Nuevo accidente aéreo revela las carencias de las Fuerzas Armadas

Dos pilotos militares murieron ayer el caer un helicóptero; dos oficiales habían muerto el viernes
Apenas cuatro días después del accidente registrado el viernes en Durazno, en el que murieron dos pilotos militares, un nuevo siniestro en un vuelo de práctica de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU) ocurrió ayer en el Aeropuerto de Carrasco, lo que produjo la muerte de otros dos oficiales.

El accidente tuvo lugar ayer cera de las 16.15 cuando el helicóptero UH-1H matrícula FAU 055 perteneciente al Escuadrón Aéreo Nº 5 con asiento en la Brigada Aérea I (contigua al Aeropuerto de Carrasco) se precipitó "durante la realización de un vuelo de entrenamiento", informó la fuerza de aire en un comunicado.

La maniobra que realizaban los militares apuntaba a practicar cómo hacer un aterrizaje de emergencia con el motor apagado.

El helicóptero era tripulado por el Capitán Aviador Fernando Martín de Rebolledo y el Alférez Aviador Gonzalo Correa, quienes fueron trasladados inmediatamente al Hospital Policial en estado crítico y murieron en las primeras horas de la noche como consecuencia de los serios politraumatismos que sufrieron, informó la FAU en un segundo comunicado.

El helicóptero que se estrelló es una de las seis aeronaves de este tipo que ingresó a Uruguay en 1971, según la información en la página web de la FAU. Se trata de aparatos que se usan fundamentalmente para misiones de búsqueda y rescate, así como también para el transporte y apoyo a actividades del resto de las Fuerzas Armadas y la Policía.

El piloto instructor, tenía más de 1.300 horas de vuelo en total y 1.100 en esa aeronave. El helicóptero accidentado es considerado versátil y seguro, y suele usarse en varios países del mundo.

Accidente en Durazno

En la mañana del viernes 12, el teniente primero Diego Medeiros Pérez (31 años) y el teniente segundo Cristian Javier Estevez Rojas (24 años) despegaron de la base aérea que la FAU tiene en el aeropuerto de Santa Bernardina, en el departamento de Durazno, para realizar un vuelo de instrucción a bordo de un avión Cessna A-37 B DragonFly de 1976.

La aeronave "se precipitó a tierra" a 35 kilómetros al noroeste de la Brigada Aérea II de Durazno, ubicada cerca de la ruta 100, causando la muerte de ambos tripulantes. La aeronave cayó en un campo de plantación y estalló en llamas. El impacto fue tal que dejó un agujero en la superficie.

"Yo andaba haciendo tareas de campo en zonas vecinas, lo primero que sentí fue la caída en picada, enseguida una explosión y vi el humo negro. A los minutos otra explosión y humo blanco", relató Daniel Müller, un vecino de la zona, cuando dio su testimonio a Telemeundo (Canal 12).

El Cessna A-37 B DragonFly accidentado fue adquirido nuevo por la FAU el 31 de octubre de 1976, por lo que este año hubiera cumplido 40 años de servicio. Se trata de un modelo de aeronave que se utilizó en la Guerra de Vietnam; Uruguay tiene actualmente seis operativos, además de otros tres que fueron comprados a Ecuador el año pasado.

El ministro de Defensa, Jorge Menéndrez (que asumió en el cargo el viernes 12, horas después del accidente de Durazno), concurrió el lunes al Parlamento para explicar el estado material y de recursos humanos con los que cuentan las Fuerzas Armadas.

En ese marco, Menéndez informó a los legisladores que el gobierno mantendrá "en reserva" el informe preliminar del accidente del avión de la FAU que estrellado en Durazno. "Todo el periplo del avión está registrado a nivel de radar. El piloto al frente era avezado con más de mil horas de vuelo en su haber", explicó el ministro que indicó que el 40% de las aeronaves de la FAU "está operativa".

El senador nacionalista Javier García, quien junto a su compañero de bancada Luis Lacalle Pou solicitó la comparecencia de Menéndez a la Comisión de Defensa, sostuvo que la situación de la Armada y la Fuerza Aérea "es desastroza".

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