Obreros piden trabajo y el Sunca reclama más inversión pública

En la vuelta a las obras 400 trabajadores llevaron su curriculum. Los voceros del Sunca dijeron que cuando la obra esté a pleno habrá 250 obreros trabajando
"Maestro, ¡quiero laburar!", dijo Germán Morales, un obrero de 34 años, al entregar su currículum al portero que sobre las 16 horas custodiaba el ingreso al predio donde ayer se retomó la construcción del polideportivo ANTEL Arena. "Bienvenido al barco", le respondió el funcionario, quien comentó a El Observador que en la primera hora de su turno recibió 100 curriculums y que a su colega de la mañana le entregaron otras 300 solicitudes de trabajo.

"Soy albañil, soy pintor. Yo me revuelvo y hago de todo porque tengo tres hijos", dijo Morales a El Observador. Según relató vive en la Curva de Maroñas y trabaja en la construcción hace siete años. Como él, otros obreros llegaron ayer hasta el predio con la ilusión de conseguir trabajo pero se fueron sin una respuesta.

Los voceros del sindicato de la construcción (Sunca) en la obra, Sergio Vallejo y Gabriel Acosta, dijeron a El Observador que según les fue comunicado en la etapa de auge de la obra estarán en funciones en el entorno de 250 obreros.
Los voceros del sindicato de la construcción (Sunca) en la obra, Sergio Vallejo y Gabriel Acosta, dijeron a El Observador que según les fue comunicado en la etapa de auge de la obra estarán en funciones en el entorno de 250 obreros.

Cuando la obra fue frenada eran 120 los obreros en funciones y había otros 60 trabajadores entre administrativos y mandos medios.

Tras la resolución del gobierno de parar la obra seis meses, unos 80 obreros volvieron ayer al lugar para comenzar a desmalezar el predio y preparar los pilotes para volver a levantarla. Hubo otros 40 trabajadores de la etapa anterior que fueron recolocados en otros emprendimientos.

Piden más obras

Las proyecciones de obra indican que no habrá trabajo para todos los aspirantes y llevan al Sunca a pedir al gobierno más inversión en obra pública.

"Acá nosotros al tener changa nos sentimos unos privilegiados. Es un año difícil porque hay que arreglar el Consejo de Salarios y a su vez hay poca changa. Nosotros apostamos a que se haga más obra pública y que el gobierno baje un poco la canilla hacia la clase obrera. Vemos que si hay plata como para poner US$900 millones en ANCAP se debería también empezar a hacer obra pública y que la plata llegue a la clase obrera", afirmó Acosta.

Los trabajadores estiman que la limpieza del predio llevará una semana y luego podrán empezar a construir.

La primera asamblea

Los trabajadores comenzaron la jornada con una asamblea, donde consideraron la continuación de la obra como un hecho "histórico". Según Vallejo fueron sus movilizaciones las que llevaron al gobierno "a dar vuelta todo".

El anuncio de suspensión de las obras del ANTEL Arena impulsado por el ministro de Economía, Danilo Astori, enfrentó a su sector, el Frente Líber Seregni, con el MPP, grupo que integra la ministra de Industria, expresidenta de ANTEL y promotora del emprendimiento, Carolina Cosse. Tras idas y vueltas el gobierno anunció que los trabajos serían retomados en enero de 2016 tras la licencia de la construcción.

Aunque los sindicalistas advierten que de ahora en más miran "para adelante", en su mente tienen presente las críticas a la obra.
Aunque los sindicalistas advierten que de ahora en más miran "para adelante", en su mente tienen presente las críticas a la obra.

"Sabemos que es una obra que tiene muchos planteos en contra, pero gracias a dios fructificaron los que están a favor", dijo Acosta. "A su vez tenemos que tener en claro que el presidente (Tabaré Vázquez) por algo la paró, que el señor Danilo Astori también se puso en la línea de pararla, pero gracias a mucha gente, mucha fuerza que se hizo principalmente del lado del MPP para que esta obra se realizará, hoy estamos trabajando", agregó.

Entre los vecinos de la zona hay expectativa sobre cambios en el barrio pero, al mismo tiempo, reclaman obras en los alrededores. Davis Larronda, que vive allí desde hace 12 años, afirmó que "la obra levantó bastante el barrio". Según dijo los juegos instalados en el lugar permitieron "mezclar a los botijas de distintas clases".

Andrea Núñez, que vive hace 25 años en la calle San Miguel, que da al fondo del predio, espera que la nueva edificación genere también obras de desague en sus alrededores. Según dijo, su casa y la de sus vecinos se inundan cuando llueve. "Donde esa obra quede medio alta a nosotros nos tapa más todavía el agua porque acá estamos en un pozo", advirtió.

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