Pablo Laguarda: Profeta en otras tierras

Una trayectoria que comprueba que es posible el camino desde la Udelar hasta las grandes ligas con una lista interminable de obras de gran escala y premios internacionales.

Una mañana de noviembre, mi agenda en Nueva York estaba despejada de habituales recorridas por lugares varios o museos. Tenía agendada una cita en el Estudio Laguarda Low Architects. 

Pablo nos había enviado previamente, para nuestra mayor sorpresa, unas cálidas líneas saludándonos como lector asiduo de nuestro blog. Quiso el destino que tuviera pasajes sacados para viajar a su ciudad de residencia y ya que contaba con un nuevo amigo de corte y trayectoria internacional no podía dejar pasar la oportunidad de visitarlo, charlar un rato en persona, y conocer su lugar y forma de trabajo. 

En pleno Flatiron District,  a pocas cuadras del emblemático edificio que le da nombre, con amplios ventanales a la 25th street -relativamente  tranquila- el estudio es un amplio espacio tipo loft en donde se respira el ambiente cosmopolita por la ubicación y escala de sus obras (omnipresentes ya desde el acceso en videos o maquetas) y la gente que trabaja allí, de procedencias tales como Japón, China, Perú, Italia, Vietnam, Corea, Malasia, Mexico, Brasil, Ucrania, Rusia y Uruguay, entre algún otro (de hecho, la sección del staff en su página web parece un catálogo de Benetton por la variedad racial y procedencias de la gente, lo que seguramente debe ser un plus a la hora de abordar soluciones de proyectos con distintas miradas).

Además, Pablo tiene un vínculo académico y de mentoría firme con nuestro país, un programa de intercambio con la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República que envía todos los años estudiantes y recién egresados a una pasantía en su estudio.

El espacio, lo suficientemente impecable y equipado como para reuniones de corte corporativo internacional pero con el desorden mínimo que requiere comprobar que alli se trabaja en múltiples proyectos al mismo tiempo, con visuales cruzadas entre salas de reuniones o despachos de los principales y los arquitectos del resto del equipo en sus estaciones de trabajo.

Nos recibió con una amplia sonrisa, una charla súper amena de toda su trayectoria -desde su aterrizaje en la gran ciudad hasta la participación habitual en concursos de gran porte sobre llamados restringidos, premios internacionales- y una amabilidad y disponibilidad de tiempo que nos llenó el alma de agradecimiento... y la mente de admiración. 

Su socio, John Low, originario de Malasia, andaba por allí supervisando otros temas y él nos guió por todo el estudio presentando a cada uno, intercalando con cuentos o anécdotas de los proyectos que se iban viendo sobre las mesas, o maquetas de presentaciones a concursos (hay una del Banco República de hace unos años, que de hecho no fue seleccionado acá pero sí premiado en el exterior).

Las maquetas, perfectas en manufactura se mandan a hacer a China y están listas en pocos días para su presentación a quien corresponda. 

Luego del recorrido, nos contó sus inicios en USA. Se recibió en Montevideo en el año 1978 y emigró a Estados Unidos en 1983, revalidando el título en 1986. Viajó con toda la intención y recomendaciones para trabajar con un colega uruguayo establecido allí, pero las cosas resultaron diferentes (para su suerte posterior). Comenzó en una firma de arquitectura de renombre, de las más grandes del mundo,  RTKL, en donde ascendió hasta Partner y Lead Designer. Ganó experiencia en proyectos de uso mixto, comerciales, corporativos y de gran escala, y además conoció a John Low, su actual socio, con quien hizo a partir de allí una trayectoria paralela. 

Luego, pasó por HOK Dallas, otro mega estudio global, donde llegó a Vicepresidente y Director de diseño. Ese camino ejecutivo dentro de casi todas las áreas implícitas en grandes proyectos hizo que la decisión de independizarse y formar su propio Estudio con Low, allá por el año 2000, no fuera traumática sino todo lo contrario: su gran backup de experiencia y know how en todos los programas y áreas fue crucial para desarrollar su metodología de trabajo eficiente por la cual cubren el desarrollo a nivel de proyecto de obras de escalas superlativas. 

Si bien no se ocupan de dirección de obras, sí las monitorean y supervisan estudios locales que dirigen y administran. Ellos definen hasta el milímetro en su documentación previa. Conocen los materiales al momento que se lanzan, en EEUU tienen el maravilloso sistema que los proveedores y empresas van a los estudios y les cambian las muestras apenas llegan las últimas versiones.

Los procesos iniciales tienen un protocolo de intercambio de ideas, brainstorming, bocetado a maquina, papel, maquetas, entro otros, de forma de cubrir varias aproximaciones a un ejercicio, problema y soluciones. De hecho, se ve mucho sulfito y lápices de todo tipo por doquier, incluso en las oficinas principales, y unos magníficos libros con su portfolio imponente de obras editado divinamente.

Es así que hoy Laguarda Low es netamente un estudio de corte internacional: desde los proyectos que atiende, que se despliegan globalmente en unos 30 países, los concursos a los que son convocados más la lista interminable de premios, el personal y los recursos que manejan mediante su actual oficina central y otras satélites en Beijing, Tokyo y Dallas, donde suman unos 80 colaboradores que se sirven de tecnologías de comunicación, softwares, entrega y preparación de documentaciones o videoconferencias, para cumplir con todas las exigencias en todos los puntos del globo donde son convocados.

Trabajos recientes los han llevado a Brasil, China, Croacia, Japón, Portugal, Rusia, Corea, etc. De hecho en su página web, el link de trabajos "under construction" van desde Brasil a Albania, de Japon a China, Chile, Italia y la lista sigue.

Una prueba de que sí se puede triunfar en las grandes ligas, con una trayectoria impecable producto de decisiones acertadas, muchas horas de trabajo, elección de socios y colaboradores con mismos objetivos y apuntando a la excelencia. Y todo eso conservando la calidez y simpatía con que se fue hace muchos años con el título y un par de recomendaciones bajo el brazo.


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