Empresas - ENTREVISTA
Club de amigos
El propietario de Empanadas Mafalda, Julio Gadea, explicó como hizo crecer su negocio, como enfrenta la competencia y las formas de innovar en su rubro
Hace poco más de seis años, Julio Gadea era asiduo cliente de una casa de empanadas de la calle Ellauri. Le gustaba la calidad del producto y se hizo conocido de su dueño. Se trataba de un argentino que llegó a Uruguay “con una mano atrás y otra adelante”, se dedicó primero al rubro de la zapatería y en 2000 giró hacia lo gastronómico. Por razones de enfermedad, decidió retirarse, y como sus hijos no querían seguir con el negocio, le planteó a Gadea ser su sucesor. “Medio que me convenció. No era mi intención comprar, pero él insistió. Quería que la empresa siguiera viva, era como su criatura”, recordó.
Siendo contador, Gadea venía del rubro farmacéutico y químico, con emprendimiento propio y trabajando además como gerente en otras empresas. Hoy en día se reparte todavía entre tareas profesionales y la casa de comidas Mafalda, que cuenta con ocho locales, 60 empleados y una web que recibe 5.000 visitas mensuales.
¿Qué fue lo primero que hizo cuando tomó el negocio?
Meternos empresa adentro, estuvimos un año quietitos. El anterior dueño se quedó los primeros tres meses para enseñarnos.
Desarrollamos nuevos productos, y luego entendimos que había llegado el momento de crecer en distribución. En el segundo local, en Ramón Anador, generamos el corazón de la empresa, una planta de producción de 100 metros cuadrados con hasta un túnel de frío. Eso nos brindó la plataforma acorde para soportar hoy ocho locales.
¿Cómo abren locales?
Es una licencia con distribución al por menor. La franquicia es una modalidad un poco complicada para el uruguayo: demasiados requisitos. La empresa fue creciendo a expensas de amistades. No la damos a desconocidos. Somos como un club de amigos. Pueden sumar productos, siempre y cuando no sean directamente competitivos. No le atamos la manos a nadie. El local del centro ahora planteó incorporar una línea de yogures, y no hay problema. También están por empezar con un servicio de cafetería delivery.
El rubro empanadas ha crecido mucho, ¿cómo es la competencia?
Sigo la filosofía de la persona que me dejó el negocio: no compito contra las casas de empanadas, sino contra las pizzerías y chiviterías. Que llegue más gente al rubro, es publicitarlo más. Hace seis años la empanada se encontraba debajo de los 10 productos más demandados. Hoy está entre el cuarto y quinto lugar.
¿Cómo se innova en este rubro?
El 80% de las empanadas más vendidas son el 20% de las más clásicas. El resto es show. (Con muchos sabores) se pierde tiempo y se corre riesgo. El pizzero incorporó empanadas, y se nos despertó la idea de armar abanicos de productos. Llegaron las tartas y el lehmeyún con carne de El Novillo Alegre, que hoy es el producto más vendido. Además, incorporamos pizzetas individuales y rellenas.
El perfil
Edad: 39 años
Profesión: Contador
Empanada preferida: La mendocina




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