Otro cambio de dirección

Al iniciar su gira desactivó las políticas de Obama sobre Arabia, Irán y la negociación Israel-Palestina
Sintonía absoluta con Arabia Saudita –que se encamina a transformarse en el principal aliado estratégico de Estados Unidos en Medio Oriente–, un clima de fricción en aumento con Irán y un signo de interrogación sobre el alcance de su mediación para poner fin al extenso conflicto entre israelíes y palestinos.

De esa manera, y a grandes rasgos, podría sintetizarse el primer tramo de la primera gira oficial del presidente estadounidense Donald Trump por una región siempre convulsionada, en un momento, además, en que su imagen comenzó a erosionarse internamente por los coletazos de la investigación de los supuestos lazos de miembros de su campaña electoral con Rusia.

En las últimas semanas, Trump fue severamente cuestionado por el controvertido despido del jefe del FBI, James Comey y por la supuesta presión que ejerció contra el exfuncionario para que dejara de lado la investigación contra el ex asesor de seguridad nacional Michel Flynn, por sus vínculos con Rusia.
Acercamiento y tensiones.

El magnate republicano dejó bien en claro su estrategia al elegir como su primer destino en esa región a Arabia Saudita, sunita.

En ese país, donde fue recibido a partir del sábado con todos los honores, el presidente estadounidense no solo firmó distintos contratos por un monto global de US$ 380 mil millones, de los cuales US$ 110 mil millones están destinados a la venta de armamento.

Según el vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, ese último contrato en particular es el "acuerdo" en armamento más importante en la historia de EEUU.

Trump no dejó pasar la oportunidad para dejar sentada su posición respecto a Irán, chiita, principal rival de Arabia.

Y no anduvo precisamente con rodeos. Se mostró reacio a cualquier tipo de apertura hacia el régimen de Teherán–en evidente contraposición con los esfuerzos desplegados por su antecesor, Barack Obama– y además acusó a Irán de "entrenar" a grupos terroristas.

Obama había puesto en práctica una política de acercamiento con Irán y hasta fue un actor decisivo en la firma de un acuerdo nuclear, en julio de 2015. Esa política de Obama fue muy mal vista en su momento por Riad.

Pero Trump fue más lejos todavía al pedir que Irán sea "aislado" por "todas" las naciones y justificó la venta de armamento a Arabia con el argumento de ayudar a combatir las "amenazas" de Irán, donde el viernes fue reelecto por un nuevo período de cuatro años el presidente moderado Hasan Rohani.

Para apoyar la posición de Trump, el secretario de Estado, Rex Tillerson, comentó que las armas vendidas a Arabia servirán para "apoyar" la seguridad de ese país y del resto de los países del Golfo Pérsico frente a la "maligna influencia" iraní.

El funcionario exhortó a Rohani a desmantelar la "red terrorista" de su país y a concluir los ensayos con misiles balísticos.

El presidente iraní no se quedó atrás, descartó las acusaciones de EEUU y, en tono desafiante, señaló que no pedirá autorización a nadie cuando su país deba realizar pruebas con misiles.
Esfuerzos de paz

Este lunes, Trump, durante su primera visita a Israel, visitó el Muro de los Lamentos, en Jerusalén, como parte de su visita a otro aliado estratégico. Fue el primer presidente estadounidense en funciones en visitar ese sitio sagrado, pero esa señal pro israelí la equilibró al tratar su acto como religioso y no político, y exigir no ser acompañado por ningún funcionario israelí.

También se reunió con el primer ministro, Benjamin Netanyahu, y este martes será recibido por el líder palestino, Mahmud Abas, en el territorio ocupado de Cisjordania.

En todo momento, Trump destacó su intención de generar las condiciones para llegar a un acuerdo de paz entre ambas partes , pero como en toda su presidencia, no ha establecido un plan para ello. "Nos gustaría ver como Israel y los palestinos hacen las paces", señaló.

Arabia Saudí

Durante su estadía en Arabia Saudí, Donald Trump dejó establecido con absoluta claridad el rol que a su juicio debe jugar ese país en la región, sobre todo para oponerse al régimen iraní, al que advierte como una amenaza.

En ese contexto, no ahorró comentarios para dejar entrever la importancia de reforzar los vínculos con Arabia, al que considera como un aliado estratégico de primer orden. Incluso, como parte de sus actividades protocolares, firmó importantes acuerdos con Riad, uno de los cuales implicó la venta de armamento por US$ 110 mil millones.

Irán

El presidente de Estados Unidos marcó un cambio abrupto con la política mostrada por su precedesor demócrata, Barack Obama, al marcar fuertemente la cancha en su relación con el régimen iráni, que lidera el reelecto presidente Hasan Rohani.

Desde un principio, acusó a Irán de ser una amenaza terrorista para la región, al que además pidió "aislar". Pero Trump está dispuesto a romper con la política de Obama, quien reanudó el diálogo con Irán y promovió hace dos años la firma de un acuerdo sobre el programa nuclear iraní.

Israel y Palestina

Aunque volvió a manifestar a su llegada a Israel su intención de acercar a israelíes y palestinos para conseguir la paz en Medio Oriente, las posturas de Trump sobre este asunto no parecen ser del todo claras.

Por ejemplo, durante su campaña electoral se comprometió a llevar la embajada de Estados Unidos en Israel a Jerusalén, lo que generó alarma en los palestinos y el mundo árabe.

Al mismo tiempo, al poco tiempo de asumir, el 20 de enero, también generó inquietud en Palestina al tomar distancia con la solución de los dos Estados, es decir la creación de un Estado palestino independiente.

Fuente: El Observador y agencias

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