Obama repasó sus dos mandatos pero evitó mencionar a su sucesor

Presidente de EEUU pronunció su último discurso en Chicago
Distendido, tranquilo, seguro de cada palabra pronunciada, emocionado por momentos, pero sobre todo satisfecho y convencido de que los logros de su administración fueron altamente beneficiosos para el país.

Así se mostró el martes de noche el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, cuando se dirigió a un auditorio constituido por unas 18 mil personas en el centro de convenciones McCormick Place de Chicago.

En su discurso de despedida de la actividad presidencial, Obama, para quien Chicago significó un antes y un después en su carrera política –allí formó su familia, aceptó la candidatura presidencial y pronunció su primer discurso en el cargo–, realizó un repaso de sus dos mandatos.

Pero lo hizo sin realizar una referencia explícita a su sucesor, el republicano Donald Trump.
Aun así, y sin entrar en alusiones directas, el presidente saliente mencionó algunas de las políticas de su gobierno que, a su juicio, deberían permanecer, en lo que pareció ser, no obstante, un tiro por elevación contra el magnate.

Por ejemplo, en lo que atañe a los inmigrantes, en su mayoría latinoamericanos -un asunto que Trump criticó bastante-, el presidente comentó que el país se fortaleció con su presencia, como había ocurrido hace varias décadas con residentes irlandeses, italianos o polacos.

Pese a ello, se comprometió a garantizar una transferencia "pacífica" del poder y advirtió por un eventual "debilitamiento" de los valores que identifican al país.

En esa línea de pensamiento, rechazó con firmeza cualquier tipo de "discriminación" contra las minorías y, en particular, contra los musulmanes estadounidenses. Y, en ese marco, planteó su preocupación por la persistencia de problemas raciales.

Durante su alocución, el político demócrata exhortó a la unidad y pidió a sus compatriotas que sean "guardianes" de la democracia y a "creer" en su capacidad para lograr el cambio.

"Ustedes fueron el cambio. Ustedes respondieron a las esperanzas de la gente, y gracias a ustedes Estados Unidos es un lugar mejor y más fuerte que cuando empezamos", aseguró el presidente.

Aunque trazó un panorama alentador, advirtió que la democracia no funcionará "sin la sensación" de que todos los estadounidenses tengan oportunidades económicas.

Obama mencionó como hitos de sus dos mandatos haber dejado atrás una gran recesión, el descongelamiento de las relaciones con Cuba, el cierre del programa nuclear de Irán, la reforma del sistema sanitario y la legalidad del matrimonio homosexual. También mencionó como logros la reconstrucción de la industria automotriz y la creación de empleos.

El presidente también se jactó de que ninguna organización terrorista pudo concretar atentados en el país durante sus ocho años al frente de la Casa Blanca.

Si bien reconoció la magnitud de atentados como los ocurridos en Boston, Orlando o San Bernardino, recordó que los agentes de seguridad son hoy "más efectivos que nunca", y aseguró que el grupo yihadista Estado Islámico será destruido

La esposa, las hijas y Biden

En el tramo final de su discurso, Barack Obama no pudo evitar que lo embargara la emoción. Mientras se le escapaban algunas lágrimas, se dirigió a su esposa, Michelle, a la que calificó de "mejor amiga" y a quien elogió por asumir un papel de primera dama, que no pidió, "con gracia, estilo y buen humor".

Orgulloso, habló de sus hijas, Malia y Sasha, y en particular de su vicepresidente, Joseph Biden, a quien mencionó como "un hermano".

Fuente: El Observador y agencias

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