Novick: "Yo no viví ni voy a vivir de la política"

El líder del Partido de la Gente dice que, al igual que Trump, si es presidente no cobrará el sueldo; el vice del partido lo compara con Pacheco y Magurno
Desde la puerta del hotel After, en la calle Arturo Prat, se divisa a lo lejos una de las torres del World Trade Center y también parte del edificio del Montevideo Shopping. Es martes, un rato después de las 4 de la tarde y a esta hora no entra ni sale nadie de este moderno y coqueto hotel enclavado en una zona que en pocos años ha mutado casi como ninguna otra en Montevideo: pasó de ser un lugar con tranquila vida de barrio a un importante centro comercial, financiero y de entretenimientos.

En el hall dos empleados esperan en silencio al lado de cinco relojes que marcan la hora de Montevideo, Buenos Aires, San Pablo, Madrid y Nueva York. Una limpiadora pasa el trapo una y otra vez sobre un piso que luce perfecto, mientras en un pequeño bar que está al fondo una pareja toma café y sonríe con esa cara de relax que solo es posible cuando uno está de vacaciones.

Se abre la puerta del ascensor y aparece el dueño de casa, Edgardo Novick. Exitoso empresario –es uno de los dueños de este hotel, además de la cadena de ropa deportiva La Cancha, la tienda Nike Shop, el restaurante La Mostaza de Tres Cruces y socio del Nuevocentro Shopping–, es la novedad de la política uruguaya desde que decidió presentarse como candidato a intendente por el Partido de la Concertación en las elecciones departamentales de 2015 y obtuvo más de 200 mil votos.

De traje pero sin corbata, Novick camina lento mientras conversa algo con un empleado. Tiene cara de cansado: ha sido un día de varias entrevistas y todavía queda mucho por delante. Más tarde se reunirá en este mismo lugar con la dirección del Partido de la Gente, el nuevo partido que presentó el 11 de noviembre y con el que aspira a postularse como candidato a presidente en las elecciones de 2019.

Novick invita a pasar mientras cuenta que el mercado hotelero montevideano está saturado, hay pocos clientes y cada vez más hoteles. "Esta no es una ciudad turística, casi nadie viene a Montevideo", dice con algo de resignación, mientras abre la puerta de una habitación que usa de oficina y que tiene vista hacia el shopping, ese lugar que está ligado en forma directa a su ascenso social y empresarial. Allí estaba uno de los locales de Little Stone, una cadena de ropa femenina que fue su primer éxito comercial a fines de la década de 1980.

Se sienta en unos sillones blancos y luego ofrece agua con o sin gas y Coca Cola. Unos segundos después se para y él mismo saca un par de botellas del frigobar, toma unos vasos y sirve. Hace un silencio y empieza a contar de su infancia entre Goes y La Comercial, de los tallarines de los domingos, de las tradiciones de una familia de clase media baja y de sus sueños que un día se convirtieron en realidad.

De las frutas al diseño

Nació el 22 de noviembre de 1956 en la casa de su abuela, en la calle José L. Terra, a una cuadra del Mercado Agrícola. Su padre tenía un puesto de frutas en la feria y su madre, ama de casa, se dedicaba a cuidar a sus tres hijos.

Empezó a trabajar con su padre a los 14 años y dice que en esa época aprendió lo que era el estudio de mercado. "Pasaba por todos los puestos a ver si tenían más o menos productos que nosotros y a qué precios", relata, "eso después me ayudó en la vida".

De adolescente también le gustaba mucho el diseño de ropa, tanto que le daba consejos a sus amigos a la hora de vestirse y un día decidió abrirse del mundo de las frutas y verduras y meterse de lleno en la moda.

Diseñaba buzos que vendía en los comercios de las galerías céntricas. Su primer local, Jerome, se inauguró en 1980. Es un nombre que mantiene hasta hoy: así se llama su firma. "Aquel local en la galería Cristal de 18 y Julio Herrera tenía 6 metros cuadrados y una vidriera tupida de prendas", cuenta, y se nota que es un tema que lo apasiona, incluso más que la política.

A fines de la década de 1980 comenzó a viajar a Europa y Estados Unidos –Nueva York, París, Roma, Florencia y Milán eran destinos habituales– para "adelantarse a la moda". En esa época, de hecho, dejó de diseñar y se puso a copiar, según sus propias palabras. "Ya estaba todo inventado", dice, sin vueltas.

El ascendente viaje empresarial de Novick siguió con la creación de la primera boutique de deportes que hubo en Uruguay, en 1989. Un día encaró a Luis Lecueder y le dijo: "Usted tiene que poner una casa de deportes acá en el shopping, porque es lo que se va a venir", según relata. Así nació La Cancha. "Yo me anticipé a lo que iba a pasar en el mundo: estos locales deportivos", dice, con un orgullo que no esconde.

Y asegura que lo que generó un clic en su vida fue la inauguración del Nuevocentro Shopping en 2013, junto a Cutcsa y el estudio Lecueder.

"En ese momento sentí que había terminado mi proceso económico. Lo que necesitaba para vivir ya estaba y eso coincidió con que las cosas en el país no funcionaban, no había oportunidades para la gente de clases más humildes", afirma Novick. Entonces se reunió con Luis Lacalle Pou, Jorge Larrañaga, Pedro Bordaberry y José Amorín y les anunció que quería ser el tercer candidato del Partido de la Concertación para la intendencia de Montevideo. Ellos estaban buscando a una figura con perfil independiente y empresarial, así que le dieron vía libre y el resto es historia conocida.

El "aguante" a Batlle


Novick se muestra como un outsider, como alguien ajeno a la política, pero en realidad no lo es. A mediados de la década de 1990 conoció a Jorge Batlle en un encuentro casual en un aeropuerto, se pusieron a charlar, entablaron una amistad y unos años después –en la campaña de 1999, la que lo convirtió en presidente– Novick tuvo un papel relevante: fue una suerte de coordinador de campaña, además de nexo entre el comando político y la agencia de publicidad dirigida por José María Reyes.

Un dirigente que por entonces estaba muy cerca del expresidente relata que Novick "hacía de todo, desde chofer hasta hacerle el aguante a Batlle en muchas cosas".

Un día escuchó en la radio la canción Con la gente que me gusta del grupo español A dos velas y se dio cuenta que era la banda de sonido perfecta para la campaña. Se la hizo escuchar a Reyes y a Batlle, quien no dudó. "Corte, es esta", le dijo.

La relación profesional con Batlle no siguió cuando este asumió: Novick dice que a él no le interesaba un cargo. Pero dos personas que trabajaron en esa campaña afirman que sí, que tenía aspiraciones políticas y la intención de lograr un cargo alto. Esas mismas fuentes dicen que Batlle le propuso ser el director de canal 5. Ese punto, Novick lo confirma: "Batlle me había ofrecido lo del 5 porque era comunicación, pero no aceptamos. Yo tenía mucho trabajo, no me podía dedicar a eso ni a ningún puesto político".

Una década más tarde, Luis Alberto Lacalle lo convocó para la segunda vuelta contra José Mujica, dada su experiencia en el balotaje de 1999. "Lacalle decía que Novick era el que había hecho ganar a Batlle en el 99", dice un dirigente blanco que estuvo cerca del expresidente en aquella campaña y pide no ser identificado.

Novick iba a todas las reuniones, tiraba ideas y analizaba el rumbo de la campaña con el resto del comando.

Hoy en el Partido Nacional y el Partido Colorado observan con cierta preocupación el fenómeno del Partido de la Gente. En una entrevista en la sección Seré curioso de Montevideo Portal, el expresidente Julio María Sanguinetti dijo que "es inexplicable" que la propuesta de Novick sea unir a la oposición y al mismo tiempo empiece por dividirla. Sanguinetti afirmó que, en lugar de construir un nuevo partido, Novick se dedica "a extraer gente de los partidos tradicionales".

En la misma línea, el diputado nacionalista Jorge Gandini dijo a El Observador que Novick "rompe códigos" al "llamar" a dirigentes de todos los partidos, dar a la prensa "nombres de gente que nunca dijo que trabajaría con él", y violar normativa vinculada a la veda electoral.

De Pacheco a Novick

El diputado Guillermo Facello, vicepresidente del Partido de la Gente, fue el primer legislador que tuvo Novick. Eso sucedió en diciembre de 2015, cuando abandonó el Partido Colorado y se declaró independiente. Referente de la Agrupación Amigos de Óscar Magurno, ya había apoyado a Novick en la campaña municipal de mayo de 2015.

El despacho de Facello está en el cuarto piso del Edificio Anexo del Palacio Legislativo. Cerca de su escritorio hay un mate y un termo con el pegotín verde del Partido de la Gente. Al costado, un retrato de Magurno y en una pared cuelga una foto del exadministrador de la Asociación Española junto a Jorge Pacheco, tomada en 1991. "Está firmada por Pacheco", cuenta Facello, entusiasmado.

Y dice que encuentra similitudes entre la figura de Novick y la de Magurno y Pacheco, sus dos grandes referentes. "Lo puedo comparar con Magurno en cuanto a la llegada que tiene con la gente. Óscar tenía un buen relacionamiento con el más humilde como con el más encumbrado. Edgardo es absolutamente igual. Además, los dos tienen el mismo origen humilde", afirma Facello.

Respecto a Pacheco, dice que Novick "tiene la misma firmeza para manejarse ante situaciones extremas" y que se conducirá "con mucha seguridad", que llegado el momento no titubeará. "En eso es bien parecido a Pacheco: da una imagen de solidez y de autoridad. No se doblega ante la dificultad", señala Facello.

El momento de la política


Novick asegura que hoy está dedicado "90 % a la actividad política", ya que las empresas marchan bien con gente de su confianza al frente. Hasta ahora ha financiado toda la campaña exclusivamente con sus recursos, pero –admite– ya llegará el momento de pedir ayuda.

Su hijo mayor Bernardo –un economista graduado en Harvard que vive en San Pablo y trabaja en Ambev– es su principal referente y asesor, según dice. "Casi a diario hablamos a eso de las 7 de la mañana", relata Novick. "Todo lo armamos entre mi hijo y yo", agrega.

En los últimos meses ha mostrado a algunos asesores que lo ayudan a moldear su pensamiento: el economista Javier de Haedo, el exministro del Interior Guillermo Stirling y los abogados Carlos Ramela y Jorge Barrera. También lo rodean varios empresarios. La presidenta de la Organización de Mujeres Empresarias del Uruguay, Elena Tejeira, por ejemplo, integra la lista de autoridades.
Además, el día que presentó el partido ante la Corte estaban Carlos Lecueder (socio en Nuevocentro)
y el rematador Gerardo Zambrano.

Por ahora, lo único que se conoce sobre el pensamiento del partido es una declaración de principios de cuatro páginas que fue presentada a la Corte Electoral.

–Mucha gente no sabe bien qué piensa usted sobre muchos temas. Es una gran incógnita.

–Lo que pasa es que el uruguayo tiene esa costumbre de criticar –responde Novick, de hablar pausado y sereno–. Va a haber propuestas, pero este no es el momento de hacerlas. Además, la gente está cansada de las propuestas que no se cumplen. Decir cosas lindas es lo más sencillo.

Luego cambia de tema, parece que se pone el casete, y dispara algunas frases contra José Mujica, Tabaré Vázquez y el PIT-CNT, que "tiene de rehenes a los uruguayos". También dice que no precisa estructura partidaria porque "hoy la gente está mucho más informada", ya no influyen los caudillos sino las redes sociales. Y que su gran objetivo no es ser presidente, sino dedicarle su vida al país.

–Cuesta creer que ser presidente no sea su principal objetivo.

–¿Por qué? Es más importante que Uruguay mejore.

–En Estados Unidos, Donald Trump dice que no va a cobrar sueldo de presidente. Solo un dólar por año. ¿Usted pensaría en algo similar si gana?

–Por supuesto que pensaría lo mismo. No es algo para andar propagandeando, pero sin duda lo haría. Yo no viví ni voy a vivir de la política.

Los hombres atrás de Novick

Edgardo Novick armó una estructura con varios coordinadores. Walter Nessi, exprosecretario en el primer gobierno de Julio María Sanguinetti, se encarga de Maldonado, Lavalleja, Rocha, Treinta y Tres y Cerro Largo. El exdirigente colorado Francisco Zunino coordina en Durazno, Flores, Florida y San José. Andrés Merino –director de Relaciones Públicas de Presidencia en el gobierno de Jorge Batlle– coordina las actividades en el norte: Artigas, Salto, Paysandú, Rivera y Tacuarembó. El senador Daniel Bianchi se ocupa de Colonia, Soriano y Río Negro, mientras que Canelones está a cargo de un grupo formado por los diputados Daniel Peña y Guillermo Facello, además de Zunino. Facello es coordinador en Montevideo.

Peñarol y los barrabravas

En 2008, Edgardo Novick fue candidato a presidente de Peñarol, acompañado por Juan Salgado como candidato a vice. Pero el proyecto fue abortado en forma abrupta cuando apedrearon la sede de la fórmula y el hoy conductor del Partido de la Gente fue amenazado de muerte. Salgado y Novick renunciaron a las candidaturas. El hecho fue recordado hace unos días por el ministro Eduardo Bonomi, quien dijo que en aquel entonces la barra brava de Peñarol "estaba jugando a favor de (Juan Pedro) Damiani". En una entrevista en Búsqueda, Bonomi le reprochó a Novick no haberle pasado a la Policía el número de teléfono de la persona que lo amenazó ni ningún dato: "Novick protegió por vía indirecta al barrabrava". El empresario afirma que sí hizo la denuncia ante la Policía en el año 2008.
Hoy, Novick le quita trascendencia a aquella candidatura y dice que "no era nada serio". Por eso, afirma que se bajaron ante los "problemas de inseguridad".

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