- CRÓNICA
Aquí es donde Peñarol quiere su estadio
Una recorrida por la zona Norte del Parque Roosevelt, donde se proyecta construir el escenario de los aurinegros
Con tránsito ligero, y en automóvil, llegar al parque Roosevelt, partiendo desde el Centro de Montevideo consume poco más de media hora. Si el viaje se realiza en ómnibus del transporte urbano las agujas del reloj correrán al menos 30 minutos más, saliendo del mismo lugar y llegando a similar destino. En este paseo la elección de la ruta también hará variar el viaje. Avenida Italia y su empalme con avenida de las Américas presentan un estado de conservación bueno y el tránsito suele ser bastante ágil. Optar por llegar al parque en Canelones por Wilson Ferreira Aldunate (ex camino Carrasco) es bastante más complejo. El pavimento está deteriorado, hay pozos, y la mayoría de las calles son de tosca. Pero sucede que si efectivamente prospera la iniciativa de construir en el parque Roosevelt un estadio para el Club Atlético Peñarol, los aspectos referidos a cómo se trasladarán miles de aficionados son importantes. Actualmente el ómnibus de la línea 109 de Cutcsa es el único que llega al parque. Su recorrido, que se inicia en la Aduana y finaliza en Paso Carrasco, demora una hora y diez minutos. Los restantes servicios de transporte público de la zona son líneas interdepartamentales. “Es evidente que cuando el estadio esté funcionando habrá mucho más frecuencias”, comentó a El Observador un inspector de tránsito que trabaja en la zona. El trabajador, que ejerce sus tareas de contralor en la empresa de transporte de pasajeros desde hace varios años, comentó que la zona norte del Parque Roosevelt es un espacio que no controla nadie. Narró que en invierno ha visto cosas “insólitas”. La que más recordó fue una camioneta que ingresaba al parque con asiduidad y robaba los árboles de manera indiscriminada. “El conductor venía, ingresaba al parque con las luces apagadas. No se veía nada, pero se escuchaba la motosierra. Luego salía con los árboles sin problemas”, detalló.
El parque está divido en cuatro parcelas. En la ubicada al norte de la avenida Wilson Ferreira Aldunate el indicio de la tala indiscriminada de árboles es evidente, ya que al ingresar al predio se ven los troncos cortados al costado del camino. Incluso durante la visita que realizó El Observador un vecino estaba recogiendo leña del bañado protegido que marca el fin de la parcela. En esta misma zona en la que hay varios basurales y se observa un importante deterioro del estado de conservación del bosque de eucaliptos, hay un amplio espacio descampado en el que, según el informe técnico, el suelo es idóneo para soportar el peso de grandes infraestructuras. Precisamente allí, donde se ubica hoy la Brigada Nº 1 de Ingenieros del Ministerio de Defensa, se erguiría el estadio aurinegro.
Cruzando Wilson Ferreira Aldunate en dirección al sur la situación es diametralmente opuesta. Una obra para acceder al parque por un portal comenzó a ejecutarse este mes. Al traspasarlo se llega a la parcela donde se encuentra el lago del parque Roosevelt. Un espacio donde se conjuga la armonía del bosque y su fauna, con las tareas de los funcionarios municipales y los de una cooperativa de reciclaje que trabajan en el predio. Avanzando en el recorrido, la parcela donde se celebra la tradicional Criolla del Roosevelt luce limpia, aunque las instalaciones destinadas a la celebración lucen un poco abandonadas. En la parcela lindera con la rambla Costanera es habitual ver a los vecinos practicando deportes o paseando por el bosque que luce en muy buenas condiciones de conservación. l


