Ómnibus en malas condiciones

Vehículos en forma irregular desplazándose en rutas nacionales vemos a diario
Me desplazaba de Salto a Paysandú por ruta 3, cuando entrando a Chapicuy veo que un ómnibus pasa a otro que se dirigía también al sur, este último se abre sobre la banquina, pero observo que el conductor no podía mantenerlo estable, al punto que parecía que se iba a voltear, en bajada y a gran velocidad. Inmediatamente pude observar que el problema era que este coche ATC 1639 viajaba por momentos literalmente de costado, su eje delantero hacia su izquierda y el eje trasero hacia la derecha, con respecto a la línea recta sobre la que debía circular.

Mirándolo de atrás podía ver su lateral y el intento constante del conductor por mantenerlo derecho, también podía observar como su eje trasero iba más bajo hacia la banquina.

Para su estado, la velocidad a la que se desplazaba era bastante alta, con un promedio de 100 km/h., por un momento pensé que tal vez iba vacío y solo lo trasladaban.

Pero un poco más adelante, antes de llegar al cruce con ruta 26, este ómnibus sale de la ruta y se detiene a un costado, justo donde también se había detenido otro ómnibus, inmediatamente comienzan a bajar un montón de jóvenes, algunos se arriman a la parte trasera y otros se desparraman entre arbustos para orinar, los otros encienden cigarrillos.

En este momento se suman más elementos a esta nota, el original que era de seguridad, donde no se controla el desplazamiento de un ómnibus en este estado totalmente irregular en una ruta nacional, que no puede pasar sin lugar a dudas un control vehicular.

Dónde están los controles del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, dónde están los controles de Policía Caminera, porque vehículos en forma irregular desplazándose en rutas nacionales vemos a diario.

Ahora la otra pregunta es que tipo de pasajeros llevaba este ómnibus, quien lo contrató, porque si eran trabajadores, existe una ley de responsabilidad empresarial y este ómnibus representaba un riesgo para su integridad física, para el propio conductor, además de las de los demás conductores.

Lo último, que tipo de reglas de convivencia son las que estamos permitiendo, una jauría de machos cabríos que bajan con sus genitales en mano en cualquier parte de la ruta, donde aquello de la reserva, del pudor, desapareció completamente.

Claro que no cometieron una falta, porque el gobierno pasado se encargó de autorizar a orinar y defecar en la vía pública, donde es común ver parar a taxistas, a hombres bien vestidos, por ejemplo por Requena y 18 de Julio parar a orinar contra los árboles, sin importar quien pasa por el lugar, que podemos pretender cuando esto pasa a 350 km de Montevideo, al costado de una ruta nacional.

Lo concreto es que todo esta va de la mano de la involución social a la que nos resignamos, más que hacia la sociedad que nos merecemos, que siempre se destacó por su cultura.


Comentarios

Acerca del autor