Estilo - LIBROS
Rankin, el escritor criminal por accidente
El escocés, reconocido como uno de los escritores de crimen más importantes de la actualidad, tiene como principal aliado a John Rebus, el detective de su ciudad al que dio vida para sus mejores historias
Aunque parezca que no, John Rebus tiene dudas. Dudas sobre como ha manejado su vida, sobre la música actual, sobre su hija, sobre su ex, sobre sus superiores, sobre casi todo.
Solo hay un par de cosas sobre las que no tiene dudas: su pasión por el alcohol, su equipo, los Raith Rovers, y su instinto policial. Sarcástico, inteligente y más bien depresivo, el detective Rebus es la mejor y más conocida creación del escritor escocés Ian Rankin, a quien
James Elroy ha llamado “el Rey del Tartan noir”, la novela negra escocesa.
Rankin nació en abril de 1960, en el pueblo de Cardenden, ubicado en el condado de Fife.
Tras graduarse en la universidad de Edimburgo en 1982, se mudó a Tottenham y luego a Francia, donde residió durante varios años. Mientras intentaba hacer despegar su carrera literaria, ejerció los oficios de cuidador de cerdos, periodista, recaudador de impuestos y músico.
El escocés escribió Summer Rites, su primera novela, en 1983 pero no logró captar la atención de ninguna editorial. Y eso por más que su esposa, asegura Rankin, la considera su mejor novela. O sea que al menos en términos editoriales, su primera novela fue The Flood, de 1986. Un año después llegaría Knotts and crosses, el libro que marca la primera aparición de John Rebus. El primer sorprendido con la calificación de novela policial fue el propio Rankin: “Yo estaba horrorizado, era un estudiante de doctorado que iba a ser profesor de inglés. Y había escrito un whodunnit?”. Sin embargo, la novela y su personaje sirvieron para abrirle puertas editoriales casi de inmediato y bien pronto pudo comenzar a dedicarse a escribir a tiempo completo.
“En Knotts and crosses quería despegarme del personaje de The Flood, que tenía más o menos mi edad y había nacido en Fife; así que hice a Rebus bastante mayor que yo”, explicaba Rankin en una vieja entrevista.
“Tenemos un background similar, pero él ha ido por la vida de forma distinta. De hecho, en la zona de Fife de donde vengo si no eras “listo” y podías ir a la universidad, tenías pocas opciones… Muchos amigos terminaron en el Ejército o en la Policía. Rebus hizo ambas cosas”.
Sin embargo, para su siguiente novela The Watchman, de 1988, Rankin decidió desarrollar los pasos de otro personaje de Knotts and crosses, el periodista Jim Stevens. Rebus tampoco aparecería en Westwind, un libro acerca de teorías conspirativas que el propio Rankin considera fallido, y tendría que esperar hasta Hide and seek de 1991, en donde investiga la aparente muerte por sobredosis de un fotógrafo drogadicto. Según Rankin, este libro fue su segundo intento de reescribir el clásico de Robert Louis Stevenson, Dr. Jeckyll and Mr. Hyde. El primero había sido Knotts and crosses.
Un año más tarde llegaría la tercera novela de Rebus, Tooth and nail. Para ese entonces, los principales rasgos del carácter del policía se vuelven evidentes: gran bebedor al estilo escocés (pubs, cerveza y whisky), con una carga de violencia que a duras penas contiene, Rebus es prácticamente apolítico y escéptico, lo que no quiere decir que todo le de igual.
Como muchos personajes de la novela negra, se maneja por su librito moral personal y no es precisamente el mejor compañero para trabajar.
De hecho, Rebus vive en permanente roce con sus jefes y con buena parte de sus compañeros de oficio.
Esta regla de trabajo en soledad e inconformismo se ve afectada en la novela The Black Book, en donde Rankin introduce a la recién promovida detective Siohban Clarke. El áspero Rebus la toma bajo su protección y a lo largo de los libros desarrollará con ella una relación en donde se mezcla lo profesional y lo personal, siempre de forma platónica, más bien en el estilo de un tío que enseña a su sobrino detalles de la vida y el trabajo.
Claro que, al tratarse de policías, ese vínculo vive en una constante tensión provocada por el material propio de su oficio.
Algunas características importantes del complejo carácter de Rebus son reveladas por Rankin a través de su vínculo con la música: si bien es un conocedor de la mayor parte del rock británico clásico, el policía suele despreciar la mayor parte de la música actual que se produce en las islas. La excepción a esa norma suelen ser los discos y grupos que su socia Clarke le muestra. En no pocas ocasiones, la música es el disparador de alguna reflexión que luego permite a Rebus enlazar aspectos no vistos del caso que trae entre manos.
La ultima novela del escocés, considerado por su colega Michael Connelly como “uno de los mejores escritores de crimen en activo”, es Standing in Anothers Man’s Grave, y en ella regresa Rebus, tan anárquico y conflictivo como siempre.
Habrá que esperar hasta finales de este año para saber qué tan lejos puede llegar esta vez el veterano e indomable detective bebedor, la mejor creación de Ian Rankin, el escritor criminal accidental.




Envíala por email
Imprímela
Más Opciones