Olímpica tengo

Dirigentes aceptaron el planteo de la Policía, que no estará visible en la tribuna
La tensión entre los clubes, la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) y la Policía aumentó tanto que, en la mañana de ayer, el director de la Policía Nacional, Mario Layera, aseguró en rueda de prensa que los dirigentes estaban "manipulando la información" sobre las reuniones que habían mantenido. La posibilidad de habilitar la tribuna Olímpica para el clásico que jugarán este domingo Nacional y Peñarol se evaporaba con el paso de las horas, hasta que el diputado Luis Gallo, que integra la Comisión de Seguridad en el Deporte, propuso una nueva reunión que se concretó en la tarde de ayer. Finalmente, los clubes, la AUF y la Policía aclararon las confusiones que los habían distanciado y acordaron que el clásico se jugará con público en la tribuna más grande del Estadio Centenario.

"Simplemente había cierta confusión, en cuanto a cómo era la operativa que iba desplegar el Ministerio del Interior. Explicamos esa operativa, porque había una confusión (sobre) si íbamos a estar adentro o afuera y cómo iba a ser esa presencia. La explicamos y establecimos correctamente. A veces las operaciones policiales deben tener su propia reserva en cuanto al funcionamiento. Entonces fuimos un poco más allá, para que los responsables de los clubes y la AUF entendieran", dijo Layera en conferencia de prensa luego de la reunión. El director de la Policía Nacional estaba escoltado por los representantes de Nacional, Pablo Durán, y de Peñarol, Jorge Barrera.

"Vamos a estar dentro de la tribuna Olímpica y en una situación prontos para actuar en la medida que se evalúe el hecho que se registre. Esperamos que no suceda nada en una tribuna que concurre normalmente la familia", agregó Layera.

La Policía estará en las afueras del Estadio, donde también habrá vallados, revisará a cada hincha que ingrese a las tribunas, custodiará a los árbitros y brindará seguridad a los protagonistas del juego, los futbolistas, y además apoyará en caso de ser necesario a la seguridad privada contratada por los clubes que estará en las tribunas y dentro del pulmón.

Los policías no estarán visibles en las tribunas. Las autoridades buscan que, en caso de ser necesaria, su actuación dentro del Estadio sea puntual.

Mientras jerarcas policiales y dirigentes zanjaban las diferencias y aclaraban los malentendidos sobre el operativo propuesto días antes, agentes de la Guardia Republicana, junto con el plantel de perros, inspeccionaban las cuatro tribunas del Centenario en busca de armas, explosivos, pirotecnia o municiones. Durante una hora y media, nueve policías y cuatro perros recorrieron las instalaciones del Estadio sin encontrar ningún elemento sospechoso.

De todas maneras, la Guardia Republicana reiterará la recomendación de quitar las piedras de los entrepisos para evitar que sean utilizadas como proyectiles, informaron fuentes policiales a El Observador.

Esta noche se presentará el humorista El Gran Gustaf en el Estadio, de frente a la tribuna América. La inspección de la Guardia Republicana se repetirá el domingo.

Del vallado ciego al convencional

La tribuna Ámsterdam estará ocupada por la hinchada de Peñarol; la Colombes, por Nacional; la América será compartida y la Olímpica tendrá un pulmón en el medio, que se formará con vallas convencionales. Los clubes tendrán 6.900 entradas cada uno a la venta para la tribuna Olímpica. En total, los asientos bloqueados que quedarán en el medio serán 5.177.


La venta de entradas comenzará hoy desde la hora 10 hasta las 18. Peñarol podrá comprar las entradas en la boletería del Centenario y Nacional en boletería del Parque Central.
La Comisión de Seguridad de AUF había estudiado en las últimas semanas la posibilidad de instalar un vallado ciego, de fenólico, que impide la visión al otro lado, en los extremos de la tribuna Olímpica –uno contra Ámsterdam y otro contra Colombes–, para evitar el tránsito de hinchas de una tribuna a otra. Los dirigentes habían descartado esa posibilidad y la Policía propuso el martes instalarlo en medio de la tribuna Olímpica. Sin embargo, Nelson Telias, presidente de la Comisión de Seguridad, dijo en El Observador TV que no había escuchado esa propuesta, lo que generó el malestar y la reacción de las autoridades policiales, con Layera y Alfredo Clavijo, director de la Guardia Republicana, a la cabeza. Telias le pidió disculpas ayer a Clavijo por el malentendido.

Qué vallado se debía instalar pasó a un segundo plano. La relación entre Policía y clubes se había quebrado. Pero el costo económico para los clubes, que se iban a quedar sin vender miles de entradas, y el político para el Ministerio del Interior, que se iba a convertir en blanco de críticas por no llegar a un acuerdo con la AUF, terminaron acercando a las partes.

Finalmente, se resolvió que se instalará un vallado convencional en medio de la Olímpica, la solución que había propuesto el martes Clavijo en la reunión de seguridad y que no se había entendido con claridad. En un comunicado de prensa, el ministerio informó este miércoles "que la puerta de acceso a dicha separación (el pulmón propuesto) estuviera clausurada asignando en ese puesto un grupo de la Guardia Republicana para una respuesta inmediata en caso de incidentes". El acuerdo alcanzado ayer se basa en esta propuesta, con la salvedad de que el vallado será convencional, porque, según los dirigentes, no hay tiempo para instalar el ciego.

El vallado con rejas tiene, en términos policiales, dos desventajas en relación al que se instala con fenólico. En primer lugar, las hinchadas podrán tener contacto visual y provocarse mutuamente. En segundo lugar, las vallas suelen convertirse en proyectiles, como las butacas y las piedras que quedan en los entrepisos. La Policía pretende que, por ello, se instalen de una manera que permita fijarlas con solidez.

El referente de seguridad de Nacional, Wilson Miraballes, informó a radio Sport 890 que la separación "física" de las hinchadas se realizará con "un vallado normal, preparado de otra manera para que no se pueda tirar".

Clavijo había asegurado a El Observador que por los malentendidos la Policía iba a participar de reuniones solo si se filmaban, pero finalmente no se llegó a ese punto. "Creo que una buena medida que todos tomamos fue no mirar hacia atrás, que era lo que nos separaba", dijo el delegado de Peñarol, Jorge Barrera.

Reunión de las barras de Peñarol

En la tarde de ayer, a la hora 14, se reunieron los representantes de las diferentes facciones de la barra brava de Peñarol en el Palacio Gastón Güelfi. Las reuniones continuaron luego en Los Aromos.
La Policía está monitoreando los movimientos internos de la barra brava aurinegra porque las disputas por poder pueden convertirse en un foco de violencia. A su vez, el ministerio y los clubes acordaron que los dirigentes no entregarán entradas a los barrabravas.

De las reuniones de ayer no participó Fernando Rodríguez, el Nandito, uno de los líderes de la barra que fue baleado en la noche del 31 de octubre, ni tampoco ninguno de sus representantes.

Suspenden el fútbol en Salto

El operativo para el partido clásico estará dirigido por el director de la Policía Nacional. Participarán entre 800 y 1.000 efectivos, de ellos, 450 agentes de la Guardia Republicana.

Layera pidió apoyo a varias seccionales policiales para no dejar desprotegido el patrullaje de los barrios montevideanos. Llegarán, por ejemplo, efectivos desde Salto, lo que generó que ayer se suspendiera la fecha de este fin de semana de la Liga Salteña de Fútbol. El senador colorado Germán Coutinho informó a El Observador que a los partidos de la liga salteña asisten entre 4.000 y 5.000 hinchas cada fin de semana que, por esta medida, ven afectados sus derechos. Pero para el exintendente lo más grave es que la seguridad del departamento se verá afectada.

El presidente de la Suprema Corte de Justicia, Ricardo Pérez Manrique, también lamentó en las últimas horas que la Policía deba destinar 1.000 policías para el operativo del clásico, desprotegiendo así otros sectores de la sociedad.

Las autoridades del Ministerio del Interior concuerdan en que el fútbol genera una demanda de seguridad costosa y cuantiosa, pero ante los antecedentes inmediatos (el asesinato de Hernán Fiorito en Santa Lucía, los disparos en la tribuna Ámsterdam y el ataque a uno de los referentes de la barra brava de Peñarol) hoy no queda otra alternativa.

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