Nacional - INSEGURIDAD
Policías comunitarios vigilarán liceos de Canelones
El Ministerio del Interior y Secundaria implementan desde hace un par de meses un programa para que los efectivos policiales medien e interactúen con padres, alumnos, vecinos y docentes
“Construyendo Comunidad Liceal Segura” es el nombre del programa de Policía Comunitaria que funciona desde hace un par de meses en unos 15 liceos de la zona metropolitana de Canelones. Su lanzamiento se oficializará en los próximos días.
El programa en el que trabajan unos 16 efectivos policiales, según informaron a El Observador fuentes de la Jefatura de Canelones, busca disminuir los delitos y los episodios de violencia en los alrededores de los centros educativos por medio de la interacción de los efectivos con la comunidad, tal como ya se realiza en Montevideo.
En el armado del proyecto trabajó el director general de Secundaria, Juan Pedro Tinetto y la consejera, Ema Zaffaroni junto al sociólogo Gustavo Leal, asesor del ministro del Interior, Eduardo Bonomi, y Charles Carrera, director general de la Secretaría del ministerio.
La selección de los liceos se hizo en función de su contexto y conflictividad. Al respecto, Tinetto explicó a El Observador que los centros de la zona metropolitana son “los más conflictivos porque tienen población flotante en sus alrededores”. Y si bien la idea es extender el programa a la mayor cantidad de liceos posibles, el jerarca señaló que también se tendrá en cuenta la necesidad. “Hay liceos como los de El Santoral, Migues y Montes que felizmente no han llegado a esta situación y por ahora no lo necesitan”, agregó.
Entre los centros que ya cuentan con la ayuda del programa se encuentran los de La Paz, Las Piedras, Cassarino, Toledo, Costa de Oro y Pando, entre otros. La selección del personal que trabaja en el programa se realizó en base a “educación, vocación y estabilidad”, explicaron las fuentes policiales consultadas.
La función de estos efectivos no es apostarse junto a la puerta del liceo, sino circular por la zona tratando de detectar cualquier foco o episodio de violencia para evitarlo o mediar entre los involucrados para diluirlo. Es por eso que el policía comunitario debe estar preparado para interactuar con los liceales, padres, vecinos, alumnos, docentes y dirección. “Tiene que ser un policía de interacción, que sepa mediar. No queremos que los policías se transformen en porteros comunitarios. Para eso están pensados los módulos de capacitación”, señaló otra fuente policial consultada. En ellos los efectivos reciben, entre otras cosas, formación sobre liderazgo de motivación, bulling y violencia doméstica. “Con esa formación cuando detectan un problema, saben cómo aconsejar a los directores”, se explicó.
Este mismo objetivo se fijó Secundaria, que para evitar que los policías terminen parados en la puerta de los liceos, incluyó en su presupuesto una partida para contratar porteros. “Es una necesidad. El portero debe trabajar desde la puerta para adentro y la policía comunitaria para afuera. Son tareas distintas”, dijo Tinetto, al tiempo que señaló que a su vez el portero debe convertirse en el “primer vínculo” entre la policía y el centro educativo.
El problema de la droga
Todavía no hay cifras concretas sobre los resultados que ha dado este programa en sus primeros meses de implementación, pero Tinetto se anima a adelantar que “la evaluación general es buena y se ha logrado bajar mucho el nivel de delitos”.
“A nivel personal lo mido así. Antes recibía llamadas por este tema todos los días, ahora desde que se instaló el programa hace tiempo que no recibo ninguna”, remarcó.
Y aunque las fuentes policiales consultadas señalaron que la realidad de los liceos canarios es diferente a la de los de Montevideo porque en los primeros la violencia está afuera y en los segundos está adentro, el director general de Secundaria afirmó que lo que sucede en unos y otros es lo mismo.
Para Tinetto el mayor problema de la violencia en los centros educativo no está dentro del liceo, sino afuera. “La familia, los amigos, los que están afuera pero vinculados a los alumnos generan cosas que se dan en el entorno inmediato de los liceos. Entonces, la violencia no sale de adentro hacia fuera, aunque haya algunos actores adentro que estén vinculados”, explicó.
En este sentido, advirtió que el “gran problema de la violencia” está muy relacionado con la droga como sucede en el resto de la sociedad. “La droga está afuera y en el cambio de turno todos los posibles clientes están en movimiento. Eso es lo que creo que se está evitando en este momento con este sistema que recorre el entorno del liceo”, afirmó.




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