Nacional - EDUCACIÓN
BID reclama redireccionar la inversión en educación
Uno de los mayores prestamistas de la ANEP sostuvo que en Uruguay hay grandes brechas entre los que van a la escuela pública y la privada
Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre la educación en Latinoamérica destacó las “grandes brechas” que hay en Uruguay entre quienes concurren a escuelas públicas y privadas. Además advierte sobre una relación entre el bajo nivel de aprendizaje de los estudiantes y las carencias edilicias de los centros a los que concurren. Uno de los principales prestamistas que tiene la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) aconseja al gobierno redireccionar las inversiones de infraestructura para priorizar áreas “directamente asociadas a los aprendizajes”, como laboratorios o bibliotecas.
En Uruguay, si bien la educación duplicó desde 2005 su presupuesto –que al día de hoy alcanza los US$ 2.000 millones anuales– las carencias de infraestructura se magnifican en las instituciones públicas, donde el déficit edilicio es más notorio que en las privadas, según el estudio del organismo internacional.
Las escuelas públicas urbanas de sexto año que tienen laboratorio de ciencias son el 10,2 % según el informe divulgado por el BID con datos de 2011. La cantidad de centros privados de educación primaria de ese nivel con laboratorios son el 47,4% de los colegios. La diferencia es mayor con las escuelas rurales, donde solo el 9,1% dispone de esos salones especiales.
Las “grandes brechas” entre ricos y pobres, y las distintas posibilidades de desarrollo de los alumnos en base a los elementos a los que acceden en los centros educativos fueron los aspectos centrales señalados por el informe del BID.
Además del acceso a posibilidades de aprendizaje, la proporción de disparidad entre colegios y escuelas se mantiene en relación al apoyo que reciben los estudiantes fuera de las aulas. Las escuelas urbanas públicas con servicio psicopedagógico son el 11,6%, al tiempo que en las privadas alcanza al 73,1% de esos centros del último nivel escolar. Las escuelas rurales que ofrecen a los alumnos atención de especialistas de esa rama son el 5,5%.
El BID criticó que “existe gran disparidad” entre los distintos sectores de la enseñanza en función de que sean públicos o privados. Proporciones similares de desigualdad a los del último año escolar sobre las herramientas con que disponen los alumnos fueron registrados en tercer año de escuela, según el mismo estudio.
De todas formas, en relación al resto de Latinoamérica, Uruguay se encuentra en buena posición. Meses atrás, el diario El País informó con datos parciales de este informe que el país está entre los que tienen mejor infraestructura educativa, junto con Argentina y Chile
En Uruguay, por ejemplo, la totalidad de escuelas tiene agua potable, luz eléctrica y teléfono.
A la falta de servicios para los alumnos y el déficit edilicio por intervenciones urgentes necesarias en al menos 200 escuelas debe sumarse la falta de habilitación de Bomberos en casi la totalidad de los centros públicos de Primaria. Un informe entregado por la ANEP en abril reveló que solo tres de las alrededor de 2.400 escuelas cuentan con la habilitación de Bomberos, según un pedido de informes realizado por la organización CAinfo. Por esta causa hubo una intimación judicial a Primaria para que corrija esa situación.
Redireccionar la inversión
El BID afirma que “los países de la región deberán fortalecer las inversiones orientadas a mejorar la infraestructura escolar para cerrar las grandes brechas existentes que afectan negativamente a las zonas rurales, a las escuelas del sector público y a las escuelas que atienden a los estudiantes provenientes de familias con menores recursos socioeconómicos”.
A partir de las falencias detectadas, el organismo remarcó que las inversiones deberán “priorizar” las intervenciones “orientadas a mejorar los factores edilicios más directamente asociados con los aprendizajes”. Entre esos se pide focalizar el dinero en la construcción de bibliotecas, laboratorios de ciencias o espacios de usos múltiples.
El informe regional del BID también señala como una prioridad construir salas de computación. El organismo determinó que los institutos privados uruguayos de sexto año con salón de informática son el 87,9%, mientras que para esa categoría en los públicos representan el 28,3%. Sin embargo, no tiene en cuenta que los niños de escuelas públicas utilizan las ceibalitas a diario en sus aulas curriculares.
Latinoamérica con déficit promedio
Las diferencias entre las posibilidades de aprendizaje y desarrollo para los alumnos de escuelas públicas y privadas no es un problema solo de Uruguay sino que se da a nivel regional, según consigna el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en su informe sobre la infraestructura de los centros educativos de Latinoamérica. Incluso en Chile, que duplica a los restantes países en la mayoría de los ítems analizados, las diferencias entre públicos y privados persisten y son pronunciadas.
Si se toma en conjunto las escuelas públicas, privadas y rurales uruguayas de sexto año, son 17,8% las que cuentan con laboratorios de ciencias. Ese guarismo es similar al de los restantes país de la región, salvo Colombia (51,4%), Chile (38,9%), Argentina (32,2%) y Brasil (28,5).
Sin embargo, en Colombia las privadas con laboratorio de ciencias son el 77,9% y las públicas el 58,2%. En Chile, el 60,1% de las privadas tienen laboratorio de esa rama mientras que en el sistema público alcanza el 33,5%. En tanto, en Uruguay los centros de la ANEP que tienen laboratorio de ciencias son el 10,2% y la cantidad de colegios con el mismo salón representan el 47,4% (ver nota superior).
En ese sentido, el BID señala que el déficit más grande de infraestructura lo tienen los países de Centroamérica, en particular República Dominicana. De Sudamérica se hace hincapié en las deficiencias de Paraguay y Ecuador.
Uno de los aspectos más criticados por el organismo internacional hacia esos sistemas educativos son los niveles “altamente deficientes” en los servicios de electricidad, agua, alcantarillado y teléfono.
En Uruguay las necesidades básicas están cubiertas en casi la totalidad de los centros del sistema pero de todos modos las autoridades reconocen la brecha educativa entre los estudiantes de los hogares con mayores ingresos y los más pobres.






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