Obstáculos legales frenan guerra comercial a la que apunta Trump

Existen mecanismos para consolidar el proteccionismo, pero EEUU puede exponerse a castigos
En guerra contra las empresas locales que deciden instalarse en otros países, Donald Trump amenaza con represalias comerciales a México, China y empresas multinacionales, pero deberá tomar una vía legal estrecha para hacerlo, lo que puede exponer a Estados Unidos a castigos.

Elegido con la promesa de llevar de nuevo puestos de trabajo a EEUU, el futuro presidente reiteró su habitual amenaza el miércoles, al asegurar que las empresas que produzcan en México serán gravadas con un "gran impuesto fronterizo".

Pero, ¿podrá realmente hacerlo? Según el artículo 1° de la Constitución, el Congreso estadounidense es el que está a cargo de "recaudar y colectar" los derechos aduaneros y de "regir el comercio con las naciones extranjeras".

La ley fundamental le confiere al presidente estadounidense y a su administración la carga de negociar los tratados internacionales, bajo reserva de que sean aprobados por el Congreso.
En el curso del siglo XX, sin embargo, el Congreso estadounidense extendió considerablemente el campo de acción del inquilino de la Casa Blanca en materia comercial.

"Las leyes estadounidenses le dan actualmente al presidente un control inmenso para restringir los intercambios comerciales", explica a la AFP Gary Hufbauer, exresponsable de las cuestiones comerciales en el Tesoro de Estados Unidos.

Votada en 1917, la ley de Comercio con el Enemigo le permite al presidente poner fin a las importaciones de un país "en tiempos de guerra o períodos de urgencia nacional", un término bastante ambiguo que da lugar a interpretaciones de todo tipo.

En 1941, el presidente estadounidense Franklin Roosevelt hizo uso de esta norma para congelar las transacciones comerciales con Japón, y algunos expertos aseguran que Trump podría usarlo ahora argumentando que EEUU lidera operaciones armadas en Irak y en Afganistán.

Otras represalias son más fácilmente justificables. La ley de Comercio de 1974 permite así al ejecutivo imponer derechos aduaneros a un país si sus prácticas son irrazonables, o suspender un acuerdo comercial si representa una carga económica para EEUU.

Blanco privilegiado de Trump, el tratado Tlcan, que une a EEUU con México y Canadá, podría verse afectado. Esa misma ley permite también que la administración imponga una sobrecarga de "15%" sobre las importaciones durante un período máximo de 150 días para permitirle al país corregir "un desequilibrio de balanza de pagos" con sus socios comerciales.

El déficit comercial crónico de EEUU con China puede convertirse en el argumento soñado de Trump.

Legalmente posibles, cualquiera de estas decisiones será arriesgada económica y políticamente. "Ello provocaría un ciclo de represalias que los estados completarían sin dudas iniciando acciones ante la Organización Mundial del Comercio", asegura a la AFP Clif Burns, abogado especializado en comercio en el estudio Bryan Cave de Washington.

Los derechos aduaneros individuales contra empresas, como los que Trump amenaza con imponer contra General Motors o Toyota, son más difíciles de justificar legalmente.

El artículo 14 de la Constitución garantiza la igual protección de la ley, algo que sería contrariado si se aplican sanciones individuales.

Según Burns, Trump podría invocar una ley de urgencia de 1977 que permite tomar medidas temporarias en caso de amenaza "excepcional" para la economía, y sin demasiado riesgo de que ello sea apelado ante los tribunales.

"Generalmente, si tratas de impugnar una acción presidencial tomada en el marco de esta ley, el presidente responde que lo hace en ejercicio de sus competencias en materia de relaciones internacionales y los tribunales suelen darle la razón", asegura el abogado.

Controversia por el muro

A casi una semana de que Donald Trump se convierta en el presidente de Estados Unidos, México se está preparando para duras negociaciones, se niega a pagar un muro fronterizo de 3.200 km y rechaza amenazas proteccionistas.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, y Trump dieron algunas muestras el miércoles de lo que será su nueva y compleja relación. Peña Nieto dijo que buscará negociaciones "abiertas y completas" con el próximo gobierno de Estados Unidos y que "todos los temas están sobre la mesa", incluyendo la seguridad, la migración y el comercio.

Pero, enfatizó, "en ningún momento aceptaremos nada que vaya en contra de nuestra dignidad como país y nuestra dignidad como mexicanos".

Peña Nieto prosiguió: "Es evidente que tenemos algunas diferencias con el próximo gobierno de Estados Unidos, como el tema de un muro que México, por supuesto, no pagará".

Enfrentado a servicios de Inteligencia

Aún no investido presidente, Donald Trump profundiza la brecha con sus futuros servicios de Inteligencia, a quienes acusa públicamente de incompetencia y deslealtad, mientras que sus ministros designados expresan respeto por esos grupos.

Ayer, durante su audiencia de confirmación ante el Congreso, el futuro director de la CIA, Mike Pompeo, vivió un momento incómodo, ya que fue designado para dirigir la más célebre de las agencias de inteligencia por un presidente electo que se burló de ella.

En Twitter, y también tras su primera conferencia de prensa desde que fue electo el 8 de noviembre, Trump acusó públicamente a los servicios de Inteligencia de estar detrás de la difusión de un informe no verificado que evoca sus presuntos vínculos de larga data con Rusia y otras informaciones comprometedoras.

Los jefes de las agencias de espionaje estadounidense presentaron a Trump un resumen de este reporte el viernes pasado, según CNN y otros medios.

"Es un escándalo, un escándalo, que las agencias de inteligencia hayan permitido (la publicación) de una información que se reveló errónea y falsa", criticó Trump, quien agregó que "es el tipo de cosas que hubiera hecho e hizo la Alemania nazi".

También fustigó el papel de los medios, en particular al sitio Buzzfeed, el primero en subir a la web este informe, calificado por Trump de "un montón de basura".

Sus críticas hicieron que lo llamara el director de los servicios de Inteligencia, James Clapper, quien le dijo estar consternado por la difusión pública de este documento no verificado que lo vincula con Rusia.

Clapper también afirmó que sus servicios no eran responsables de estar detrás de ese documento ni de su difusión.

Trump transmitió en Twitter su alegría por haber sido llamado por el jefe del espionaje estadounidense, calificando nuevamente el documento sobre su persona de "mentiroso y ficticio".

Putin y la Otan

El general de la infantería de marina James Mattis, elegido por Donald Trump como secretario de Defensa, estimó que Vladímir Putin intentaba "romper" la alianza atlántica.

Fuente: AFP

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