Nacional - SOCIEDAD
Ratas, otras habitantes de Montevideo
En todo el año 2011 la Intendencia hizo casi 3.000 intervenciones para fumigarlas
No una ni dos ni tres. Ciento cincuenta ratas salieron del sótano de un edificio del Centro en una semana. Es el peor recuerdo que tiene el dueño de una empresa de control de plagas que, con más de 20 años de trabajo, ha visto prácticamente todo, inclusive labios y orejas mordidas causadas por una plaga que asquea a la ciudad.
La Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) sostiene que la población de ratas no es cuantificable. A nivel internacional se calcula que hay de cinco a siete ratas por cada persona. Si esto se traslada a Montevideo, la cantidad de ratas es más de dos veces la población de todo el país. “Hacer un relevamiento en 400 asentamientos no se justifica. Es más eficaz utilizar los recursos para ir generando empoderamiento de los vecinos para el control”, explicó a El Observador el director de la división Salud, Pablo Anzalone.
Sí se conoce que la comuna realizó 1.145 desrratizaciones planificadas en 19 de 400 asentamientos, durante 2011. A estas se le sumaron 1.847 intervenciones a demanda. El total de servicios fue superior al de 2010 cuando se completaron 2.043 desrratizaciones. Distintas empresas informaron a El Observador que la demanda de los montevideanos es alta, inclusive en invierno, cuando, en teoría, se ven menos ratas porque buscan refugio por el frío.
El trabajo de la IMM con esta plaga no se basa en la colocación de trampas en focos identificados, sino en intervenciones planificadas en asentamientos y en respuestas a demandas concretas. En el último caso, el servicio tiene un costo mínimo de 2 Unidades Reajustables ($ 1.170) o puede ser gratuito de acuerdo al nivel de ingresos del solicitante. Una fumigación privada no baja de $ 2.000.
Anzalone indicó que la concentración problemática de roedores se da en los asentamientos por la acumulación de basura. Lo que le atañe al resto de la ciudad se debe a roturas o bloqueos de la red de saneamiento que hacen que las ratas salgan a la superficie. “Eso ha pasado en Malvín, pasa en Carrasco, pasa en zonas donde no hay aglomeración de basura; estamos hablando de problemas dentro de predios privados”, dijo Anzalone en una reciente comparencia en la Junta Departamental de Montevideo.
No obstante, expertos en control de plagas consultados por El Observador afirmaron que el problema no reconoce ninguna limitación geográfica. “Le están haciendo creer a la gente que solo está expuesto un sector de la población. Eso es un cuento chino. Estamos todos expuestos, se viva donde se viva”, dijo un técnico. Es por eso que un vecino de Bulevar Artigas y Millán contó que “el entretenimiento del fin de semana” es ver a las ratas trepando por las palmeras y otro de un tercer piso frente a Villa Biarritz encontró una flotando en su inodoro.
Según el técnico, esto se debe a que “hay alimentos disponibles en todos lados”. ¿En dónde? En cada contenedor desbordado o con basura alrededor. “Lo primero que hay que prever en un control de desrratización es no dejar ni comida ni agua a disposición de las ratas. Con los contenedores hacemos lo que no hay que hacer”, agregó.
El rol del vecino
El papel del vecino es fundamental puesto que, una vez que la comuna completa la desrratización, el “seguimiento”, según indicó Anzalone, queda a su cargo. “Para asegurarnos de que esto tiene sustentabilidad”, dijo. El seguimiento incluye la colocación de cebos y la limpieza del terreno para evitar que los roedores consigan agua, alimento y refugio. La IMM vuelve a actuar si le llega un reclamo. No obstante, las malas condiciones ambientales de un asentamiento, muchas veces ubicados sobre suelos contaminados, contribuyen a que la desrratización tenga un efecto acotado. “En esos lugares hay que aminorar este componente y mejorar progresivamente las condiciones ambientales”, añadió.
Si bien Anzalone afirmó que se “trabaja bien”, los técnicos dudan de la eficacia del equipo municipal que, incluyendo a los administrativos, tiene 43 funcionarios. Si salieran todos a fumigar, cada uno debería matar, al menos, 151.163 ratas. Pero como las ratas comen los desechos del hombre desde que éste existe, su erradicación es imposible, más si continúan los problemas de recolección de residuos.
El riesgo sanitario y la leptospirosis
Las ratas pueden transmitir leptospirosis, una enfermedad parecida a una hepatitis pero con un riesgo mayor, además de varias infecciones cutáneas. La especialista en infectología, Alicia Cardozo, explicó que la población cercana a basurales endémicos vive en riesgo sanitario permanente por su exposición a la putrefacción de basura y presencia de ratas. La prevalencia de la leptospirosis en el país está subvalorada puesto que puede confundirse con un cuadro gripal. Cardozo apuntó que las personas que habitan zonas de riesgo desarrollan anticuerpos y no desarrollan una enfermedad clínicamente evidente. “Lo habitual es pensarla en gente vinculada a los tambos aunque existe leptospirosis en la ciudad. La hemos visto todos los médicos que trabajamos en infectología vinculada adonde hay muchas ratas”, agregó.




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