Ocho de diez jóvenes no terminan Secundaria

La doctora en Ciencias de la Educación destacó además que 29% de los que entran a liceo tienen rezago
Adriana Aristimuño es doctora en Ciencias de la Educación, profesora de la Universidad Católica e integrante del grupo Eduy21, conformado por referentes de diversos sectores de la sociedad que procuran realizar aportes programáticos en el área de la enseñanza. Una de sus experiencias más intensas en el área educativa la vivió cuando trabajó junto a Germán Rama, quien en 1995 encabezó el que posiblemente sea el último intento por introducir cambios profundos en la enseñanza.
Dedicada a investigar, Aristimuño es de las que accede primero y de primera mano a datos estadísticos apenas estos se actualizan, y el panorama es cada vez más desolador. Va uno de los últimos datos surgidos de cifras oficiales: entre los estudiantes de 18 años, solo 21% termina la educación media.

¿Cuál es la conclusión más importante de últimas pruebas PISA?

Se habla mucho de los resultados pero PISA es mucho más que eso. PISA muestra logros de los chiquilines a los 15 años en 72 países y en Uruguay lo que se ve es que desde 2003 estamos igual, lo cual es malo.

Hay quienes relativizan su importancia porque, dicen, no podemos compararnos con otros países. Uno podría decir que si comparamos a los uruguayos de 15 años con los finlandeses de la misma edad, también se podría comparar los resultados de los políticos uruguayos y de los políticos finlandeses.

No se puede comparar, hay que compararse con uno mismo. El país ha mejorado muchos indicadores comparándose consigo mismo. Mirando los resultados hay algo a lo que no se le presta mucha atención y es que los estudiantes de colegios privados, con todas las ventajas socioeconómicas que tienen en Uruguay, no han mejorado tampoco. Hay un techo. Pensando en quiénes van a la educación privada es terrible, porque esa gente podría ir a más. Entonces mi hipótesis, y de varios, es que hay cosas del sistema que no los dejan despegar: currículum, calidad de la docencia, manera de funcionar, estrategia de aula, formas de evaluación. Cuantitativamente la clase alta comprende a pocas personas, pero hay algo que me preocupa más y es la clase media, que es la inmensa mayoría de los que van al sistema público. En el quintil tres, en liceos de Cordón, La Teja, Prado, están teniendo promoción del 65%, y eso no es normal, no es razonable. La semana pasada una profesora que da clases en un liceo del Prado donde tenían cinco primeros de 30 chiquilines, me dijo que a fin de este año se perdió un grupo entero. ¿Cómo puede ser? No es Casabó ni Cerro Norte. Desaparecen 30 niños del liceo y como si nada.

¿Qué significa que no es normal?

Lo normal sería lo esperable y es que con los que tienen determinadas condiciones socioeconómicas pasen determinadas cosas. Tienen liceos en condiciones, docentes que no rotan, y sin embargo lo profesores no logran que aprendan.

¿Cuáles son los factores asociados a PISA que inciden en los malos resultados?

El más importante es lo que hacen los docentes en las aulas. Cómo les hablan, qué estrategias usan, cómo explican las cosas.

¿Los docentes son parte del problema?

Y de la solución.

Por ahora no lo están siendo.

Lo que pasa es que si uno se queda solo con el discurso de que son parte del problema, no avanzamos. Hay miles de docentes que eligen la docencia porque quieren, gente que le interesa la docencia y que están desesperados.

¿Qué les pasa a los docentes?

Tienen unas herramientas que no son las adecuadas para lo que tienen que hacer, herramientas docentes, formación. Luego, cuando los forman, los largan a los liceos y los dejan solos.

¿Si tuviéramos mejores docentes y los insertamos en el sistema sería una solución o el sistema les impediría serlo?

Les impediría porque el sistema te propone un currículum lleno de contenido, contenidista, lleno de información que no es lo que a los chiquilines hoy les interesa. Vas a clases en Alemania, Finlandia, en Chile y están en movimiento. Un docente del colegio Alemán –¡del colegio Alemán!– me contó que un docente alemán cuando vino a Montevideo entró, miró a la clase y dijo: "¿Qué pasa acá? Están todos callados y los profesores hablan y hablan". Y sí, es lo que hacemos.

Si los programas no están llenos de contenidos, ¿de qué están llenos?

Los contenidos no podés eliminarlos, están al servicio de otras cosas. Puedo enseñar historia pero si no pongo los contenidos al servicio de generar ideas, si no les enseño a estudiar lo que es el liderazgo, olvídate de las fechas, es el embole. En vez de formar para competencias, hay que adaptar esos contenidos para que adquieran sentido.

¿De cuándo son los programas?

Los programas se van rehaciendo por actores que fueron formados en esos paradigmas de contenidos. Entonces hay algunos profesores, inspectores, que entienden para dónde va la cosa, pero el grueso de la gente en educación sigue funcionando en el contexto de contenidos.

¿Y cómo está el nivel en inspectores y directores?

Más problemas. Una cuarta parte de los directores de Secundaria entraron al cargo de dirección no porque querían ser directores sino por el artículo 20: la directora o director titular se fue, deja el liceo sin dirección y asciende el profesor de más antigüedad. ¿Por qué tiene que dirigir un liceo, con todo lo que implica, una persona que no quiere?

¿Quién debe elaborar los programas?

Hay gente especializada. Los profesores podrían formarse uno o dos años y luego intervenir. Pero acá se forma una comisión de gente sin especialización que va a trabajar en los programas y, como decía una colega, funciona por horror al vacío, donde ven un vacío ponen un programa con contenido. Y así quedan hiperllenos de cosas. Y los muchachos se van porque lo que les enseñamos no les interesa.
En Canadá se hizo una reforma para aumentar la promoción de la media de 68% a 80% y lo lograron, pero los centros educativos funcionaban con sistemas preventivos, detectaban los problemas y los rescataban con apoyo, les hacen hacer deportes, les toman créditos de afuera del sistema. Otra cosa. Estuvieron dos años y lo lograron para llegar al 80%. ¿Sabés cuánta gente se gradúa en Uruguay? Me fijé hoy para darte la cifra nueva: 21% termina la educación media a los 18 años. A los 20 años, 34%.

Hablamos de quienes se van ¿y los que se quedan? ¿Les sirve para algo?

Los que se quedan hacen que lo que les enseñamos tenga sentido, se enganchan en una carrera o una ocupación, eso no quiere decir que sea útil, para algunos es inútil.

¿Alguna vez fuimos buenos?

Decir que fuimos buenos es una trampa. Fuimos buenos para los que llegaban. La secundaria era una preparatorio de la universidad y ahora estamos pidiendo a esa secundaria selectiva que reciba a todos los chiquilines en edad de ser educados. No funciona. Por eso es sistémico, no funcionan el sistema ni los profesores que cambian todos los años. ¿Qué sistema de gestión pública funciona cambiando el personal de lugar todos los años? ¿La salud cambia de centro todos los años? No. ¿Por qué pretendemos que funcione en el sistema educativo?

¿Qué le dejó haber trabajado con Germán Rama?

Rama tenía un gran proyecto que lo elaboró durante años y tenía una visión sistémica. Y era ejecutivo. Buscaba que la gente que se hiciera responsable por los resultados.

¿Por qué fracasó?

Creo que fracasó en parte, no del todo. Pero muchas cosas que hizo no se continuaron, como pasa siempre, y las más urticantes, como poner a profesores a trabajar por área, no tuvo tiempo de negociación con gente a favor de la idea.

Los docentes la tiraron abajo.

Los docentes siempre juegan un papel en todos lados, pero él seguía adelante. Cuando inauguró la escuela técnica del Buceo una de las mejores de la UTU en su historia, a Rama le tiraban huevos y desde las viviendas de alrededor también le tiraban huevos.

¿Cómo se evaluaría si no se usara la repetición?

La repetición es una media administrativa, lo que importa es lo que pasa antes. En un sistema preventivo se individualiza y personaliza los problemas y ofrece estrategias para que logren entrar en la corriente del curso. O nos damos cuenta que tiene talento musical y le damos la oportunidad. Con repetición se estigmatiza, pierden la motivación. En los países donde no se aplica la repetición al chiquilín no le dicen no sigas, le dicen seguí con este apoyo. Otro drama, consecuencia de la repetición, es la extraedad o rezago. El otro día descubrí que 29% de los chiquilines que entra a primero de liceo ya entra con rezago. Ya vienen de primaria. Ya en primero de liceo hay una población muy difícil para meter en un formato muy distinto, nueve profesores, el doble de alumnos y la catástrofe es inevitable.

El problema es secundaria pero hay rezago en primaria también.

Hay maestras desesperadas porque no logran que aprendan y a los 15 años tienen que sacarlos de la escuela. Tenemos que mirar a primaria porque tiene un gran problema. En primaria hay más integración para mirar el problema pero el problema es enorme. Hay problemas de estrategias docentes, no logramos que aprendan a leer y escribir; llegan a sexto sin saber leer y escribir. Hay más de 2.000 escuelas y 299 liceos, y en la UTU hacen colas para que los tomen.

Eso es porque en años anteriores, en este y otros gobiernos, la gente no se puso a pensar con cabeza macro. El anterior director de Unicef venía de Chile y empezó a repasar los datos y al llegar a la cantidad de escuelas y liceos miraba una cosa y otra y decía "esto está mal", y preguntó ¿qué pasó en este país?". Pasó que no construimos ni planificamos.

¿Cómo se empieza a cambiar?

Con una idea de para dónde ir, qué conocimientos tienen que tener , si queremos más escuelas técnicas y con una opinión pública más consciente. Y tenemos que reclutar docentes y formarlos, pero a esta altura se ha dejado caer todo tanto que arreglando una cosa a la vez no se arregla.

¿Cuánto puede llevar si se empieza a hacer bien?

Dos o tres gobiernos.

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