidad para cinco mil personas, las instalaciones, abiertas las 24 horas, están preparadas para servir 25 mil hogazas de pan, 232 toneladas de papas, 75 mil litros de leche y 330 toneladas de frutas y vegetales. Cuando todo haya terminado, el 12 de agosto, se calcula que se habrán servido unas 1.2 millones de comidas, 60 mil por día, según afirmó CNN.
Todo funciona muy bien y tiene que ser así, porque los “clientes” son muy comilones. Algunos son leyendas. El corredor Yohan Blake se jacta de comer 16 bananas por día, en tanto que el nadador Michael Phelps consume unas 12 mil calorías cada jornada.
La oferta gastronómica en la Villa Olímpica es muy variada, además de abundante. Hay suficiente sushi para alimentar a los atletas japoneses más hambrientos luego de un gran esfuerzo y también una cantidad industrial de carbohidratos.
Muchos deportistas se ven tentados a variar su rutina alimenticia y atiborrarse de comida rápida o de especialidades nuevas, pero los entrenadores sugieren que lo hagan después de haber competido.
Las hábitos alimenticios de los atletas suelen ser muy específicos pero la cantidad de stands en el comedor de la Villa parece infinita. Tiene que ver no solo con costumbres culturales sino con métodos de alimentación específicos para deportistas.
La extraordinaria performance de la nadadora china Ye Shiwen puede tener que ver con el alto consumo de vitamina D entre los de su delegación, aunque eso no está probado.
Algo que es esencial es que los atletas tengan en cuenta no consumir por error una sustancia prohibida. Con los exámenes cada vez más sofisticados y la lista de prohibiciones cada vez más extensa, los atletas tienen que tener una conciencia muy clara de qué se llevan a la boca.
La línea entre lo prohibido y lo permitido es cada vez más fina y la responsabilidad del atleta debe ser cada vez más alta.
Hay una línea de teléfono provista por el Comité Olímpico Internacional para que los atletas consulten cualquier duda que tengan sobre comida o suplementos alimenticios.
La prioridad para los que todavía no compitieron suele tener que ver con ganar un poco de peso para reducir la probabilidad de lesiones y enfermedad, pero eso varía con cada disciplina.
Normalmente no se trata de contar calorías sino de acceder a los grupos de alimentos necesarios y convenientes para cada disciplina, con precauciones elementales, como obtener la cantidad de carbohidratos necesaria, y también los horarios de las comidas, dependiendo del horario de la competencia.






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