Otro verano, otras canciones

En un mundo en el que el gusto musical es tan customizable como lo sea una persona, la playlist es apenas una invitación. Acá va la mía, con lo que pude encontrar en Spotify.

Desde que abrimos hace unas semanas una cuenta oficial del diario en Spotify sacamos algunas listas de canciones con determinada temática. En Navidad y Fin de Año queríamos algo bien básico: replicar un poco la idea de los programas especiales de la TV local que, por única vez en el año, se convierten en una especie de eterna lista de Youtube con canciones del momento y de las otras.

Días después propusimos una primera lista de verano bajo la promesa de que habría muchas más en el correr de estos meses de playa. Es que es imposible (y ridículo, y fallido) presentar una lista de canciones con ínfulas de "definitiva" a propósito de algún tipo de consigna. Y más en 2015: ahora las posibilidades de acceso a canciones son tan grandes e inabarcables que hay una lista de canciones (veraniegas, por ejemplo) por persona.

Entonces la playlist como herramienta puede apenas ser una sugerencia. En el caso de El Observador Escucha (así se llama nuestro perfil de Spotify) apoyada en el hecho de que estas listas vienen y vendrán de parte de personas que escuchan mucha música o al menos un determinado tipo de música. Las playlists no necesariamente definen la personalidad musical de quien las hace. Muy por el contrario, en la mayoría de los casos pueden apenas reflejar un momento determinado, un perfil determinado o una inquietud. 

En este caso, entonces, podría decir que la playlist funciona como una especie de clasificador de obsesiones e inquietudes, obviamente dentro de las opciones que ofrece el servicio, que por cierto todavía está bastante falto de artistas locales. Esta lista sería un equivalente inmediato y al instante (¿qué cosa no es al instante ahora?) a eso que desde que tuve un radiograbador hacía dándole al play+rec hasta cualquier hora de la madrugada. Como en esa época, aquí la playlist es apenas una propuesta surgida de cosas que escuché en estos días y me llamaron la atención por distintas razones, sin más. Hay canciones nuevas y viejas y no hay ningún patrón genérico explícito.

Todo empieza con una canción de Joan as Police Woman que me parece que conjuga todo lo que la hace a ella insustituible (la voz, los órganos de fondo, la terminación del tema en sí) y sobre todo me provoca la misma relajación que caminar con el sol de frente por la Montevideo desierta de enero. Me pasa algo parecido con Chet Faker, que también anda por ahí con una canción que arranca con cierto ritmo bailable pero que después se convierte en una maravilla ambiental. No encuentro tan lejos de Faker al argentino Lisandro Aristimuño, qu también se cuela en mi lista. También en esta línea me gustó añadir al inmortal D'Angelo, que volvió a editar un disco después de muchos años y que me parece ideal para muchos propósitos, desde una caminata hasta coci

Quizá por mi tendencia a buscar bandas de rock se me coló Alt-J, un grupo de músicos que de algún modo le busca la vuelta al rock en tiempos en que el rock como género aporta más bien nada de novedad. Lo de ellos es al menos una búsqueda con experimentos muy bien resueltos como Every other freckle. Por esas mismas intenciones también aparece El Mató a un Policía Motorizado, los platenses que dejan el alma en el asunto y lo hacen cada vez mejor y más emocionante.

Después hay hits que son innegablemente pop como i, del consagradísimo rapero Kendrick Lamar. En esa misma cancha aparece un tema de ese disco de Pharrell que parecía liviano e irrelevante y que después se quedó pegado al audio de casa. Pharrell es el arquitecto de la mejor música pop anglosajona y de radio de hoy.

Cierran la lista algunas otras canciones de grupos que seguramente se irán como los éxitos del verano mismo. Sin embargo, Young de Air Review me pareció una genial banda de sonido para la gente que sale de un boliche al amanecer, una sensación parecida a Youth, de Ben Khan. Finalmente, el remix de Davidian e In the city de The Swiss son dos canciones que me encontré en estos días que tienen muchas cosas de las que más me gustan de la electrónica bailable: buenos samples de voces, guiños a los noventa lo suficientemente sutiles como para no caer en el mal gusto y cero incitación al estribillo ganchero-discotequero fácil. 

Como bonus track, un uruguayo haciendo country-folk-rock en inglés desde Nueva York: Juan Wauters. Ideal para escuchar viendo llover abajo del porche de la casa de verano a la hora de la siesta.


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