Olor a pozo negro en Punta Carretas

Los pescadores denunciaron concentración de aguas residuales en la bahía

Pescadores del Faro de Punta Carretas denunciaron acumulación de aguas residuales no tratadas en la zona y la consiguiente afectación en la población de cangrejos, pejerreyes, lisas y corvinas. “Hay olor a pozo negro”, dijo una empleada del club La Estacada. Cuando hace calor, es peor.

Los pescadores consultados por El Observador manifestaron que una capa negra y espesa, que todavía puede ser vista sobre las rocas, las piletas de lavado de pescado y los espacios de arena, comenzó a esparcirse por la zona hace tres meses. La fecha coincide con el mantenimiento de la planta de pre-tratamiento y la estación de bombeo del colector. “Parecía chocolate”, dijo uno de los trabajadores. “Las franjas de agua marrón tenían más de una cuadra de ancho”, ilustró el hombre. Ese líquido que percudió las rocas y tiñó de negro gran parte de las arenas y que se ve como una especie de barro, no es más que el residuo de las aguas domésticas, industriales y pluviales que arrastran residuos alimenticios, heces, grasas, materiales orgánicos, jabones y detergentes.

La Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) realiza la limpieza de las instalaciones todos los años, siempre en julio, lejos de la temporada estival. En ese período se cierra el emisario subacuático y se vierten las aguas residuales “en algunos puntos de la costa, que no son los mismos todos los días”, según explicó el director de saneamiento, Néstor Campal. “Como (ahí) es una bahía cerrada, el impacto es un poquito mayor”, agregó.

Sin embargo, los pescadores perciben que esta vez fue considerablemente mayor, tanto así que se ha retrasado la recuperación natural de la zona –que ocurre a través de la entrada de agua salitre y por el despeje de los vientos–. Según Campal, eso ocurrió porque sopló el viento del oeste, arrinconando las sustancias y basura hacia la playa. En el terreno se ve un sinnúmero de plásticos, vidrios, pañales y toallitas femeninas, que no fueron filtrados por la planta.

“No niego que la arena esté oscura. Es probable. Lo que ellos ven es el resultado de lo que pasó en julio. En esos días aumenta el material flotante y el plástico. Después se deteriora y desaparece”, dijo Campal. Y agregó: “Se puede hacer una limpieza sin ningún problema”.

Esa bahía es utilizada por más de 650 pescadores (socios de los clubes que están sobre la rambla), pescadores de fines de semana y montevideanos que pasean y toman sol cuando llega el calor en una zona donde en verano se registra una concentración de contaminantes superior a la permitida. El agua no está habilitada para baños.

Uno de los pescadores comentó a El Observador que se informó el estado del lugar a los funcionarios del Servicio de Evaluación de la Calidad y Control Ambiental de la IMM, cuya oficina está ahí mismo, pero no tomaron ninguna medida al respecto.

Adiós al pejerrey
Un socio del club La Estacada, que prefirió no ser nombrado, relató a El Observador que la afectación causada por los vertidos de aguas residuales ahuyentó a los pejerreyes, las lisas y las corvinas que antes se encontraban más cerca de la costa. También asoció la contaminación con la falta de cangrejos, los cuales son utilizados como carnada para la corvina negra.

Campal desestimó esta versión. “Este año no hubo pejerrey ni ahí ni en ningún lado”, apuntó. La entrada del pejerrey al Río de la Plata depende del régimen de vientos y del caudal del río Uruguay y, según el director municipal, este año no se dieron las condiciones para la llegada significativa de cardúmenes. Respecto a los cangrejos,
Campal desligó el colector con su desaparición. En su opinión el retiro de las rocas contribuye a que no haya lugares para la cría.



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