Nueva Palmira resigna carga paraguaya, que se va a puertos argentinos

Un operador envió a parte de su plantilla al seguro; esperan recuperación con zafra de soja
La actividad del puerto de Nueva Palmira está lejos de los porcentajes de crecimiento del 50% que llegó a alcanzar en 2014, cuando prácticamente se transformó en la única vía de salida para la carga granelera del explosivo crecimiento de la producción agrícola paraguaya. Para eso también contribuyó una serie de medidas que aplicó por ese entonces la administración de la expresidenta argentina, Cristina Fernández, que prohibió el procesamiento de soja paraguaya en las industrias argentinas.

Sin embargo, dos años después esa realidad cambió por completo tras la asunción de Mauricio Macri, que desandó en 2016 varias de las medidas distorsivas sobre el comercio que instrumentó el kirchnerismo. El giro aperturista que intenta darle Macri a su gobierno llevó a habilitar nuevamente la importación de soja paraguaya para los procesos de elaboración de alimentos, aceites y raciones de las industrias argentinas.

El volumen de carga que movilizó la terminal de Nueva Palmira experimentó un descenso de 12% en el período enero-noviembre de 2016 frente a igual lapso del año anterior, a 6,9 millones de toneladas, por una menor carga de transbordos y carga local, se desprende del último informe que divulgó el Instituto Nacional de Logística (Inalog).

En el puerto granelero por excelencia de Uruguay operan dos grandes jugadores en ese rubro: Corporación Navíos y Terminales Graneleras Uruguay (TGU). El otro operador privado es Ontur, que cuenta con una terminal multipropósito para cargas generales, cítricos, fertilizantes, pero su principal negocio es la embarcación de la celulosa que procesa la pastera UPM.

La reducción de la actividad llevó a que el operador TGU enviará a unos 50 trabajadores a seguro de paro, incluyendo operarios zafrales que la empresa suele contratar, supo El Observador y confirmó el capitán del puerto de Nueva Palmira, Álvaro Llanes.

Esta compañía tiene hoy una plantilla de entre 75 y 100 empleados activos. De todas formas, el jerarca indicó que las proyecciones que TGU maneja para 2017 "no prevén una disminución importante de la carga" respecto al desempeño del año pasado.

En tanto, desde Corporación Navíos –el principal operador de granos– reconocieron a El Observador que la actividad comenzó a resentirse con fuerza desde mediados de octubre hasta el inicio de febrero. Esa compañía emplea a unos 150 trabajadores y para evitar el seguro de paro apeló al recorte de horas extras y dar licencias.

De todas formas, se espera que con el inicio de la zafra de soja paraguaya –que acaba de comenzar– la terminal de Nueva Palmira vaya retomando lentamente su ritmo habitual de actividad, hasta que llegue a su pico en abril cuando también se coincide con el embarque de la oleaginosa que se cosecha en Uruguay.

El puerto es por lejos el principal generador de empleo de la localidad de Nueva Palmira. Ocupa unos 400 trabajadores directos y otros 600 indirectos.

Otras causas y ventajas

Los agentes privados, al igual que el capitán de puerto, coinciden en que la pérdida de dinamismo de la actividad en Nueva Palmira tiene más de una razón. Uno de los imponderables que afectó el hub de carga paraguaya fue una retracción en el tránsito de casi un millón de toneladas de maíz de ese origen.

Según los datos del Inalog, en el período enero-noviembre de 2016 apenas pasaron unas 294 mil toneladas de este cereal, frente al 1,2 millones de toneladas del año anterior. La sequía que afectó a Brasil llevó a que prácticamente la totalidad del maíz paraguayo saliera vía camión a ese territorio y no a otros destinos de ultramar como suele ocurrir cada año.

Pero también hay otro factor de peso que movió el status quo con el que estaban operando los agentes en territorio uruguayo. "Argentina ha tomado medidas para estar en competencia y también competir por la carga paraguaya", comentó Llanes. "Macri sin dudas que fomentó la competencia y está favoreciendo a sus propios puertos", añadieron desde Corporación Navíos.

De todas formas, el puerto de Nueva Palmira aún cuenta con "algunas ventajas relativas" con sus competidores de la vecina orilla. Por ejemplo, el tiempo de espera de los convoyes de barcazas para atracar en los muelles es de tres días frente a una media de entre 30 y 60 días del otro lado del charco. En cuanto al nivel de carga de los buques, tras los trabajos de mantenimiento del canal Martín García, los buques pueden alcanzar una profundidad similar a Argentina de entre 30 y 32 pies. El gobierno uruguayo alcanzó un acuerdo con su par de argentina para llevar el canal a 34 pies en el correr de 2017.

1,6
millones de toneladas de soja (excluyendo la uruguaya) pasaron por las terminales graneleras de Nueva Palmira en enero-noviembre de 2016.

Populares de la sección

Acerca del autor