Objetable proyecto presupuestal

El aumento de impuestos previsto es una nueva negación de la promesa electoral de Vázquez

El problema presupuestal del gobierno no es solo cuánto gasta sino cómo gasta. La buena administración en una economía de fuerte sesgo estatista y debilidad fiscal como es la uruguaya exige reducir el gasto público en vez de aumentarlo. De todos modos, el incremento propuesto en la Rendición de Cuentas está más o menos en línea con lo que el gobierno considera que es prudencia fiscal. Dentro de este concepto es elogiable que el proyecto desatienda los reclamos de sectores radicales del Frente Amplio de gastos aún mayores y de impuestos contraproducentes para la actividad económica.

Pero el plan que el ministro de Economía, Danilo Astori, presentó a las autoridades del Frente Amplio es cuestionable tanto en el destino de los recursos adicionales como en su financiación. Junto con el Banco de Previsión Social, que recibirá partidas para atender el costo de las jubilaciones, el principal beneficiario es la educación pública. Se le destinan US$ 62 millones, más US$ 46 millones comprometidos desde el período anterior.

Podrían justificarse si paralelamente se aseguraran las reformas que necesita el sistema para sacarlo de su desastrosa situación actual. Pero no solo esta contrapartida no existe, sino que la mayor parte de los nuevos fondos están destinados a mejoras salariales de docentes, pese a lo cual su representación sindical ya ha protestado por considerarlas insuficientes. Es decir que se seguirán volcando en la enseñanza recursos improductivos porque todo seguirá igual bajo la incompetente conducción de las autoridades del área, que han frustrado las reformas que el propio presidente Tabaré Vázquez había dispuesto al comienzo de su período.

Otra claudicación seria es el aumento de impuestos, nueva negación de la promesa electoral de Vázquez de no hacerlo. Es particularmente grave el aumento del 50% de la tasa consular, que grava las importaciones. Este incremento arancelario tendrá repercusiones negativas por varios lados. Es rechazado por la Organización Mundial de Comercio por sus ribetes proteccionistas. Igual posición han tomado dentro del país la Confederación de Cámaras Empresariales y dirigentes opositores.

Y al encarecer las importaciones, a favor de productos nacionales que se beneficiarán solo si son manufacturados íntegramente con insumos locales, bajará el consumo de bienes del exterior, con la consecuente caída potencial de la recaudación con la que el gobierno confía en financiar los aumentos presupuestales.

El proyecto tiene todavía mucho terreno por recorrer, incluso dentro del propio Frente Amplio. Los problemas internos quedaron en evidencia en la presentación de Astori, que se retiró sin hacer prometidas declaraciones y aparentemente molesto después que el presidente de la alianza de izquierda, Javier Miranda, se explayó en anuncios y comentarios que no reflejaban con precisión lo planteado por el ministro.

Más allá de los reclamos dentro del Frente Amplio y el movimiento sindical, que el gobierno espera atenuar prometiendo reconsideración el año próximo según marche la economía, el trámite parlamentario parece que será aceitado. Pese a no tener la mayoría asegurada en la Cámara de Diputados, el oficialismo se encamina a reunir los votos para aprobar una Rendición de Cuentas que abre demasiados flancos a las fundadas objeciones que genera.


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El Observador

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