Otra celebración empañada

Tres jovenes baleados en Santa Lucia en un ataque y los clásicos destrozos a edificios y comercios en la rambla de Pocitos fue el saldo policial de los festejos del aniversario de Peñarol
La historia se repite. Los festejos de un nuevo aniversario del Club Atlético Peñarol terminaron -otra vez- en violencia. Esta vez, no sólo se registraron destrozos y robos en Pocitos por parte de cientos de hinchas como años anteriores, sino que lo peor ocurrió en Santa Lucía, donde tres jóvenes fueron heridos de bala. Uno de ellos está muy grave.

En la localidad canaria, unos setenta hinchas de Peñarol se concentraron en la plaza principal de la localidad para celebrar el aniversario del club. Sobre la 1:30 de la mañana, cuando quedaban pocos hinchas, llegó un grupo de 13 personas, algunas con camperas de Nacional, e intentaron llevarse banderas de Peñarol.

Según testigos, varios estaban armados. Sebastián, hincha de Peñarol de 19 años que ahora está internado en el hospital Maciel en estado grave, se abrazó a su bandera para impedir que se la roben, y recibió cuatro disparos por la espalda. En ese instante cayó al suelo y los atacantes se llevaron su bandera.

Otros dos hinchas de Peñarol resultados heridos: uno en la rodilla y otro en un pulmón. Este último debió ser trasladado al hospital Americano para ser operado.

Sebastián estaba grave internado en el CTI hasta la noche de este miércoles. Una de las balas estaba alojada en el hígado y los médicos intentaban retirarla. Ninguno de los atacantes fue identificado por las víctimas, pero el incidente fue registrado por cámaras de seguridad.


Los incidentes violentos se han repetido en los festejos de los aniversarios de Peñarol y Nacional. Tanto que en los últimos años, ante la posibilidad de problemas, Peñarol exhortó a sus hinchas a no concurrir a concentraciones para celebrar el aniversario. Por los incidentes en Pocitos, anoche quedaban 13 personas detenidas. La Justicia esperaba ayer filmaciones u otras pruebas para resolver.

Además se registraron seis denuncias por hurto, 14 por daños y dos por rapiñas. El Ministerio del Interior había dispuesto desplegar en el Centro y Parque Batlle 110 efectivos, a los que se sumaron 40 policías en otros puntos.

El 14 de mayo de este año, hinchas de Nacional que festejaban el 117 aniversario de la fundación del club protagonizaron graves incidentes en las inmediaciones de su sede, sobre 8 de Octubre. Hubo enfrentamientos con la Policía, pedradas, botellazos, y daños a comercios, automóviles y casas de familia. En total hubo 22 detenidos.

Destrozos en Pocitos

Lourdes estaba yendo a trabajar ayer en la mañana y cuando el ómnibus llegó a la rambla de Kibón, no entendía qué había pasado: hileras de autos destrozados, ventanales de edificios llenos de agujeros y contenedores movidos de su lugar fueron el factor común desde Kibón hasta su destino en la esquina de Guayaquí. El edificio en el que trabaja como portera tenía dos agujeros en los vidrios frontales.
Los cascotes de más de diez centímetros de diámetro, palos de madera, tarros de aerosol y pedazos de vidrios estaban desparramados hasta la plaza Gomensoro, varias cuadras más adelante.

Una vecina del edificio en el que trabaja Lourdes escuchó un griterío sobre la una de la madrugada y se asomó al balcón del quinto piso. Un hombre en bicicleta se había colgado de la ventana de un auto e intentaba robar cosas de adentro. Otros intentaron dar vuelta un auto pero no pudieron.


"No pudimos hacer nada. Nos alejamos hacia un lado para que los vidrios no nos pegaran" - Carlos Cros vecino de Pocitos

Decenas de personas identificadas con banderas y camisetas de Peñarol se iban alejando hacia el este, y la Policía los seguía. "Había mucho ruido y se peleaban entre ellos", relató la mujer, quien en diálogo con El Observador no quiso decir su nombre. A la altura de la rambla y avenida Brasil, los comerciantes y vecinos de edificios que miran a la playa sabían que algo podía pasar y por eso tratan de prepararse cada vez que llegan los festejos, que desde hace algunos años se concentran en la zona.

Carlos Cros también escuchó gritos y fue hasta el hall del edificio y, junto con el portero, se quedó mirando. "No pudimos hacer nada. Nos alejamos hacia un lado para que los vidrios no nos pegaran", contó a El Observador. Con agujeros y rajaduras en los vidrios, algunos vecinos planteaban cambiar los ventanales de 6 milímetros de ancho por unos vidrios más gruesos.

150 efectivos había dispuesto la Policía entre Pocitos y otros puntos de Montevideo para enfrentar posibles desmanes en la noche del martes 27.
En el edificio de Cros ya están acostumbrados. Tres años atrás, un festejo similar había terminado con roturas. Cros cree que "la Policía se equivocó" y en vez de custodiar esa esquina, donde se había puesto un vallado, los efectivos se colocaron una cuadra más arriba, en avenida Brasil y Benito Blanco.
Al igual que el edificio donde vive Cros, tampoco se salvó la automora Hyundai Fidocar, que está ubicada en la esquina. Siete vidrios frontales quedaron llenos de agujeros y rajaduras, y varios autos de los que tenían en exposición terminaron rayados o con abollones. Eran varios los porteros que, en la mañana del miércoles se dedicaban a pegar los vidrios con cintas adhesivas y a tapar los agujeros con cartones.

Alejandra Borba se levantó y se encontró con algo que no esperaba: su auto tenía una planta de marihuana dibujada con grafiti en el capó, el parabrisas hecho pedazos y la puerta del conductor doblada. El seguro no cubre los daños y estima que los costos rondarán los US$ 3.000. "Iba a hacer la denuncia penal, pero después hablás con la gente y te dicen, '¿para qué?'", comentó, mientras terminaba de juntar los vidrios desperdigados.

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