Palabras para detener el tiempo

"Voces de café negro", de Mario Delgado Aparaín
La difusión de cultura a través de los medios masivos de comunicación nunca ha sido una tarea fácil, especialmente en la televisión. En Uruguay, desde la restauración democrática hasta la fecha, son pocos los programas que se pueden citar y muchos menos todavía los que se emiten actualmente en la pantalla chica.

Una excepción notable fue Café negro, un ciclo de entrevistas a figuras de la cultura nacional conducido por el escritor Mario Delgado Aparaín, emitido por TV Ciudad. Mirarlo era como viajar en el tiempo, no solo porque la mayoría de los entrevistados repasaban su vida, sino también por la forma en que Aparaín conducía.

Sin un guión preestablecido, las entrevistas fluían naturalmente como una charla de boliche. Muchas veces, una pregunta daba pie a una respuesta tan original que hacía que la conversación derivara hacia un punto no previsto y esta digresión podía durar hasta el final mismo del reportaje.

Otras, lo que sorprendía eran los largos silencios televisivos que se producían cuando el entrevistado o el conductor buscaba afanosamente en la memoria el título de un libro que había leído décadas atrás, mientras el otro esperaba pacientemente sorbiendo su café. Era como si el tiempo se diluyera en esa mesa pública para dos.

Fueron más de cien entrevistas las que realizó Aparaín y son treinta las que se recogen en este libro muy entretenido y ecléctico, que transcribe al papel lo que se dijo oralmente. No fue una tarea sencilla, según dice el propio autor en el prólogo, ya que la secuencia "pregunta-respuesta" fue desechada de antemano, lo que llevó a que los textos sean una mixtura entre la voz de Aparaín y la de su invitado.
Las treinta figuras son representativas de diferentes áreas de la cultura nacional. Hay escritores, antropólogos, actores, músicos, periodistas, editores y cineastas. Hay hombres y mujeres, aunque son muchos más los primeros.

El libro tiene pasajes muy interesantes donde prima la reflexión profunda, pero también otros más lúdicos, donde la anécdota es la gran protagonista. Y son esas confesiones no prevista y espontáneas, generalmente muy divertidas, las que más enganchan al lector.

Saber, por ejemplo, que al antropólogo Daniel Vidart su tío Ciceo le enseñó a matar cuando era un niño, no tiene precio: "Nunca use daga larga, siempre algo corto pero bien afilado y cuando lo saque, el dedo en la hoja y el filo p´arriba y nunca tire la puñalada al costillar, porque resbala. Confúndalo con el poncho y meta el cuchillo en la vejiga y corte p´arriba. Cuando ve que cae el triperío, usted me lo degüella en el aire".

Igual de memorable resulta la infancia de Tomás de Mattos, que cuenta cómo su padre, que era médico, estaba empeñado en que él siguiera sus pasos y lo obligaba a presenciar sus operaciones. Tras hacerle una sangría exitosa a un paciente con la ayuda del niño Tomás, cubiertos los dos de sangre, el padre le dice: "¡Hijo, has visto actuar a la medicina!". De Mattos confiesa que ese día su padre destruyó su propio sueño, sin saberlo.

Pero también hay espacio para testimonios sumamente conmovedores como el de Rubén Rada, que al reivindicar la figura de su madre, señala los horrores del racismo y el estigma marcado a fuego que hacía que esa mujer excepcional se avergonzara de ser negra. O toda la entrevista a Aureliano Folle, que deja por un rato su papel de periodista policial para reflexionar en profundidad sobre la tragedia de la delincuencia y sus consecuencias.

Voces de café negro es un libro de entrevistas distinto, que divierte y al mismo tiempo resulta revelador del corazón de los artistas uruguayos.

Voces de café negro
De: Mario Delgado Aparaín.
Editorial: Planeta.
Extensión: 406 páginas.
Precio: $ 540.


Acerca del autor

Andrés Ricciardulli