Nacional - COPA LIBERTADORES
Peñarol renovó el espíritu
Los aurinegros encontraron en la goleada ante Caracas el impulso para volver a ilusionarse con disfrutar otro torneo continental con gratos e inolvidables momentos
Con la autoridad que impone un 4-0 y con la confianza que brinda un arranque como el de Peñarol en la Copa Santander Libertadores, los aurinegros desembarcaron con el peso de una goleada y con la felicidad de que ya pueden comenzar a completar el casillero vacío del grupo 8 con su nombre, en el que compartirán la serie con Godoy Cruz, Universidad de Chile y Nacional de Medellín.
Ese triunfalismo no es gratuito ni exagerado, es lo que se puede expresar después de lo que dejó el encuentro que anoche jugaron en el Estadio Centenario los aurinegros y Caracas. Porque a la hora de poner en la balanza virtudes y defectos, no solo cuenta lo que hizo Peñarol sino también su rival, un equipo que dejó muchas dudas en el sector defensivo, que fue bien capitalizado por un ataque aurinegro voraz, que pudo, incluso, marcar mayores diferencias.
Eso sí: los mirasoles no anduvieron recorriendo los senderos del paraíso futbolístico, ni nada por el estilo. Apenas si encontraron el camino para desnudar las falencias del rival, anotar el primer y segundo gol en tres minutos, generarle un conflicto a los defensas rivales y llevarlos a la desesperación. El resto fue consecuencia de eso, del aplomo de los jugadores uruguayos para afrontar esta clase de partidos (por algo este equipo tiene siete futbolistas vicecampeones de la última Copa) y de las debilidades venezolanas. Pero durante rato largo, en el primer tiempo, los futbolistas de Peñarol se pelearon con las buenas costumbres porque los pelotazos cruzados que salieron del campo local o desde la mitad de la cancha para los desprotegidos delanteros y con los que salieron a buscar el triunfo, más allá del entusiasmo que le pusieron, resultaron insuficientes. Aunque la potencia física de Marcelo Zalayeta fue incontrolable para los venezolanos, y la velocidad de Rodrigo Mora, que definió muy mal las dos veces que quedó de cara al gol, resultada difícil de contener fueron insuficientes. De hecho Peñarol no empezó bien y necesito de las manos de Fabián Carini para salvar el peor momento de los dirigidos por Gregorio Pérez, cuando a los 23 minutos Carini salvó un mano a mano de valor superlativo frente a Jesús Gómez y enseguida desvió el innecesario penal que cometió Alejandro González y que remató el capitán Edgar Jiménez.
Con las acciones de Carini, el empuje de la tribuna y las viejas fórmulas de los equipos de Gregorio Pérez, a través de una jugada de pelota quieta llegó el primer gol. El córners que a los 35 minutos se transformó en la apertura del marcador por parte de Freitas después que salió mal Vega y la pelota atravesó toda el área. Y para reforzar los deseos de Peñarol de renovar su espíritu copero, un contragolpe de Zalayeta, Estoyanoff y Mora, terminó en el tanto del primero y el 2-0 que parecía definitivo.
Lejos de mantener el rendimiento en el segundo tiempo, Peñarol salió a jugar sin el ritmo del final del primer período, y eso llevó a que el partido transcurriera sin sorpresas ofensivas, hasta que el técnico aurinegro dispuso el ingreso de Joao Pedro para reforzar el ataque. Con su fútbol el brasileño activó los circuitos de ataque, abrió la cancha y le dio otra velocidad al juego y gol. Tras otro error de la defensa Joao Pedro marcó el 3-0 y unos minutos después Estoyanoff estableció el 4-0 definitivo.
Pudo ganar por mayor diferencia el conjunto aurinegro, porque la visita terminó con 10 por la expulsión de Fidel Pérez pero no supo reflejarlo en el marcador. No obstante, logró ventajas que bien le permiten comenzar a sentirse en la fase de grupos de la Libertadores y disfrutar otra Copa que empieza con un dulce sabor de boca y con ilusiones de volver a vivir lo que en el primer semestre de 2011 se transformó en una campaña soñada.
Solo una catástrofe evitará que Peñarol avance a la próxima ronda, y no por el fútbol de Peñarol sino por las credenciales del rival de turno.


