Nuevos riesgos para el crecimiento

El efecto Donald Trump y la lentitud de Brasil y de Argentina para levantar cabeza son señalados por el Banco Central como nuevos frenos al crecimiento de la economía

El efecto Donald Trump y la lentitud de los azarosos esfuerzos de Brasil y de Argentina para levantar cabeza son señalados por el Banco Central (BCU) como nuevos frenos al crecimiento de la economía uruguaya, estimada en un modesto 1% del Producto Interno Bruto (PIB) para este año. Las advertencias del BCU en su último informe de política monetaria confirman la necesidad de una verdadera y estricta prudencia fiscal cuando se programe la Rendición de Cuentas, seguramente con mayor gasto público como gusta hacer al partido de gobierno. Aunque esa prudencia ha sido prometida por el ministro de Economía, Danilo Astori, se anuncia una expansión cuestionable de gastos en algunas áreas, especialmente en la trabada educación pública. Un país que recién puede empezar a salir trabajosamente de dos años de virtual estancamiento mal puede permitirse las larguezas presupuestales que exigen parte del gobierno y los sectores menos realistas de su Frente Amplio.

El BCU expresó confianza en el crecimiento del PIB este año aunque “de forma moderada”, en un escenario internacional que “se presenta menos favorable y más incierto”, y con “condiciones financieras menos benevolentes” que las previstas meses atrás. El informe enfatizó el impacto adverso del proteccionismo que ha puesto en marcha la administración Trump y de la demorada recuperación de Argentina y de Brasil. Señaló el peligro de que “el nuevo gobierno de Estados Unidos implemente una serie de medidas que redunden en menores niveles de crecimiento global”. Otro factor negativo es “la posible agudización de las dificultades de las economías de la región”.

En esta área restringen las proyecciones para Uruguay los demorados resultados de severos ajustes fiscales en Brasil y Argentina, así como la persistencia de un altísima inflación en nuestro vecino rioplatense. El informe de la autoridad monetaria concluye que si se materializan estos “riesgos de la economía global y regional”, lo que ya resulta tan evidente como inevitable, “afectarían negativamente el equilibrio macroeconómico” de Uruguay, tanto en su modesta tasa de crecimiento como en los intentos de bajar la inflación.

Las conclusiones del BCU coinciden con las del Fondo Monetario Internacional (FMI), que ha revisado a la baja, de 1,6% a 1,2%, sus previsiones de crecimiento de América Latina y el Caribe, especialmente en las tres economías mayores. El peor pronóstico es para México, principal víctima inmediata de las medidas proteccionistas de Trump, con una perspectiva de crecimiento del PIB este año que cae desde 2,3% en octubre a 1,7% ahora. Para Brasil, el FMI anticipa un crecimiento anual de 0,2%, menos de la mitad del previsto hace cuatro meses, en tanto que bajó el de Argentina de 2,7% a 2,2%. Para Uruguay mantuvo el pronóstico de diciembre de una leve mejora del 1,1%, que dependerá en gran parte de cómo incidan en nuestro comercio exterior el proteccionismo de Estados Unidos y la evolución en Argentina y de Brasil, los tres principales mercados de exportación después de China.

Pese a las incertidumbres que campean en el mundo entero, el panorama uruguayo dista de ser sombrío. Pero, como acaba de señalar el BCU, nos rondan señales de peligro que no pueden ser ignoradas y que imponen máxima cautela en los compromisos presupuestales que se establezcan este año para el resto del período de gobierno.


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El Observador

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