Oposición tiene luz verde para avanzar de fase en la revocación

Miles marcharon al CNE para ejercer presión antes de reunión clave
La oposición venezolana ya tiene completa casi el 50% de su misión principal: consiguió que el Consejo Nacional Electoral (CNE) aceptara cerca de 1,3 millones de las firmas que se presentaron, por lo que el referéndum revocatorio del gobierno de Nicolás Maduro tiene luz verde para pasar a la fase siguiente. A partir de ahora, deberá comenzar un proceso de validación digital de las firmas aceptadas, para luego pasar a una recolección de otros cuatro millones de firmas para avanzar en el proceso hasta la consulta popular. Que la verificación haya sucedido durante la jornada de ayer respondió, en parte, a las presiones ejercidas por distintas manifestaciones, convocadas durante los últimos días por los líderes opositores.

El lunes, cientos de personas se congregaron en las calles de la capital del país, y aunque la convocatoria no fue multitudinaria, sirvió como preludio para lo que sucedería el día siguiente, donde miles de opositores marcharon en dirección al CNE para presionar a las autoridades electorales antes de la reunión clave que mantendrían con los líderes opositores. En esta junta, los delegados de la alianza opositora de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Jesús Torrealba y Vicente Bello, fueron informados por el organismo electoral que se cumplió con el mínimo de 200 mil firmas –de las casi 1,8 millones que se presentaron el pasado 2 de mayo– que se requieren como parte del primer paso de la revocación.

"Tenemos las firmas, tenemos seis veces más firmas que las necesarias para activar el proceso revocatorio, de las necesarias para pasar la frontera del 1% (200 mil)" en esta etapa, aseguró a la prensa Torrealba, tras finalizada la reunión.

En tanto, el representante de la MUD ante el poder electoral, Vicente Bello, ya había dicho más temprano que la oposición conocía extraoficialmente la validación de las firmas. Según ellos, el proceso, que debe hacerse con máquinas que cotejan la huella dactilar, se realizará "del 16 al 20 de junio".

La esperada cita, suspendida cinco veces según la MUD, se realizó en una jornada sumamente tensa. La policía dispersó con gases lacrimógenos, al igual que en dos ocasiones anteriores, a los manifestantes que intentaron llegar al CNE, en el centro de Caracas, entre cánticos de "Revocatorio ya".

"Vamos a esperar la reunión, después veremos. No nos cansemos; la lucha continúa", había dicho durante la marcha el excandidato Henrique Capriles, que encabezó la manifestación con una enorme bandera de Venezuela.

Según la MUD, el referéndum "estaría realizándose a finales de setiembre o principios de octubre de este año".

En una carrera contra el tiempo, la MUD busca que el referéndum sea antes de enero de 2017 –cuando se cumplen cuatro años del mandato presidencial–, dado que si Maduro lo pierde se llamará a elecciones. Si la consulta se hace el próximo año sería sustituido por el vicepresidente, nombrado por el mandatario en ese momento.

De todas maneras, el chavismo está seguro de que la oposición no logrará lograr su objetivo. "Este año no habrá referéndum", sentenció el pasado lunes el vicepresidente Aristóbulo Istúriz, quien agregó que ese no es el objetivo de la oposición, sino "la violencia" de las protestas convocadas por la MUD.

La oposición, por su parte, sostiene que el referéndum es la "única válvula de escape" de los venezolanos, agobiados por el agravamiento de la escasez de alimentos y medicinas, y el alto costo de vida. El país, golpeado por la caída de los precios del petróleo, su principal exportación, tiene la inflación más alta del mundo, de 180,9% en 2015.

A instancias de la Unasur, ambas partes han comenzado tímidamente a mantener sesiones de diálogo, algo que divide a la oposición. Capriles se opone a conversar mientras no avance el revocatorio, pero otros, como el legislador Henry Ramos Allup y Torrealba, prefieren no condicionarlo.

Fuente: Agencias

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