Nuevos focos de Leishmaniasis y MSP insiste en sacrificar perros

El animal es el principal reservorio de la enfermedad, grave para humanos
Un estudio que está realizando el Ministerio de Salud Pública (MSP) junto a la Facultad de Medicina y de Veterinaria, registró hasta el momento la formación de tres nuevos focos de transmisión de Leishmaniasis, una enfermedad que se desarrolla en los perros, que puede afectar a los humanos y es mortal en el 90% de los casos, si no se realiza un tratamiento. Dos de los nuevos focos se encuentran en la ciudad de Salto, en áreas densamente urbanizadas que hacen más propenso su contagio y más complejo el control.

El registro en los países de la región indica que la enfermedad se desarrolló de la misma manera: la endemia se instaló primero en perros y una vez consolidada se registraron casos en humanos. Por esa razón, a pesar de que hasta el momento Uruguay es uno de los únicos países de América Latina en donde no se registraron casos autóctonos en humanos, es un hecho inminente que "tarde o temprano va a llegar", manifestó a El Observador Luis Calegari, especialista en enfermedades infecciosas y parasitarias.

La "mosca de la arena" es el vector de la enfermedad, que mediante una picadura transmite la Leishmaniasis al humano y a los animales. En nuestro país, el perro es el principal animal que actúa como reservorio y aloja al virus. Si un mosquito pica a un perro enfermo y luego a un humano, ahi se da el contagio.

Es una enfermedad incurable para los caninos, porque no existe un tratamiento ni una vacuna que lo prevenga. Por eso, desde el MSP manifestaron a El Observador que recomiendan el sacrificio de los perros. "Cuando tenés una situación de inicio de la epidemia entre los perros, la única forma de proteger a los demás es el sacrificio humanitario de los que han sido detectados como infectados", explicó Calegari.

No es obligatorio en Uruguay, pero los veterinarios y especialistas del tema intentan convencer a los dueños de los perros enfermos de que lo hagan, para que no se extiendan las posibilidades de contagio.

Las medidas de prevención para la dispersión de esta enfermedad tienen que ver con el control del ambiente y de los animales. El MSP recomienda la separación del hábitat de los animales del de las personas y, en la zona donde se conoce la presencia de la enfermedad, la utilización de mosquiteros como una medida de contención. "Como regla general, los perros no tendrían que dormir nunca en la habitación de los humanos", informó Calegari.

Para la prevención de la enfermedad en perros, está indicado el uso de collares repelente especiales con deltametrina, que tienen que ser recambiados cada cuatro meses. Aunque no protegen al 100%, disminuyen el riesgo. "Se habla mucho de tenencia responsable pero hay una cantidad de perros por familia, que andan sueltos y sin control".

Caída del pelo, fatiga, pérdida de peso, fiebre y crecimiento exagerado de las uñas son los síntomas principales de perros que presentan Leishmaniasis. En las personas afecta indiscriminadamente, pero los niños y adultos mayores son más vulnerables, al igual que pacientes con HIV. Los síntomas son fiebre persistente y agrandamiento del bazo, hígado y ganglios linfáticos, pérdida de apetito, diarrea y vómitos. El tratamiento en humanos es muy costoso y tiene efectos colaterales severos. Es una enfermedad que, aún con tratamiento tiene una mortalidad por encima del 9%.

Riesgos por las inundaciones

"No se conocen los riesgos" que las inundaciones pueden traer a la disperción de los vectores y por lo tanto de la enfermedad en perros, especialmente en Salto que es donde se registraron casos, según expresó el especialista en enfermedades infecciosas, Luis Calegari. A diferencia del Aedes Aegypti, no necesitan recipientes para que las larvas se desarrollen, pero sí tierra húmeda, en suelo con restos orgánicos, hojas o restos de leña.

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