Nacional - SALUD
Nueva ley de donación de órganos no permitirá abatir lista de espera
Para donar se requiere muerte encefálica, y solo el 0,5% de la población fallece en esa condición
Unas 50.000 personas mueren cada año en Uruguay. De esas, solo 0,5% lo hace con la condición clínica necesaria para ser donante, que es la muerte encefálica. Eso significa que solo unas 150 personas podrían donar sus órganos, pero no todas lo hacen. Un 20% se niega en vida: quedan 120. En un 30% hay contraindicación médica por infecciones o tumores (activos o no): quedan 75. Y en un 10% de los casos es la familia del fallecido la que rechaza: solo quedan 50 donantes.
Cincuenta donantes anuales no alcanzan para cubrir la lista de espera de casi 1.000 personas, que en algunos casos aguardan por un órgano desde hace 10 años. Con la intención de equilibrar la oferta y demanda de órganos se modificó la ley de donación y trasplante de 1971 y se estableció el llamado “consentimiento presunto”: todos somos donantes a menos que expresemos lo contrario.
Pero la ley que se aprobó en Diputados el 6 de setiembre no va a eliminar milagrosamente la lista de espera. Raúl Mizraji, coordinador de Trasplantes del Instituto Nacional de Donación y Trasplante (INDT), reconoció a El Observador que si el nivel de rechazo individual se mantiene similar al de hoy, solo se generarán “entre 12 y 18 donantes más por año”.
Es que en lo único que incidirá la ley con certeza es en disminuir el porcentaje de negativa familiar, porque ya no se consultará a los allegados del fallecido. Mizraji destacó que de esta forma “se saca del problema a las familias”, que muchas veces se angustian cuando deben interpretar la voluntad de quien no se expresó en vida.
En el INDT no quieren “hacer futurismo”, pero son concientes de que el nivel de rechazo individual a la donación puede disminuir, mantenerse en el 20% o incluso aumentar. “Espero que la gente entienda el espíritu de la ley y acompañe. Poder salvar vida con nuestra muerte es un privilegio de pocos”, reflexionó Mizraji. Si se lograra bajar a cero la negativa individual, se generarían unos 45 donantes más por año.
Al margen de la ley, el instituto también analiza flexibilizar los criterios de aceptación de órganos para captar más donantes reales. Hoy no se aceptan corazones de más de 45 años o hígados de más de 65. “Se está evaluando acá y en el mundo, porque la problemática de la donación es en todos lados”, apuntó Mizraji.
Sobre todo en los países desarrollados las personas llegan a vivir muchos años en buenas condiciones, pero con sus órganos envejecidos. La directora del INDT, Inés Álvarez, dijo a El Observador que en ese sentido “Uruguay se comporta como un país desarrollado”, y por eso se buscan alternativas para aumentar la donación.
Una ley de primer mundo
Uruguay está primero en la región, con una tasa de donantes reales de 20,3 cada un millón de población. Le sigue Argentina con 15,1 y luego Colombia con 12,3. En Bolivia hay apenas 1,4 donantes por millón; en Chile solo 5,4.
Las cifras de Uruguay son similares a las de Bélgica (20,5), Eslovenia (20,5), Italia (21,6) o Francia (23,8), y superiores a Reino Unido (16,7) o Alemania (15,8).
El nivel uruguayo se debe, según Álvarez, a que el INDT hace una “buena selección de donantes” y logra un “bajo nivel de descarte médico”. También se explica por los bajos porcentajes de rechazo a la donación, aunque justo este año los números son menos favorables. Según supo El Observador, las adhesiones voluntarias que otros años se ubicaban en el entorno del 80%, en junio de este año alcanzan el 70%.
A pesar de eso, Uruguay se embarcó en una ley que generó polémica. “Porque necesitamos más. Porque seguimos teniendo listas de espera muy altas y cada vez hay más pacientes esperando”, justificó la jerarca.
Otros países han adoptado normativas similares a esta, basadas en el consentimiento presunto: Austria, Bélgica, Francia, Italia, Grecia, Noruega, Suiza, Suecia y España. Brasil en 1997 aprobó una ley semejante, pero luego fue abolida por la protesta popular que generó, según informó la agencia de noticias AFP.
Esperando el milagro
Actualmente hay 431 personas que esperan un riñón, 25 un riñón y un páncreas, 29 pacientes que necesitan un trasplante cardíaco, 24 que esperan un hígado, 430 que precisan una córnea. Son casi 1.000 personas, sin contar los que aguardan por trasplante de piel.
Los tiempos medios de espera dependen del órgano. Para quienes precisan un riñón, por ejemplo, el tiempo de espera promedio aumentó este año por la relativa baja en los donantes: pasó de dos años y ocho meses, a tres años.
Hay quienes no esperan nada y quienes aguardan durante 10 años, en función de distintas variables. Por lo general, quienes esperan más son pacientes “inmunizados”, es decir, que desarrollaron anticuerpos y no admiten cualquier órgano.
Otras variables determinan el tiempo de espera. Hay pacientes que desarrollan procesos infecciosos durante los cuales se los debe excluir temporalmente de la lista de espera. También hay personas que tienen una identificación genética muy particular que no se asemeja a la de la población general. Los menores de 14 años son siempre priorizados.
Álvarez explicó que la lista de espera se ha engrosado por la mayor expectativa de vida, pero también por un mayor nivel de sobrevida de quienes integran la lista. Por ejemplo, quienes están dializados pueden vivir años a la espera de un riñón.
Al modificar la ley se creó la Red Nacional de Donación y Trasplante que, según la directora del instituto, será “vital” para extender la donación efectiva. “Hoy el proceso de donación y trasplante no está internalizado en el sistema de salud”, afirmó Álvarez. Por eso habrá unidades de donación en cada efector de salud, que serán coordinadas por el INDT. l
Cómo y dónde expresar la voluntad
Quien desee expresar su negativa a donar o reafirmar su consentimiento puede hacerlo desde ya y de varias formas. La más sencilla es hacerlo en el Instituto Nacional de Donación y Trasplante, en el cuarto piso del Hospital de Clínicas, donde atienden a toda hora. Pero también se puede hacer al momento de afiliarse a una institución médica, al sacar el carné de salud, al alta de una internación, ante un escribano o un juez de paz.




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