Nacional - GESTIÓN
El gabinete no tiene líderes y le cuesta alinear a la bancada del FA
Mujica “perdió” con legisladores de su partido cuando quiso hacer cambios
El expresidente Tabaré Vázquez siempre recibe elogios por el criterio de elección de su gabinete de ministros. Desde adentro y afuera de la coalición de izquierda, entienden como una jugada estratégica y acertada el haber colocado al frente de los ministerios a los líderes y principales figuras de los grupos más grandes del Frente Amplio, que tenían representación en el Parlamento. Era la primera vez que la izquierda llegaba al gobierno y, a pesar que el país ya estaba en el proceso de recuperación de la crisis más profunda que recuerden los uruguayos, era una prueba de fuego para un partido que nació en 1971 y tenía todo para demostrar en una gestión. La cultura de oposición del Frente Amplio estaba en juego y en ese momento los roles con los partidos fundacionales cambiaban.
Fue así que Vázquez evitó –con disidencias aisladas como las que protagonizaron el Partido Comunista y los socialistas con Reinaldo Gargano a la cabeza– que la tropa se revele y utilizó al consejo de ministros como un ámbito de discusión directo, sin intermediarios con la fuerza política. De allí las cosas salían discutidas y luego, en el Parlamento, la bancada de gobierno solía acompañar sin mayores peros. Había mayoría absoluta en el Poder Legislativo, y en la orgánica del Frente Amplio no salían cuestionamientos demasiado grandes, ya que, además, el presidente Jorge Brovetto era ministro de Educación y Cultura a la vez.
Pero cuando José Mujica llegó al gobierno en 2010, no repitió esa fórmula y optó por poner a figuras con un peso más técnico. Sin embargo, el presidente mantuvo el delicado equilibrio de reparto entre los principales grupos del Frente Amplio. Esa elección, que en teoría le permite tener hombres con más sustento en cada una de las áreas, como es el caso de Roberto Kreimerman en Industria o de Tabaré Aguerre en Ganadería, le quitó a la vez llegada con la fuerza política, y en muchas ocasiones la bancada no se alinea con lo resuelto en el gabinete.
“Si tengo que hacer una asamblea con cada uno de los 27 sectores que componen el FA, no gobernamos. Chau, mala suerte. ¿qué le vamos hacer?”, dijo Mujica en el programa Código País, consultado por la falta de acuerdos entre los legisladores del oficialismo.
En esa entrevista se vio al presidente cansado y molesto con las diferencias internas a sus proyectos.
Cuando el debate por la inseguridad creció, a partir del asesinato de un empleado de La Pasiva a manos de dos rapiñeros menores de edad, el presidente Mujica reunió durante más de un mes a su gabinete de seguridad para diagramar un paquete de medidas, que luego lo denominó “Estrategia por la vida y la convivencia”. De allí surgieron varios proyectos de ley y otras medidas operativas de gestión en seguridad. No hubo consultas con la bancada, según relató el presidente, porque a su entender, en el gabinete estaban representados varios de los principales grupos del FA.
Pero cuando llegaron al Parlamento, la bancada del oficialismo metió mano y suavizó en muchos casos las intenciones del Poder Ejecutivo. “Es evidente que no se consultó al FA, nunca se consulta, porque si no hacemos el Parlamento antes. No. Pero en el seno del Ejecutivo participaron miembros de casi todos los partidos que conforman la fuerza política”, dijo Mujica. De las figuras que participaron del intercambio solo el titular de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, es líder de un grupo, la Corriente de Acción y Pensamiento (CAP-L). A pesar que en algunos casos son figuras de peso, como el de Interior, Eduardo Bonomi, los demás no cuentan con llegada a la estructura de los grupos de la coalición.
“El Parlamento está para parlare y no tiene por qué hacerle una guiñada al Ejecutivo. Y sí, se expresan diferencias. A mi no me asusta que existan esas diferencias, porque creo que se van a laudar. Va a tener que salir esto”, insistió Mujica en canal 12.
Con la educación le pasó algo similar. Mujica tenía muchas intenciones pero las corporaciones de la enseñanza y la bancada del FA le pusieron palos en la rueda. “Sí, el presidente pierde, y pierde hasta con su propia fuerza. Con la libertad de UTU el gobierno perdió, pero yo me la banco”, concluyó el mandatario.




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