Obama pidió ayuda para cerrar un capítulo, la oposición se niega

El presidente de EEUU quiere llevar a cárceles de su país a unos 60 detenidos en la isla
Años después de haber comenzado formalmente el proceso de liquidación de la cárcel de Guantánamo, el presidente estadounidense Barack Obama presentó ayer su plan formal para cerrar el centro antes de que culmine su período de gobierno a comienzos de 2017. Lo más polémico es que planteó la detención de unos 60 presos en cárceles de Estados Unidos, algo a lo que la oposición republicana se niega.

"No se trata solo de cerrar Guantánamo o de lidiar con esos detenidos, sino de cerrar un capítulo de la historia. De asumir lecciones del pasado", dijo Obama ayer de mañana, en una comparecencia ante la prensa, en la que presentó el plan elaborado por el Pentágono.

Su discurso tuvo una introducción referida a los valores de Estados Unidos y al fracaso que significó la cárcel de Guantánamo, que recibió a cientos de presuntos terroristas después de los atentados de setiembre de 2001. "No es mi opinión, sino la de expertos y de militares", reforzó. Argumentó que el penal no sirve para combatir el terrorismo, sino que es usado por los radicales como propaganda para reclutar más adeptos.

Es una cárcel muy costosa y dificulta las relaciones internacionales (ver Apunte). Obama comentó que muchas veces cuando habla con sus colegas de otras naciones, estos le achacan que todavía no pudo solucionar el problema que representa esa cárcel, que está en territorio extranjero, detiene a gente de otros países que muchas veces no tuvo juicio ni condena, y en donde se demostró la práctica de torturas.

De los 800 presos que llegó a haber, hoy 91 permanecen en Guantánamo. De estos, 35 ya tienen concedido el permiso para ser trasladados a otro país. El plan detallado por el mandatario consta de cuatro puntos. El último es el más polémico, pues prevé el traslado de los restantes detenidos a alguna otra cárcel en el territorio estadounidense.

La otra batalla

Obama pidió a los miembros del Congreso, de mayoría republicana (oposición), que hagan una "evaluación justa" del plan. Es que sabe que los escollos que tuvo que superar hasta el momento para poder presentar la hoja de ruta para el cierre de la prisión son apenas una escala en lo que se viene, que es la aprobación en el Legislativo.

A nivel general, los republicanos son favorables a la existencia de la cárcel. Y además, se niegan al traslado de presos a recintos dentro de Estados Unidos, pues considera que es una amenaza extra a la seguridad nacional.

Los políticos no se tomaron mucho tiempo y menos de una hora después del anuncio del mandatario el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, divulgó un comunicado donde advirtió que no pondrá "en peligro la seguridad nacional del país por una promesa de campaña".

"Después de siete años, el presidente todavía tiene que convencer al pueblo estadounidense de que trasladar a los terroristas de Guantánamo a nuestra patria es inteligente y seguro", indicó el republicano.

"El Congreso no ha dejado lugar a la confusión. Va contra la ley y seguirá estando contra la ley transferir detenidos terroristas a suelo estadounidense", insistió Ryan.

"Recibimos un vago menú de opciones pero no un plan creíble para cerrar la cárcel, mucho menos una política coherente que sirva para actuar ante terroristas en el futuro", comentó por su parte John McCain.

Otro legislador republicano, Kelly Ayotte, hizo declaraciones incluso antes de que hablara Obama, y se refirió a los riesgos de mantener a los detenidos en Estados Unidos. "Los estadounidenses tienen el derecho a poder esperar que el Ejecutivo será transparente y honesto con ellos en todo lo que respecta a los terroristas que siguen en Guantánamo. El gobierno se ha negado a informar y eso solo hace pensar que los estadounidenses estarán más inseguros", indicó.

La contrapropuesta

Más radical, el precandidato Marco Rubio impulsó una propuesta de ley para que el presidente estadounidense no pueda transferir el territorio de Guantánamo a Cuba sin autorización del Congreso.

El plan de Obama implica devolver ese territorio a Cuba una vez desmantelada la cárcel, pero Rubio lo considera como un nuevo peligro. "La base naval ha sido una herramienta esencial de nuestro Ejército para reabastecer los barcos que apoyan las misiones contra el tráfico ilícito y las misiones humanitarias en América Latina, así como las contingencias de la inmigración masiva", agregó.

Claro que el presidente tiene la opción de definir el cierre de la cárcel por medio de un decreto, pero ha informado que prefiere no recurrir a esta vía. Si los republicanos no le dan su apoyo, la cárcel seguirá abierta y se convertirá en un asunto que afrontará el presidente que asuma en enero. Será, en todo caso, una promesa incumplida de Obama.

Los cuatro puntos del plan:


  1. Trasladar a los 35 detenidos que ya recibieron permiso para ser enviados a otros países.
  2. Acelerar las revisiones periódicas de los casos de presos, por si pueden ser liberados o trasladados a otras naciones.
  3. Tratar a los detenidos en comisiones militares.
  4. Trabajar con el Congreso para buscar un lugar seguro donde mantener a los detenidos que no podrán ser enviados a otros países por motivos de seguridad. Todavía no se determinó cuál es ese lugar, evalúan opciones.

Asegura un ahorro millonario

Mantener operativa la cárcel de Guantánamo cuesta a Estados Unidos unos US$ 80 millones por año. Ayer Barack Obama insistió en que su desmantelamiento es también una cuestión de ahorro. El portavoz del Pentágono, Peter Cook, aseguró que el gobierno se ahorrará US$ 335 millones en 10 años y US$ 1.700 millones en 20 años.

Fuente: Con agencias

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