Nacional - MERCADO LABORAL
Crece demanda de intérpretes y los jóvenes no logran insertarse
No hay formación específica y existen roces por tarifas
Los intérpretes conforman una profesión exclusiva. Hay entre 30 y 50 profesionales en el mercado. Sin embargo, la globalización aumenta su demanda para trabajar en empresas, junto con diplomáticos, o en el denominado turismo de convenciones y eventos, pero su formación es muy onerosa puesto que se necesita una infraestructura especial para el entrenamiento en la interpretación simultánea y la asistencia de docentes extranjeros.
Una joven intérprete que pidió no ser nombrada indicó que cobra alrededor de US$ 250 por una jornada completa, pero señaló que existe una “elite”, conformada según ella por no más de 10 profesionales, que cobra hasta tres veces más.
Los jóvenes no critican su capacidad puesto que manejan con gran fluidez varios idiomas, pero sostienen que acaparan el mercado y elevan las tarifas por las que, por su corta trayectoria laboral, no son contratados.
Por el contrario, una traductora pública, intérprete y consultora internacional con 20 años de experiencia, señaló que la libertad de precios beneficia a los más jóvenes cuando el contratante tiene un presupuesto acotado y se arriesga con alguien inexperto. Agregó que, en general, quienes trabajan de forma habitual se manejan con cifras de referencia. Un valor cercano a los US$ 1.000 por una jornada está por fuera del mercado uruguayo, ni siquiera se cobra en Estados Unidos.
No le consta que existan las presiones señaladas, es más, las descree, pero reconoció que existe malestar entre algunos jóvenes y algunos veteranos. Por eso aconsejó a los nuevos aspirantes a que se acerquen a los otros para entrenarse y adecuarse a ciertas normas éticas y de conducta profesional para dignificar a la profesión, en vez de competir por las tarifas.
Las tarifas de los intérpretes están en dólares. Los traductores públicos, en cambio, se manejan con aranceles establecidos por el Colegio de Traductores Públicos del Uruguay (CTPU) de acuerdo a los valores de la región. Su presidente, Pablo Mones, afirmó que incluso se cobra menos. Mones no critica la autorregulación de precios de los intérpretes dado que es válido que hagan valer su experiencia. “Una conferencia de genética solo dos o tres la pueden hacer”, apuntó.
Una docente de traductorado público de la Universidad de la República (Udelar) con 50 años de experiencia criticó que ciertos intérpretes le cobren a la institución elevadas sumas en dólares cuando son contratados para conferencias.
Formación
Los intérpretes llegaron a serlo porque se formaron en el extranjero, o son traductores públicos que dieron el paso. La práctica, como al maestro, también hace al intérprete. Cada uno tiene luego el desafío de preparase para traducir “en décimas de segundo” lo que dice un biólogo o un ingeniero. “Requiere un entrenamiento intensivo”, afirmó la intérprete experimentada.
Para el segundo semestre de 2013 está previsto que inicie el primer curso universitario de interpretación en la Facultad de Derecho de la Universidad de la República. Se otorgará un diploma de especialización, con énfasis en la interpretación jurídica, en tres idiomas (inglés, francés y portugués), sin perjuicio de que el egresado pueda desempeñarse en otros ámbitos. Las clases estarán a cargo de docentes extranjeros formadores de intérpretes en sus países.
Desde la coordinación de la carrera de Traductorado de la Udelar –carrera establecida en 1882− se informó a El Observador que la dotación de cabinas y equipos de sonido para la interpretación simultánea no representa un obstáculo económico para el desarrollo del curso, puesto que “no es necesario adquirirlos”. Se conseguirán a través de convenios. Lo que sí es oneroso es la contratación de los docentes extranjeros.
En la Universidad de Montevideo (UM) se imparte la licenciatura en Traducción que incluye solo una introducción a la interpretación.
Las cabinas son imprescindibles para la enseñanza del oficio. Así se lo ilustraron a El Observador: “Un intérprete es como un piloto. No solo precisa el avión, también precisa las horas de vuelo”. En la UM no se llegó a cotizar este elemento.




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