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- ASESINATO DE PACIENTES

Enfermero del Maciel también mató en la Española

El juez rechazó el argumento de los homicidas de una intención “humanitaria” para matar y sostuvo que no hay pruebas de súplicas de los pacientes por ser aliviados

El Observador - 22.03.2012, hs

El enfermero que asesinaba pacientes en la Unidad Cardiológica del Hospital Maciel también cometió crímenes en la Asociación Española, según elauto de procesamiento al que accedió El Observador. Si bien la Justicia procesó a Marcelo Pereira por cinco homicidios cometidos en el centro de asistencia público, el juez Rolando Vomero confirmó que  el asesino “no recuerda cuántas veces” mató y que también lo hizo en el Centro Neuroquirúrgico de la mutualista.

Este dato confirma que existieron más muertes que las 15 probadas hasta el momento por la Justicia. En el proceso de investigación también se determinó que una de las muertes atribuidas a Ariel Acevedo (por eso se hablaba de 16 víctimas) permanece en duda debido a que el procesado no reconoció a la víctima.

 Por su parte, la Policía cree que los dos enfermeros pudieron haber matado alrededor de 200 pacientes ya que se estima que al menos uno de los homicidas comenzó a asesinar hace siete años.
Al declarar ante el juez Vomero y el fiscal Diego Pérez, Pereira admitió haber suministrado medicación que no estaba en la historia clínica a pacientes que estaban “en etapa terminal”.

El enfermero, procesado con prisión como autor de cinco delitos de “homicidio especialmente agravado en régimen de reiteración real”, dijo que las personas a las cuales asesinó eran pacientes “en los que no hay una resolución de vida”.

Pereira fue muy preciso en la descripción de su accionar en el caso de la última paciente fallecida, Santa Gladys Lemos, a quien el médico había dado el alta horas antes de que la matara.

“A esta señora la fui a controlar y estaba con hipotensión importante. Estaba con trabajo respiratorio. Traté de comunicarme con ella, quería saber si estaba ubicada en tiempo y espacio, que no lo estaba (…) Tenía un déficit en el lado derecho y estaba con una afasia de expresión. Ella decía que tenía 19 años”. Según el relato de Pereira, tras administrarle morfina por vía intravenosa, Lemos hizo un paro respiratorio. Luego de eso, dijo que buscó al médico y la nurse para realizar la reanimación, participando incluso de la maniobra, pero sin informar que había inyectado morfina.

Resultado inesperado
Del auto procesamiento también surge que el martes 13, luego de la muerte de la paciente Lemos, el jefe de la Unidad Coronaria del Maciel, José Pedro Patritti, presentó a la dirección del hospital un informe que daba cuenta del alza de la mortalidad en su unidad.

El médico indicó al juez que dado el estado de salud de los pacientes “no debería haber aumentado la tasa de mortalidad de la forma en que aumentó”.

Patritti afirmó al juez que se trataba de pacientes graves pero no se esperaba “que tuvieran un desenlace agudo”.

Este jerarca pidió el año pasado a las autoridades del Maciel que sacaran a Pereira de la Unidad por problemas de relacionamiento con sus colegas y porque tenía sospechas de que padeciera alguna patología psiquiátrica. Incluso entregó al juez el expediente administrativo del hospital.

Respecto a la forma en la que morían los pacientes, Patritti explicó que ingresan a la unidad coronaria fallecen con mayor frecuencia por una desorganización eléctrica y total del corazón (fibrilación ventricular), y en forma menos frecuente debido a que la frecuencia de los latidos comienza a bajar y se pierde totalmente la actividad eléctrica del corazón, con paro en la función respiratoria. En este último grupo de pacientes aumentó la tasa de mortalidad en el Maciel.

Ese resultado de paro cardiorespiratorio era el que lograba Pereira al inyectarles morfina, lidocaína y otras sustancias a los pacientes.

20 centímetros de aire
La investigación judicial también sacó a luz el mensaje de texto que incriminó al enfermero Juan Ariel Acevedo. El sms, con fecha de diciembre pasado hacía referencia a que “Acevedo le había suministrado medicación a un paciente, se había ido a la farmacia y que se habían quedado reanimándolo”, indicó el juez. La víctima era José Alberto Coll Bianchi.

El mensaje fue enviado por la enfermera Andrea Acosta –procesada por cómplide de Acevedo– a Pereira, y es la prueba del vínculo entre los tres procesados y compañeros de trabajo de la Española.
En sus declaraciones al juez Acosta trató de culpar por la muerte de Coll Bianchi a Pereira, pero Acevedo admitió ser el autor: “Yo en ningún momento se lo corroboré.  Ella tuvo sospechas”.
Acevedo explicó que su modus operandi era  inyectarle al paciente “20 centímetros de aire con una jeringa de 20 centímetros”.

Si bien los procesados negaron su intención homicida y alegaron motivos “humanitarios”, para el juez Vomero el hecho de que se tratara de enfermeros de vasta experiencia en su profesión, que aplicaron sustancias que rápidamente llevaban a la muerte de los pacientes, contradice su testimonio y prueba que querían matar.

“La prueba incorporada no permite considerar que estemos ante homicidios piadosos como manifestaron los defensores de Pereira”, consideró Vomero.

El magistrado también remarcó que “no existe ninguna prueba que dé cuenta de las continuas súplicas de las víctimas” por ser aliviadas en su dolor.