Obreros y estudiantes: el sindicato de la bebida quiere hacer escuela

Con sus centros educativos intenta transmitir valores y transformar barrios

La preocupación por la crisis educativa y la convicción de que un sindicato no debe perder el contacto con la sociedad fueron los motivos que impulsaron a la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida (Foeb) a crear una red de centros sociales y educativos en diversas zonas del país para atender y apoyar a los niños en el contraturno de la escuela.

Montevideo, Pan de Azúcar y Minas fueron las tres localidades elegidas para comenzar con este proyecto. Los tres centros se inauguraron la semana pasada. En Montevideo el centro funciona en el Club de Obreros Cerveceros, en la intersección de las calles Grito de Asencio y Abuyaba, en el barrio Reducto.

Allí asisten unos 30 niños de cuarto, quinto y sexto de escuela, que después, después de salir de su centro de estudio, se trasladan hasta allí, donde asisten a talleres y clases de apoyo, sobre todo, en matemática y lenguaje. La mayoría de los niños son alumnos de la escuela Nº 141, ubicada en Instrucciones y Mendoza, zona donde la Foeb ya ha realizado otros trabajos sociales. Pero también asisten niños de otras escuelas públicas de La Teja, La Aguada y Prado. Para los niños de la escuela Nº 141, el sindicato pone a disposición una camioneta que los va a buscar y luego los devuelve.

"Si logramos ayudar a estos niños a construir valores, habremos dado un paso gigantesco para el futuro de la sociedad", Fernando Ferreira, presidente de la Foeb

Por el momento, el contraturno funciona solamente en la tarde pero, dada la demanda, la Foeb no descarta abrir un turno en la mañana en el correr de este año. De hecho, Daniela Rodríguez, coordinadora general del proyecto, dijo a El Observador que tuvieron que abrir una lista de espera con niños que no consiguieron lugar.

Educar para la vida

Más allá del apoyo escolar que los niños reciben en el centro, el objetivo de la Foeb es que adquieran habilidades sociales para la vida. En este sentido, Rodríguez explicó que el centro no intenta ser "una continuidad de la escuela" sino "apoyo y sostén para los niños". "El objetivo principal es brindarles herramientas para la construcción de ciudadanía, que aprendan a tener responsabilidades y hábitos cotidianos, como saludar al llegar, escuchar al otro cuando habla, lavado de manos, cepillado de dientes y cuidado del espacio", expresó.

Por su parte, Fernando Ferreira, presidente de la Foeb, resaltó la importancia de la formación en valores. En diálogo con El Observador manifestó que desde hace unos años la federación está preocupada por la pérdida de valores en la sociedad, como los son la solidaridad, el intercambio de opiniones en un clima de respeto y el vínculo personal. "Se está en un sistema mucho más individualista. Si logramos ayudar a estos niños a construir no solo valores educativos, sino también valores personales, creo que habremos dado un paso gigantesco hacia el futuro de la sociedad, del movimiento sindical y de los trabajadores", señaló.

Proyección a largo plazo

Ferreira manifestó que la Foeb tiene especial interés en transformar la zona de camino Instrucciones y Mendoza, donde se encuentra la escuela Nº 141, dado que es una zona "muy complicada" en términos de seguridad. Los camiones de reparto de bebida deben ingresar al barrio con guardias armados, comentó. Por eso la Foeb trabaja en la zona desde hace algunos años junto con otras organizaciones. El sindicato obliga a sus trabajadores a conocer la escuela para que estos conozcan las dificultades que tienen los niños que viven en dicha zona.

"El objetivo es brindarles herramientas para la construcción de ciudadanía y valores", Daniel Rodríguez, coordinadora general

Los centros se financian a través del consejo de salarios. El presidente de la Foeb explicó que la idea surgió en 2015, tras varios consejos de salarios con "muy buenos" resultados. El crecimiento salarial del sector se ubicaba 10 puntos por arriba de la inflación, y los dirigentes pensaron en hacer algo en "apoyo a la sociedad". Primero pensaron en un liceo obrero, pero los cuestionamientos recibidos llevaron a dejar la idea a un costado. Pensaron entonces en un centro Caif, pero la idea al final cuajó en centros socioeducativos. "La financiación sale del consejo de salario, resignando los trabajadores una parte del salario, que venía creciendo de forma importante y otra parte la ponen las empresas", afirmó Ferreira. En 2018 tienen previsto inaugurar dos centros más, uno en Paysandú y otro en Salto.


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