Omitida prioridad municipal

Los planes de Daniel Martínez para devolverle a Montevideo la dignidad perdida atacan uno de los problemas de la ciudad

Los ambiciosos planes del intendente Daniel Martínez para devolverle a Montevideo algo de la dignidad perdida atacan razonablemente uno de los dos grandes problemas prioritarios de la ciudad pero omite el otro. Muchos de los proyectos a concretar están dirigidos a agilitar y ordenar el caótico tránsito vehicular. Incluyen el ensanche de avenida Italia, tema en danza desde hace décadas y que ahora se promete iniciar en el segundo semestre de 2017, el mejoramiento de otras avenidas y los próximos llamados a licitación para la construcción de 11 estacionamientos subterráneos bajo plazas de la capital.

En una exposición ante la Cámara Oficial Española de Comercio, el intendente detalló además una larga serie de obras para desarrollar centros culturales, comerciales, tecnológicos y complejos de viviendas en diferentes puntos de la capital. Se crearían en el puerto del Buceo, el faro de Punta Carretas, Malvín, Carrasco y otras zonas, además del traslado del Mercado Modelo a la periferia de la capital y hasta convertir el céntrico Mercado de la Abundancia en un foro tanguero. Que los planes de Martínez se conviertan en realidad dependerá de dos factores. Uno es que disponga del financiamiento necesario para las obras a cargo de la Intendencia sin que se refleje en aumentos de la ya pesada carga tributaria que soportan los contribuyentes. El intendente estima tenerlo garantizado con el Fondo Capital que le aprobó tiempo atrás la Junta Departamental y US$100 millones que recibiría del gobierno central, en tanto los estacionamientos subterráneos serían financiados por privados a cambio de explotarlos por 30 años.

El otro factor es que la empeñosa diligencia del intendente no se trabe en los recurrentes enredos de nuestra burocracia o en errores de planificación y ejecución, como ocurrió con los costosos desastres de los corredores Garzón y General Flores. Los planes de Martínez, si logra cumplirlos, son inobjetables para mejorar la vida de los montevideanos, especialmente en materia de tránsito. Pero sus anuncios no incluyeron fórmulas sólidas para solucionar la otra gran pesadilla de la capital, que es la basura y su derivación con los hurgadores. Al contrario, el director de Desarrollo de Desarrollo Ambiental de la Intendencia, Oscar Curuchet, reconoció a El País que la recolección de residuos sigue a los tumbos por los frecuentes paros del sindicato municipal Adeom y porque no hay camiones suficientes, ya que los viejos están en mal estado y los nuevos que se han comprado no alcanzan para la tarea.

Además siguen en la nada las promesas de sucesivas administraciones de concentrar a hurgadores en plantas de clasificación, sacándolos de las avenidas y calles que teóricamente les están vedadas pero siguen recorriendo impunemente y perturbando el tránsito. Y no estaría de más que las obras que proyecta el intendente incluyan el cumplimiento de la norma que obliga a reparar aceras, tan rotas en muchos barrios que no solo afean la ciudad, sino que obligan a los peatones a caminar en un cauteloso zigzagueo. Todo lo proyectado por Martínez es inobjetable. Pero antes que embarcarse en obras atrayentes pero no tan urgentes, hay que concentrar los esfuerzos y recursos en mejorar el tránsito, como se encara, y en solucionar la vergüenza de la basura, sobre lo que nada se anuncia.


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